Los congresistas destacan que el arte contribuye a mejorar la calidad de vida
Los museos son espacios que pueden realizar una gran labor terapéutica o que pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas, y ayer se puso de manifiesto a través de algunas experiencias y reflexiones, en la segunda jornada del Congreso Internacional de Educación y Accesibilidad, que está desarrollando su segunda edición en Huesca.
HUESCA.- Juan García Sandoval, codirector de este foro y conservador del Museo de Bellas Artes de Murcia, señaló que está demostrado que el disfrute del arte "es bueno para la salud, alarga la vida y la hace más saludable", por lo que consideró que hay que entenderlos como "espacios terapéuticos".
Definió la salud como estado de completo bienestar físico, psíquico y social, "no sólo la ausencia de enfermedad", y la arte terapia como "un proceso de sanación mediante la realización de una actividad artística". Más tarde, aclaró que la palabra "sanar" no se refiere tanto a curar, sino a procurar bienestar a las personas.
Apuntó que no se ha delimitado qué profesional debe realizar esta actividad -pedagogo, arteterapeuta, profesor de arte, educador artístico, educador de museos, psiquiatra, psicólogo, enumeró- y precisamente esta cuestión suscitó cierto debate en el turno de preguntas. "No hay carrera profesional que avale todo esto, por contra, cada vez son más las demandas sociales relacionadas con la salud, que exigen acciones con hospitales o con la sanación". Al respecto, apuntó las dificultades que encuentran los museos para llevar a cabo proyectos, si no se llega a un acuerdo con departamentos de Sanidad o de Bienestar Social, según de qué administración dependa el centro sanitario.
Destacó en el plan positivo al Museo Thyssen, y Alberto Gamoneda y Ana Moreno, responsables de los programas didácticos de este espacio, explicaron posteriormente cuál es su modelo de normalidad.
"En España no hay museos inclusivos cien por cien, como mucho integradores", comentó García Sandoval, y animó al auditorio a romper reglas en algún momento, a equivocarse y divertirse, a construir puentes entre museos siempre desde la horizontalidad. "Los museos pueden generar cambios", declaró, y se mostró convencido de que se pueden realizara muchas iniciativas en el campo de la salud. Para ello, habría que tejer una red de solidaridad, partiendo del círculo más cercano, y fomentar los intercambios entre profesionales. "Lo más importante es que el museo sea un contenedor de emociones -señaló-. Si queremos generar cambios, tenemos que contar con todos, incluidos los usuarios", y describió su modelo de museo como un espacio participativo, donde se trabaja en red, con planificación, de lo pequeño a lo grande, con un personal formado, realizando continuas evaluaciones y rectificando.
Finalmente, se refirió a diversos proyectos, entre ellos algunos desarrollados por el CDAN que con el cambio del equipo de dirección se suspendieron, para concluir que "los museos pueden servir como marco terapéutico".
ALGUNAS EXPERIENCIAS
Una mesa redonda posterior puso de manifiesto que hay muchos profesionales de distintos ámbitos y asociaciones que defienden la influencia positiva del arte en la salud y el bienestar de las personas. El oscense David Viñuales, doctor en Educación Artística por la Universidad de Barcelona, explicó algunos proyectos desarrollados en entornos psicosociales con necesidades especiales, mediante el manejo de la fotografía. "La arteterapia aprovecha la creación, contemplación y reflexión artística para mejorar la calidad de vida de las personas y por lo tanto su salud. Mi trabajo no es curar, sino ayudar a descubrir algo que ya está ahí", indicó.
Mariano Hernández, jefe de servicio del Centro de Salud Mental de Tetuán en Madrid, consideró que el arte tiene que ver "con el acceso a lo inefable, el reino de la metáfora y el mundo emocional" y ayuda a exteriorizar, compartir, expresar la experiencia interna y a sobrellevar la existencia, "que a veces no es fácil".
Arantza Gracia, licenciada en Historia del Arte, educadora y gestora cultural, explicó la manera de trabajar de su empresa, Desiderata, con sede en Zaragoza y vinculada a algunos proyectos del CDAN que fueron suprimidos, como observó, por decisión del actual equipo de dirección. Gracia explicó que las integrantes de la empresa se formaron específicamente para trabajar con un público con necesidades educativas especiales y crearon una red para intercambiar experiencias con otros educadores, profesionales y usuarios. A partir de ahí diseñaron unas herramientas y las plasmaron en una publicación. Gracia reivindicó un trabajo cooperativo, interdisciplinar, con profesionales formados y remunerados.
Lorenzo Barreu es un usuario y colaborador de los talleres laborales de Arcadia que gestiona la Fundación Agustín Serrate. En la mesa redonda explicó su experiencia en un taller de fototerapia guiado por David Viñuales. "Por amor al arte hacemos muchas cosas. La vida es arte. El arte también nos da vida", comenzó diciendo. Después, se presentó al auditorio como un joven de 33 años de edad, que desarrolló un trastorno de personalidad. Acudió a Arcadia para entrar en un taller laboral, se encontró con el taller de David Viñuales y se dispuso a aprovechar lo que se le ofrecía, "que no era poco".
Lorenzo Barreu fue explicando en qué consistió aquella experiencia. En una primera sesión, el educador les mostró una serie de fotografías sobre diferentes temas y se trabajó la relación entre ellas. En una segunda, el profesor se presentó con cinco cámaras digitales y les invitó a retratarse unos a otros, también partes de su cuerpo y algo que les recordase con cariño a su infancia. Finalmente, los usuarios debían colorear las imágenes y escribir algo que les sugiriesen.
Lorenzo Barreu finalizó su intervención analizando de forma crítica algunas exposiciones que había visto en diferentes salas de Huesca.
José Luis Laguna, vicepresidente de la Coordinadora de Asociaciones de Personas con Discapacidad (Cadis) y gerente de Atades, comenzó explicando someramente qué son las dos entidades, para centrarse después en los diferentes proyectos de arteterapia que se llevan a cabo en la segunda para que los usuarios puedan potenciar sus capacidades a través de la pintura, la música, el teatro, la danza, la magia y la pintura. Aproximadamente 320 participan en estos talleres que, según Laguna, promueven su comunicación, autoestima, la expresión corporal y, en general, el crecimiento de las personas.
Por la tarde, hubo más intervenciones sobre estas cuestiones y se habló también de las nuevas tecnologías. El congreso finalizará hoy, con la participación, entre otros, del antropólogo Ángel Gari, que reflexionará sobre la accesibilidad desde la ceguera y la movilidad reducida.














