Colectivos con discapacidad y niños llenaron el Centro Cultural Ibercaja
HUESCA.- Con el salón de actos del Centro Cultural Ibercaja en Huesca lleno, el escenario iluminado y el patio de butacas expectante, apareció por la puerta de entrada el payaso Frondoso. Con el clarinete en mano y tocando acordes de "La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar...", invitó al público a dar una palmada cada vez que él dejaba de tocar.
Con la complicidad de todos ellos, en su mayoría usuarios de Atades Huesca y de Cadis, entidad a la que habían invitado a sumarse a esta fiesta, Frondoso se presentó y les pidió que le ayudaran a llamar a su compañero Calcetín. Ambos se fueron "encorriendo" por la última fila de butacas, hasta que uno por una puerta y otro por otra se vieron, subieron al escenario, se saludaron y para ese momento ya habían conseguido repartir más de una sonrisa entre un público dispuesto a divertirse y disfrutar de la fiesta del programa "Correos reparte sonrisa", que se lleva a cabo desde hace 16 años con la ONG Payasos sin Fronteras.
Malabares, magia y humor fue lo que Frondoso y Calcetín compaginaron el pasado jueves sobre el escenario del Centro Cultural Ibercaja para hacer pasar a los asistentes una tarde especial.
Este programa, que comenzó con la finalidad de contribuir a la mejora de la calidad de vida de los niños hospitalizados, ha ido abarcando otros colectivos, como los de las personas con discapacidad. En Huesca han estado en varias ocasiones, una en el Hospital San Jorge y tres en Atades y, como los recuerdos son buenos, el jueves se apuntaron una nueva visita, nuevas caras y muchas sonrisas.
Carmen Rubio, de Payasos sin Fronteras, se mostró encantada con el hecho de que Atades Huesca hubiera invitados a Cadis porque para ellos, "cuanta más gente disfrute de un espectáculo, más contentos nos vamos". Y lo consiguieron.
Su pretensión no era otra que pasar una tarde divertida y llena de humor con personas con discapacidad porque "aunque no son niños, la mentalidad y la necesidad de hacerles caso y partícipes de cosas que la mayoría de los mortales tenemos a mano, es estupendo".
Ese deseo de despertar sonrisas también ha llegado hasta las madres que cumplen condena, los inmigrantes y los centros de menores. "Es espectacular poder estar una hora con todas estas personas, dejarte la mochila con los problemas en la puerta y que te olvides por un momento con un payaso, un mago o un malabarista de que la vida puede tener otras cosas que te hagan sonreír", asegura Carmen Rubio.
Para Payasos Sin Fronteras el programa "Correos reparte sonrisas" es "contaminante. Lo hacemos para niños u otros colectivos, pero nos damos cuenta de que la gente que acompaña también necesita desconectar, pasárselo bien y liberarse del trabajo, al que vuelve con otro talante".
Ellos dan sonrisas, el jueves se pudo ver en Huesca, pero también se llevan ese aplauso, ese bravo y esas gracias de gente que habla con el corazón y que, en muchos casos, pronunciar esa palabra es para los que le rodean toda una fiesta porque significa comprobar que ellos, como todos nosotros, sienten y disfrutan de la felicidad del momento.
El jueves por la tarde, el salón de actos del Centro Cultural Ibercaja se llenó de sonrisas, de risas y de emoción.
Fuente: Diario del Altoaragón. 11/10/2014














