El psiquiatra oscense Javier Olivera apuesta por los tratamientos no farmacológicos
HUESCA.- El psiquiatra oscense Javier Olivera defendió ayer que "el tratamiento de los trastornos psicológicos y conductuales de la demencia deben abordarse de manera integral", y apostó por mejorar las intervenciones no farmacológicas y las de los cuidadores, que son quienes realizan el control de los síntomas.
Javier Olivera, responsable junto a José Galindo y Almudena Pueyo del programa de psicogeriatría que realizan el Hospital San Jorge y el Provincial, explicó que, en la actualidad, los antipsicóticos de segunda generación son la única clase de psicofármacos con eficacia demostrada, pero "no se está priorizando realmente el tratamiento no farmacológico, pese a estar recomendado en todas las guías". En lugar de ello, agregó, "se utilizan fármacos con frecuentes efectos adversos de forma rutinaria", algunos de los cuales ni siquiera están indicados para pacientes con demencia, pero se utilizan "por su modesta eficacia".
Observó, igualmente, que la contención mecánica (las llamadas "sujeciones"), constituye una práctica frecuente en las unidades de psicogeriatría y que, sin embargo, con frecuencia no está protocolizada. "Es preciso conocimiento, formación, divulgación y aplicación de los tratamientos no farmacológicos, que han demostrado eficacia -insistió el especialilsta-. Hay que racionalizar el uso de psicofármacos, priorizar los que estén indicados y protocolizar la utilización de los que no lo están. La contención mecánica se debería aplicar, únicamente, en situaciones agudas y de extremo riesgo para los propios pacientes o para los demás".
SÍNTOMAS DE LAS DEMENCIAS
Javier Olivera abordó los síntomas que se manifiestan en una persona con demencia, como la alteración de la percepción del contenido, del pensamiento, el estado de ánimo y la conducta.
El enfermo presenta ideas delirantes, de identificación, alucinaciones, depresión, manías, cambios de personalidad, trastornos de conducta, agresividad y hostilidad. "Del noventa al cien por cien de los pacientes presentan síntomas neuropsiquiátricos en la evolución de la enfermedad", manifestó.
Surge la apatía, se aislan, pierden el interés, se desmotivan, aumenta la agresividad, pueden oponer resistencia, causar agresiones físicas y verbales, se muestran agitados, inquietos, caminan sin rumbo, siguen al cuidador, realizan acciones repetitivas, tienen trastornos del sueño, sienten tristeza, desesperanza, lloran. Su autoestima se desmorona, surgen sentimientos de culpabilidad, ansiedad, psicosis, alucionaciones y delirios.
"Estos pacientes sienten un alto grado de sufrimiento, pero también el cuidador", indicó Javier Olivera, que destacó que tanto ellos como sus cuidadores y su entorno pierden significativamente calidad de vida.
El psiquiatra insistió en la necesidad de que las personas que se ocupan de un enfermo adquieran las habilidades necesarias para hacerlo y también para su propio autocuidado. Igualmente, destacó la necesidad de potenciar el apoyo de la sociedad a todos ellos.
Fuente: Diario del Altoaragón. 19/09/2014














