Los ponentes abogan por adoptar una actitud crítica y pasar a la acción

El Congreso Internacional de Educación y Accesibilidad que se celebra en Huesca comenzó ayer con grandes expectativas para los más de 250 profesionales y estudiantes que participan en él.

 

 

HUESCA.- La catedrática de la Universidad de Zaragoza y una de las responsables del Comité Organizador, Almudena Domínguez, manifestó durante el acto inaugural que esperaba que este marco contribuyera a crear "un foro de debate y reflexión", que supusiera "un antes y un después" para la museología, que contribuyera a "despertar conciencias" y que fuera un "germen de proyectos" para avanzar "en la integración y la justicia social para atender las necesidades de todos los públicos", sea cual sea la discapacidad física o sensitiva que se tenga.

Esta cuestión, que fue apuntada de diversas maneras por otros ponentes, plantea que hay que ir más allá de las rampas y los elevadores para conseguir una museografía accesible. "Hay que diseñar pensando en todos y para todas", añadió, y apuntó que, a las soluciones arquitectónicas, hay que añadir programas adaptados para quienes presentan deficiencias cognitivas. Igualmente, subrayó que es preciso "superar prejuicios", como el racismo, y abogó por la igualdad, el respeto y el "desarrollo de espacios comunes".

Almudena Domínguez arengó a los asistentes a "seguir trabajando por unos museos más atentos a una realidad social más compleja y cambiante".

DISEÑO PARA TODOS

Con esa idea que apuntaba Almudena Domínguez, Antonio Espinosa y Carmina Bonmartí han coordinado un manual que suma aportaciones de numerosos especialistas. Espinosa intervino ayer con la ponencia "Accesibilidad, inclusión y diseño para todas las personas en Museos y Patrimonio".

"Es un manual global -explicó a este periódico-. Hemos intentado que esté todo, desde la accesibilidad hasta la inclusión de todo tipo, prestando bastante atención a la accesibilidad cognitiva, es decir, la discapacidad psíquica e intelectual. Quizá es la gran olvidada, aunque se va a demostrar en este congreso que no tanto. Hay mucha gente trabajando en eso". Añadió que también se tienen en cuenta otros factores, como las nuevas tecnologías y que no se trata sólo de un manual de buenas prácticas, de los que ya hay otros. "En este caso es un manual de teoría, de cómo se puede aplicar la accesibilidad y la inclusión. Han participado diecinueve autores y muchos están en el congreso. Es una obra colectiva.

La diferencia sustancial respecto a otras obras es que este libro tiene una unidad. Los contenidos no se repiten y presumen que se han contemplado todas las posibilidades. "Los coordinadores hemos hecho la redacción final. Está Pedro Lavado, que tiene varios artículos en el libro y de él hemos aprendido todos. También está Begoña Consuegra y gente que lleva ahí toda la vida. No es una yuxtaposición de artículos y hay grandes novedades respecto al manual que hace diecisiete años coordinó Pedro Lavado".

Para Antonio Espinosa hay una cuestión clara a la hora de actuar. "Las cosas hay que hacerlas por empatía, no por imitación ni envidia. La empatía debe ser una especie de virus y este congreso está muy afectado. Este congreso va a ser un antes y un después en la accesibilidad y la inclusión en España, porque se ha juntado casi toda la buena energía que hay trabajando en museos en toda España".

Defendió que todas las personas tiene derecho a acceder a los museos en igualdad de condiciones. "No es una cuestión de porcentajes -subrayó-. Personas con discapacidad en España son el cuarenta por ciento y eso no es una minoría. Luego están sus amigos y familias".

Antonio Espinosa, director de Vilamuseu, en la localidad alicantina de Villajoyosa, precisó que no es muy partidario de hablar de cifras y porcentajes, porque cualquiera en un momento de la vida puede sufrir una discapacidad. "Es también una cuestión de responsabilidad social -insistió-. Lo que caracteriza a la sociedad es su diversidad y hay que hacer los museos para todos".

Reconoció, al respecto, que hay gente que "está trabajando muy bien", pero no obstante consideró que el manual pude asesorar a los profesionales sobre la idea de cómo hacer un museo accesible e inclusivo y que puede servir de base para una nueva museología española. "Hemos hecho museos nuevos, muy de diseño, pero hacer museos es algo diferente, es hacer museos para todos y que no sólo se pueda acceder en silla de ruedas, sino que se puedan disfrutar. No sólo que se pueda tocar el braille, sino que comprendan lo que están leyendo, que les emocione, que sientan algo, que el museo les diga algo. Todo eso también es accesibilidad".

Algunas de las observaciones más ácidas en la jornada de ayer procedieron de Pedro Lavado, un referente en el mundo de la museología, catedrático en Historia del Arte, y profesor del Máster de Museos -que cumple este año sus bodas de plata-, desde sus inicios en 1989. El educador, como le gusta que se refieran a él, pronunció una ponencia en la que fue especialmente crítico con el Ministerio de Educación y Cultura, por la falta de espacios museísticos dedicados a asuntos actuales que preocupan a la sociedad, como la inmigración, la droga o la perspectiva de género, entre otras muchas cuestiones, y también por su diseño. Respecto a esto último, criticó algunos aspectos del Museo Arqueológico Nacional, que a pesar de haber sido inaugurado recientemente presenta numerosos fallos por lo que a accesibilidad e inclusión se refiere, segun aprecia este especialista.

Lavado invitó a los arquitectos a sentarse en una silla de ruedas antes de diseñar estas estructuras y criticó, además, la ausencia de programas.

MUSEOLOGÍA CRÍTICA

La conferencia inaugural superó todas las expectativas. La doctora Janet Marstine, de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, también habló sobre un tema controvertido como es la ética en los museos.

Consideró que hay que ser proactivos y ver la ética como una oportunidad para avanzar en la igualdad social. En su opinión, los artistas pueden incluir un discurso avanzado.

Marstine reflexionó sobre los procesos democráticos, recurriendo al diálogo que establece Goshkaka Macuga entre su tapiz La naturaleza de la bestia y el Guernica de Picasso. La artista de origen polaco analiza la relación entre arte, propaganda y censura, y defiende la teoría de que el museo es un componente inherente a la sociedad civil, que tiene una serie de responsabilidades para transformar el estado. Igualmente, critica la seducción del poder y el dinero, y se pregunta por su propia responsabilidad personal.

En intervenciones posteriores de algunos de los asistentes, coincidieron en la idea de que ha llegado el momento de llevar todas las teorías a la práctica, "pasar del hablar al hacer", y ese argumento sostuvo que "la museología crítica sería el mayor valor que se puede sacar de este congreso".

Los espacios para las comunicaciones del congreso presentaron un lleno absoluto y se abordaron también otras ponencias en las que se abundó en cuestiones como la multiculturalidad o la inclusión en los centros penitenciarios, y se comentaron ejemplos de buenas prácticas como la Red Museística Provincial de Lugo.

 

 

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