Terapeutas y educadoras analizan sus beneficios para la salud mental

El arte fomenta el crecimiento de la persona, ayuda a romper sus barreras interiores, a relacionarse, a desarrollar una serie de valores y competencias, y contribuye también a erradicar los prejuicios y la incomprensión social hacia la diferencia. Los beneficios terapéuticos del arte centraron ayer una mesa redonda organizada por la Asociación Oscense Pro Salud Mental (Asapme),

que se desarrolló en el salón de actos de Caja Inmaculada, con la intervención de las especialistas en la materia Magda Guerra, María Romero y Myriam Grande y la participación del público, que fue muy numeroso.

Tras la bienvenida de la presidenta de Asapme, Nuria del Río, María Romero, terapeuta del Centro de Día de Rehabilitación Psicosocial de Monzón y pintora mural, refirió una experiencia artística que un grupo de usuarios de Asapme había llevado a cabo en la capital mediocinqueña, entre los meses de diciembre y mayo pasados. Con imágenes, la terapeuta fue explicando el proyecto, bautizado como Relax en el mar, que consistió en la realización de un mural en el centro de día, el embellecimiento de un arco interior del edificio y de una zona de la terraza, de nuevo con otra pintura. La iniciativa se completó con una exposición colectiva en la sala Cerbuna de la Casa de la Cultura de Monzón, que reunió obra de dos artistas del citado centro y de usuarios de Cadis Huesca, así como una instalación. A la inauguración acudió numeroso público, incluidas las autoridades de la localidad, con la alcaldesa, Rosa María Lanau, a la cabeza.

"El arte nos ayuda a romper nuestras fronteras interiores y los bloqueos que hay a nivel social -comentó María Romero-. El arte acaba con los estigmas, los prejuicios sociales y la incomprensión. El arte es un medio que ayuda a entender que todos somos diferentes, y que todos tenemos los mismos derechos y deberes".

La especialista preguntó después a los asistentes, algunos de los cuales habían participado en el proyecto, qué beneficios creían que podía reportar la experiencia narrada, y la conclusión fue que se había cultivado, entre otras cosas, la creatividad, la sensibilidad artística, la expresión, la relajación, la comunicación, el trabajo en equipo y el compañerismo. Igualmente, se destacó la necesidad de que existan estructuras, entidades, profesionales y una mentalidad abierta, que permita que programas de este tipo se puedan llevar a cabo. "Han experimentado la conciencia de que pueden más de lo que creen, han trabajado la autoestima, han fomentado hábitos de trabajo y les han reconocido sus capacidades, por lo que han incrementado su autoestima", agregó Romero.

Magda Guerra, docente y arteterapeuta de la Fundación Agustín Serrate, que trabaja en el Centro de Día Arcadia y en el Hospital de Día de Psiquiatría, explicó su manera y la del resto de profesionales del sector de sentir y vivir su trabajo, "abiertos a compartir, con alegría y entusiasmo, con ilusión y ganas". Guerra refirió una serie de actividades artísticas en las que han participado usuarios de la fundación, y entre otras citó unas jornadas de la Uned de Barbastro, un congreso en Vitoria, colaboraciones con la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación, el Coro Arcadia, una exposición colectiva en el Centro Cultural del Matadero con el Grupo La Pataquera, el Concurso de Pintura Rápida de Belsué y las Jornadas Violetas.

"Somos conscientes de nuestras limitaciones, pero estamos abiertos a las posibilidades. Merece la pena el esfuerzo, el arte es una herramienta que posibilita el crecimiento personal y que establece vínculos con personas y lugares", añadió.

Myriam Grande, docente, educadora y encargada de los talleres artísticos de Asapme, comenzó su intervención explicando que con su trabajo pretende "mejorar la vida de personas que se sienten discriminadas socialmente", y comentó que los trastornos mentales se producen cuando la persona no encuentra salida para expresar una emoción. "Todos debemos estar muy atentos y cuidarnos", advirtió.

Después, defendió las "infinitas" posibilidades del arte, que puede manifestarse en actividades cotidianas como cocinando, cosiendo o contando un cuento.

"Cuando hacemos arte nos transformamos -subrayó-, pero no hay varitas mágicas, debe ser uno mismo quien desee esa transformación y después es importante que haya alguien acompañándole".

Myriam Grande analizó los beneficios particulares que aporta la pintura, la música, el teatro, la escritura o la voz, y dedicó especialmente unas palabras a Pepe Generelo, uno de los impulsores de los talleres de arte de Asapme, a los que prácticamente no ha faltado ni un solo jueves desde 1996. La educadora destacó su calidad y altruismo, y la sala le dedicó un aplauso.

"A través del arte proponemos la inclusión", comentó, y citó algunas experiencias en las que han participado, como talleres, exposiciones, la decoración de balcones en Bolea y el festival Okuparte, y la colaboración con otras entidades como Cruz Blanca, Atades, Aspace o Down Huesca. "La técnica me importa poco, a los talleres artísticos uno va a expresarse y sentirse bien. Es un lugar para disfrutar", indicó.

 

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