Se han iniciado actividades para conmemorar el Día Mundial de esta dolencia

El párkinson continúa siendo una enfermedad desconocida para una buena parte de la sociedad. Cada año se diagnostican en España entre 20 y 25 nuevos casos por cada 100.000 habitantes, y una de cada diez de estas personas tiene menos de 50 años.

 

HUESCA.- Quienes padecen párkinson deben adaptarse progresivamente a las sucesivas etapas que acarrea esta dolencia y afrontar las consecuencias que se derivan de un amplio abanico de síntomas. Para ello, es necesario que combinen los tratamientos farmacológicos con terapias de rehabilitación, como fisioterapia, logopedia y apoyo psicológico.

Todas estas necesidades encuentran respuesta en la Asociación Párkinson Aragón y, sin embargo, su responsable en Huesca, Nieves Lanaspa, se lamenta de que es muy poca la población altoaragonesa afectada que está integrada en ella. Por "vergüenza o desconocimiento", según considera, tan sólo 21 personas de la provincia se han inscrito en este colectivo, que espera cobrar un nuevo impulso con la reciente apertura de su sede en el Hotel de las Asociaciones (Edificio Bantierra, calle Berenguer, número 2).

El día 11 de abril se celebra el Día Mundial del Párkinson y, con motivo de esta efeméride, se va a desarrollar una serie de actividades para acercar a la ciudadanía en general la existencia de la asociación. En Huesca, los actos se iniciaron ayer, con una charla sobre trastornos del sueño y la instalación de mesas informativas en el exterior del Hospital San Jorge y del Hospital Sagrado Corazón de Jesús.

Nieves Lanaspa fue diagnosticada de párkinson a los 36 años de edad, y acudió a la Asociación, para relacionarse con otras personas que estuvieran viviendo su misma situación. "Entré buscando a gente como yo, nada más -recuerda-. Yo no me iba a curar, pero quería saber cómo se movían otros, qué hacían".

Para ella, la asociación ha sido muy importante. Recomienda las terapias, que son muy positivas y pueden aplicarse de forma individualizada, y agrega que también se aprovecha en el colectivo para hablar de otras muchas cuestiones ajenas a la enfermedad y que disfrutan de muy buenos ratos.

Por eso, la responsable de Párkinson Huesca pone el acento este año en la necesidad de crear una asociación fuerte y anima a los altoaragoneses que padezcan esta dolencia a que se sumen al colectivo.

TRASTORNOS DEL SUEÑO

El párkinson es una enfermedad crónica y neurodegenerativa, que presenta una variada sintomatología. Aunque lo más identificativo para la sociedad en general es el temblor, la persona puede padecer trastornos motores, como lentitud en cualquier movimiento o rigidez en la musculatura, y otros que también afectan mucho al día a día y que tienen que ver con el estreñimiento, la depresión, la voz, las posturas o incluso el sueño. Sobre esta última cuestión ofreció ayer una charla Andrea Martínez-Borso, enfermera de la Federación Española de Párkinson, que explicó que el trastorno del sueño puede implicar insomnio, dificultad para conciliar el sueño o para mantenerse dormido, pesadillas, sueños muy vividos y agitación. "Algunas personas lo recuerdan al día siguiente y otras, no -manifestó-. Tiene mucho que ver con los estados de ansiedad y depresión, somnolencia diurna excesiva o quedarte dormido de manera imprevista".

La enfermera comentó que no hay una causa concreta para despertarse tantas veces por la noche. "Se puede deber a la propia enfermedad, a los efectos secundarios de la medicación, o a que durante la noche se hayan pasado los efectos de la medicación y el paciente recupere la rigidez y los temblores, incluso a un cambio postural o a la necesidad de ir muchas veces al baño -explicó-. Eso hace que el sueño no sea reparador y se crea un círculo vicioso. Al día siguiente, la persona se siente más cansada y le afecta a las relaciones interpersonales, es más susceptible a coger infecciones, se producen alteraciones en la tensión arterial y también en la vida familiar y laboral".

Andrea Martínez-Borso indicó que la sociedad en general da por hecho que dormir mal entra dentro de lo normal, pero insistió en que en el caso de las personas con párkinson todavía es más perjudicial. "En los talleres trabajamos que cada uno sepa identificar qué trastorno tiene -manifestó-. En el párkinson, los síntomas son muy diferentes de una persona a otra, igual que los tratamientos y las respuestas a los tratamientos. Cada paciente debe explicar muy bien en la consulta a su neurólogo o neuróloga qué le ocurre, porque es importante tener una buena historia clínica". Para ello, la enfermera consideró que la persona que convive con quien padece la enfermedad "puede dar información clave".

Por último, recomendó que se modifiquen los hábitos para que sean lo más saludables posibles. Por ejemplo, aconsejó cenar ligero y dos horas antes de ir a la cama, mantener un ambiente adecuado en el dormitorio y no trabajar en él. "Si nos cuesta conciliar el sueño, es mejor levantarse y hacer una actividad, para regresar de nuevo a la cama cuando nos entre el sueño -propuso-. No podemos quedarnos en la cama dando vueltas. Y si tenemos problemas para girarnos, un fisioterapeuta nos puede enseñar la mejor manera para movernos. Además, también podemos visitar al neurólogo por si nos puede cambiar la medicación. Hay que mantener un orden en los horarios y darle prioridad al sueño".

La enfermera terminó su intervención enseñando algunas técnicas de relajación, idóneas para los momentos de mayor nerviosismo.
Fuente: Diario del Altoaragón.

 

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