La Escuela de Hostelería acogió la alianza entre jóvenes cocineros de la Asociación Down y el servicio de un curso de inserción sociolaboral de Cruz Roja
Pasión y sonrisas, voluntad y cooperación, entusiasmo y corazón, esfuerzo e ilusión constituyeron maridajes intangibles e insuperables de la Cena por la Integración que congregó ayer a decenas de personas en una acción coordinada de la Asociación Down Huesca, Cruz Roja Española y la Escuela de Hostelería y Turismo San Lorenzo.
HUESCA.- Acudieron la alcaldesa de Huesca, Ana Alós, el presidente de la Comarca de La Hoya, Fernando Lafuente, la directora gerente del Instituto Aragonés de Servicios Sociales, Cristina Gavín, el director provincial de Educación, José María Cabello, el director de la Escuela de Hostelería, Andrés Cantos, el presidente de Cruz Roja Española en Huesca, Francisco Barreña, y la presidenta de la Asociación Down Huesca, Nieves Doz, entre otras autoridades.
Resultó un acto entrañable, sin protocolos, con detalles imborrables de espontaneidad y con un resultado delicioso en los platos elaborados por los jóvenes de Down y en el estupendo servicio que ofrecieron los camareros del curso de inserción sociolaboral de Cruz Roja. Al frente de la iniciativa, Elías Vived, psicólogo de Down, cuyo pensamiento y sentimientos quedaron reflejados en las poesías sinceras y emocionantes de los cocineros en agradecimiento a todos, desde Marta Jiménez en su dirección operativa del curso de cocina (combinado con otro de manipulación de alimentos) quincenal durante trece jornadas hasta los apoyos de madres, voluntarios y estudiantes de Magisterio. La experiencia ha sido muy gratificante, con la participación de veinte jóvenes con discapacidad intelectual cuyas vivencias en las cocinas de la Escuela de Hostelería serán recopiladas en un libro. Vived incidió en la cooperación entre la propia Escuela, Cruz Roja y la asociación y definió la iniciativa como un "proyecto de valores, de solidaridad", más allá de la constatación de que entre las dificultades para la vida autónoma de los usuarios de Down figuraban las artes culinarias.
El ambiente familiar desde enero ha sido impresionante, como reconocían la propia Marta Jiménez y Pilar Nogués, madre de apoyo. Tras cada sesión semanal, incluso se podían llevar el menú por 2,50 euros. Participación integral.
Los comensales disfrutaron de un aperitivo, una sopita de melón, una ensalada de frutos secos, unas pechugas en salsa de pimienta verde y un vaso de fruta.
Tras la cena, Ana Alós fue taxativa. "Cada vez que estoy con vosotros, me animáis el día. Siempre tenéis una sonrisa, nos cargáis las pilas. No nos dejáis de sorprender. Hacéis de todo, con esfuerzo y voluntad, y todo sale fenomenal. Ponéis pasión, ilusión y ganas y hoy hemos cenado como en un restaurante de cinco tenedores. Y es muy importante la colaboración y cooperación entre Escuela, Asociación Down y Cruz Roja".
Previamente, Andrés Cantos, director de la imprescindible vertebradora del proyecto, la Escuela de Hostelería, dio las gracias, Francisco Barreña explicó las "oportunidades" que Cruz Roja aporta a colectivos más vulnerables para su inserción laboral y agregó su apuesta "por las personas". Nieves Doz apeló al trabajo día a día y Javier García Antón, director de este diario, agradeció a estas entidades: "Nos hacéis a todos mejores".














