En torno a 500 personas acudieron a la cuarta edición de la iniciativa en Campo
HUESCA.- La IV edición del Sáhara Colour Rice se desarrolló la semana pasada en Campo, en una jornada que los propios precursores tildaron de "todo un éxito". Como informaron en una nota de prensa tres miembros de la organización, Alberto Gracia Castillo, Samuel González Puyol y Germán Sin Sesé, el número de asistentes fue mucho mayor que otros años,
dato que confirma la gran cantidad de arroz que se recogió para los saharauis. Según las estimaciones, calculan que unas quinientas personas se presentaron a la cita, donde donaron un total 1.400 kilos de este alimento.
Manteniendo el formato de las ediciones anteriores, el día comenzó con la proyección de una serie de reportajes y cortometrajes donde se dejó notar la mayor afluencia de público respecto a otros años. También ocurrió lo mismo en una charla que estuvo a cargo de Redmansa y UNMS, titulada "La jaima en la azotea", actividad que abrió la jornada de tarde.
Esta misma charla había sido anunciada en los territorios ocupados en años anteriores, y durante el pasado mes de mayo se hizo un nuevo intento por hacerla allí, pero el gobierno marroquí no lo permitió, reteniendo a una de las oradoras que estuvo en Campo, que ni siquiera pudo bajar del avión. "Este hecho, puso todavía más en valor esta conferencia, en la que se plasmó la visión más real de la situación de los campamentos saharauis".
Desde por la mañana y hasta que finalizó la tarde, los asistentes pudieron ver una parte de esta realidad con la exposición fotográfica de Joaquín Tornero, llamada Escucha el Silencio, del colectivo Dales Voz a las Víctimas. Con ellos también viajaron desde Madrid a Campo dos integrantes del grupo Pan Para Hoy, que interpretaron alguna de sus canciones alusivas al problema. La encargada de presentarles fue Elisa Pavón, que con un "breve y claro" discurso dejo latente la reivindicación. "Con fuerza, rabia y un lenguaje claro bautizo a "las putas minas" para ver si así el mundo escucha", señalaron.
La tarde siguió con bailes, conciertos y djs hasta bien entrada la noche, cuando un apagón de luz general decidió dar por concluido el festival. Pero anteriormente se cosechó otro éxito de una de las novedades por las que se había apostado en esta edición. Y es que, se habían preparado 600 tapas, y se había dispuesto una barra de vinos y otra de gin-tonics especiales, que prácticamente, se agotaron.
Desde la organización quieren destacar el hecho de que "todo el trabajo necesario para la realización del festival ha sido desinteresado". Además de las donaciones de producto de los diferentes comercios, alojamientos de los establecimientos turísticos, trabajos específicos de diferentes gremios, artistas, y otras entidades públicas y privadas, "todo el trabajo de preparación a pie de festival ese mismo día fue realizado por cincuenta voluntarios y amigos en un rango de edad de 18 a 25 años", por lo que desde la organización quieren dar las gracias a toda la gente que colaboró "por su trabajo y dedicación".
Fuente: Diario del Altoaragón. 18/07/2014














