Los especialistas abogan por que esta interlocución bidireccional sea mutua
La comunicación médico-paciente puede y debe mejorar. Diferentes profesionales abordaron ayer el tema en la mesa redonda con la que se cerraron las IV Jornadas sobre Aspectos Profesionales del Ejercicio Médico, organizadas por el Colegio Oficial de la Provincia.
HUESCA.- José Luis Pérez, médico de Atención Primaria del Centro de Salud de Monzón Rural, María del Mar Bescós, médico, y Ana Cristina Zamora, enfermera, ambas de equipos de soporte de Atención Domiciliaria, Esther López, psicóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Huesca, y María Teresa Villarroel, especialista de área de Cardiología del Hospital San Jorge, abordaron este tema moderados por Esteban Sanmartín, vocal de Atención Primaria Rural del Colegio de Médicos.
Partiendo de que los médicos "no hemos estudiado comunicación y nadie nos ha enseñado a hacerlo", indicó el doctor Sanmartín, estos profesionales trataron de poner en claro los tipos de comunicación que hay.
En el caso de la Atención Primaria, el médico tiene un contacto longitudinal con el usuario que se extiende a toda la familia y durante muchos años. La comunicación del especialista con el paciente es más puntual y diferente, tal y como se apuntó ayer, lo mismo que se da en momentos difíciles y que afrontan los equipos de Atención Domiciliaria.
Son distintos estratos dentro de la profesión médica, pero una cosa es común para todos ellos: "La comunicación entre el médico y el usuario es mutua. Tenemos que comunicar todos y hacerlo con el lenguaje verbal y con el no verbal, y utilizar ambos correctamente", dijo Sanmartín.
La predisposición de ambas partes a entenderse es fundamental, y descubrir donde se falla en esa relación bidireccional es necesaria para resolver esas distancias que se pueden establecer en un espacio físico que marca la mesa de una consulta.
Los profesionales de la medicina están acostumbrados a utilizar tecnicismos para entenderse entre ellos, y en muchas ocasiones también lo hacen con el paciente que, por otra parte, tampoco pregunta para saber que es lo que le quieren decir. "Todo lo que no se entiende se debería de preguntar", insistió Esteban Sanmartín, que reconoció que si ellos no entienden lo que el paciente les comenta "preguntamos y preguntamos hasta que lo hacemos".
Esther López, que ayer era la voz del paciente, y en especial del que tiene que afrontar una enfermedad oncológica, reconoció a este periódico que al enfermo todavía le cuesta preguntar porque "sigue habiendo un respeto al médico".
La psicóloga de la AECC destacó que hay algo que ha cambiado y es positivo porque "cada vez se sienten más acompañados y arropados por los especialistas, los médicos y las enfermeras", pero sigue estando el problema "no de la mala información sino de la falta de información".
Los pacientes se quejan de que "les gustaría saber más", sin olvidar la forma en la se les da y se les transmite esa información. "La información es un proceso y tenemos que ver en que momento de la enfermedad está el paciente -en su caso pensando en enfermos oncológicos- y en sus características, porque hay unos que necesitan saber mucho ya que eso les da seguridad, y otros que no quieren saber nada porque les da miedo".
Ante eso, Esther López llamó la atención de los profesionales en el sentido de que "es nuestra responsabilidad el saber entender al paciente, qué necesita saber y no saber y en qué momento se le pueden o no decir las cosas".
La comunicación es algo progresivo y va en ambas direcciones, pero es responsabilidad del profesional "saber darla bien", y en el caso de determinadas enfermedades nunca se debe olvidar que "no hay que dar esperanza, pero tampoco destruirla". Se pueden decir muchas cosas de formas muy diferentes y con los pacientes oncológicos, "ser delicados" porque están en un momento muy vulnerable de su vida.
"El paciente tiene derecho a saber y también a no saber", y es allí donde el profesional, antes de hablar con él, tiene que darse cuenta de qué le esta pidiendo, y eso se consigue con "el aprendizaje de herramientas para transmitir y dar información". Eso, a la larga, contribuirá a "humanizar nuestro trabajo porque detrás del número de un historial hay un ser humano con una vida, y es con el que estamos trabajando".
Fuente: Diario del Altoaragón. 27/11/2014














