El psiquiatra Álvaro Monzón recuerda la genialidad y ensalza la bondad de su profesor y colega
HUESCA.- "Una persona extraordinariamente discreta a la par que brillante", así describió ayer el psiquiatra Álvaro Monzón al que fuera su profesor, el ilustre oscense Agustín Serrate (1911-1986).
Pero, por encima de su genialidad, el psiquiatra destacó "la bondad" del maestro y su capacidad para resolver conflictos. "Era imposible discutir con él, detectaba rápidamente los conflictos y los sabía resolver con facilidad", expresó.
En un acto como el de ayer, en el que se conmemoraba el Día Mundial de la Salud Mental, era imprescindible hablar de Serrate y, para ello, nadie mejor que un amigo y estudioso del psiquiatra, expresó Javier Borau, gerente de la Fundación Agustín Serrate, al presentar a Álvaro Monzón.
En su intervención, Monzón no solo descubrió la faceta personal del ilustre Agustín Serrate, también recordó algunos de sus principales méritos científicos, como su "visión dinámica y abierta" sobre la psiquiatría.
En este sentido, Monzón explicó que cuando los expertos de la época tenían una visión "más bien rancia y antigua" de la psiquiatría, Agustín Serrate aportó una perspectiva "dinámica y abierta de lo relacional".
Así, mientras la mayoría de los profesionales consideraban que las enfermedades mentales eran "esencialmente biológicas", el oscense fue más allá y tuvo en cuenta el entorno familiar y social del paciente.
"Agustín Serrate contemplaba las cosas en su conjunto, una persona tiene una serie de relaciones, primero con su familia y luego con los que le rodean, y eso configura principalmente su mente. Estas relaciones son más determinantes que la genética o la biología en la configuración de la mente", manifestó.
Monzón también destacó la labor docente de Serrate, del que dijo fue "una figura adelantada a su tiempo en la psiquiatría" y "el alma de todos los estudiantes".
Pero, el oscense, no solo "brillaba" en este campo, también era "un auténtico ilustrado, un verdadero humanista, que sabía mucho de literatura o filosofía".
La discreción y modestia de Serrate hacía que pasara desapercibido para una gran parte de la sociedad de la época. "Era tan poco dado a las apariencias que tardabas en enterarte de que estabas delante de una figura de la psiquiatría internacional", manifestó Monzón, quien recordó que en su correspondencia consta la estrecha relación que tenía con catedráticos alemanes, holandeses, daneses, franceses o ingleses. Tampoco alardeaba de su faceta solidaria, de hecho, Monzón aseguró que se había enterado hace "muy poco tiempo" de que Serrate sufragaba con su dinero un centro ocupacional de día para niños enfermos.
Por todos estos méritos y otros muchos que no tuvo tiempo a desgranar, personas como Monzón propusieron dar el nombre del oscense a la Fundación Agustín Serrate, una idea de la que el psiquiatra cree que no renegaría porque la labor de esta entidad es "modesta" y "su trabajo callado", como lo fue el de Agustín Serrate.
Fuente: Diario del Altoaragón. 11/10/2014














