Ambos entes deben encontrar la manera de garantizar el modelo oscense actual
El consejero de Sanidad del Gobierno aragonés (GA), Ricardo Oliván, y el director general de Planificación y Aseguramiento, Antonio Villacampa, se van a reunir hoy en Zaragoza con el gerente de la Fundación Agustín Serrate, Javier Borau, y varios miembros de su Patronato para acercar posturas
de cara a la prestación de algunos de los recursos fundamentales para la Rehabilitación Psicosocial de la Salud Mental en Huesca. El 19 de diciembre vence el contrato firmado hace seis años entre el GA y la Fundación, que realiza este trabajo desde 2000 como fundación privada y desde varios años atrás como órgano dependiente de la Diputación Provincial de Huesca.
El Gobierno aragonés tiene previsto sacar en breve el servicio a concurso y, una vez que la adjudicataria comience a trabajar, retirará también a otros puestos de la administración -con toda probabilidad a otros hospitales de la ciudad- a 22 funcionarios públicos, fundamentalmente auxiliares de enfermería y monitores, que realizan su labor bajo la adscripción de la fundación (más del 50% de los empleados que gestiona la entidad actualmente). La propuesta del Departamento de Sanidad, hasta la fecha, es aumentar el presupuesto del contrato en 200.000 euros, respecto a la cifra licitada en el año 2001, una cantidad que económicamente no compensa la contratación de otras 22 personas y que difícilmente podrá sustituir con la misma eficacia su experiencia y formación, adquirida en parte por la propia inversión que han hecho las instituciones en ellas y en parte por su propio interés vocacional.
El contrato que saca a concurso el Gobierno aragonés incluye en los servicios que debe prestar la adjudicataria el centro de día, los talleres ocupacionales o de inserción laboral y los pisos tutelados, todos ellos con las mismas plazas.
Para los usuarios, el centro de día Arcadia no es un mero edificio donde reciben un servicio. Muchos de ellos encuentran en él una prolongación de su familia y otros aseguran que es la única que tienen. Así lo han manifestado, durante las últimas semanas, en incontables ocasiones. Los monitores ejercen una gran influencia en su estabilidad, especialmente aquellos con los que han forjado una historia común que viene de muy atrás. Los propios psiquiatras que les atienden dan importancia a esta afirmación. Son referentes en sus vidas. Y con ser importante que haya una "casa" en la que sentirse seguro, bien atendido y a la que poder volver siempre, los usuarios valoran que las familias las conforman las personas. Nadie es imprescindible, puede ser, pero reemplazar a veintidós personas de un día para otro y que el servicio no se resienta, resulta difícil de creer. A muchos usuarios, la sola idea de que su universo se vea alterado, ya les ha empezado a afectar emocionalmente.
El horario del centro de día es una de las cuestiones en las que más han incidido los psiquiatras oscenses. El hecho de abrir los 365 días del año -lo que obviamente incluye fines de semana y festivos-, de ocho de la mañana a diez de la noche, es clave en su tratamiento. Porque la labor del centro de día desde el punto de vista terapéutico es "fundamental", dicho por el jefe de Psiquiatría del Hospital San Jorge y por el coordinador del sector de Salud Mental de Huesca, que no tienen otro interés particular que el bienestar de sus pacientes.
Antonio Villacampa insiste en que el horario no se verá alterado, que como mucho cerrará una hora antes, a las nueve, pero con todos los enfermos cenados y con la medicación suministrada. Sin embargo, en la reunión que mantuvo en Huesca con los usuarios no pudo garantizarles que eso vaya a ser así también los fines de semana y festivos. ¿Y si en último término se decide no abrir esos días? Como el director general manifiesta que en cualquier caso el usuario tendrá "la misma calidad" asistencial que la que recibe ahora, la conclusión es que para él, a diferencia de lo que opinan los psiquiatras oscenses, da lo mismo atender a unas personas que tienen una enfermedad grave siete días a la semana que cinco. Ése no es el modelo actual de Huesca.
Tampoco el hecho de que se saquen a concurso las mismas plazas en los talleres ocupacionales asegura los mismos objetivos a los que se aspira actualmente. Surgen muchas dudas al respecto. Por ejemplo, si se mantendrá la variedad de la oferta que existe en la actualidad para colmar las distintas actitudes y aptitudes de los usuarios -serrería, jardinería, lavandería, digitalización de textos, huerta ecológica, viveros y otros- o, por otro lado, si se mantendrá la paga con la que se les compensa a los usuarios por su labor, como elemento motivador en su rehabilitación. Estas cosas, que a alguno le pueden parecer accesorias y hasta han llegado a ser objeto de la crítica de Villacampa, que las valora más desde el punto de vista de una rentabilidad económica que no desde la terapéutica, también forman parte del modelo comunitario que tantos elogios le ha reportado a la ciudad de Huesca.
Y cuál es el valor que el Departamento de Sanidad le concede al trabajo en la rehabilitación de una persona con una enfermedad mental grave. El director general reitera que no es competencia de su departamento y que no es un requisito que aparezca en las bases del contrato que se le adjudicó a la Fundación Agustín Serrate en 2007. Pero, quiera o no quiera Antonio Villacampa, el Centro Especial de Empleo de Arcadia es, según los expertos, una pieza importante de la configuración de este modelo asistencial y así lo perciben los usuarios. No se puede garantizar que se les va a prestar un servicio con "la misma calidad", si se suprime, directa o indirectamente, un aspecto tan determinante como éste.
Porque el modelo que se presta en Huesca, referente de calidad, incluye un centro de día abierto de ocho de la mañana a diez de la noche los 365 días al año, una variedad de talleres ocupacionales de orientación muy diversa y remunerados, un centro especial de empleo que además es un elemento muy eficaz contra la estigmatización y una plantilla de cuarenta profesionales, algunos de los cuales atesoran una experiencia que además sirve de importante guía para las nuevas incorporaciones laborales. Y hay mucho más, como el amplísimo programa cultural que se organiza desde el centro de día o el seguimiento, casi sin horarios, que se efectúa de los pisos supervisados. Con menos personal, menos experiencia y menos horas de atención parece difícil poder mantener la calidad en los términos actuales.
A la vista de este panorama, no es extraño que las palabras del director general hayan sembrado la desconfianza y que por ello continúen las movilizaciones de los usuarios, familiares, trabajadores y de otros muchos oscenses. Hay más de siete mil firmas de convecinos y de personas y entidades de diversas partes de España y aun del mundo, que le están pidiendo a la administración que no altere la finalidad de los recursos que hasta ahora ha destinado a la salud mental. La ciudad los da por bien empleados, la credibilidad de la Fundación Agustín Serrate es mucha.
El modelo comunitario de rehabilitación psicosocial de Huesca es singular. El Gobierno aragonés denuncia que nació de una manera irregular, puede ser, pero no parece lógico que ahora lo correcto sea su desmantelamiento, ni siquiera apelando a la legalidad. El consejero de Sanidad, Ricardo Oliván, manifestó que se aplicaría una solución progresivamente, ahora toca buscar esa fórmula.
El modelo de Huesca no es ni el de Zaragoza ni el de Teruel. Y, sin desmerecer al que se presta en estos últimos territorios, el que se considera un referente es el que presta la Fundación Agustín Serrate, en coordinación, por supuesto, con los recursos y profesionales de salud mental que el Gobierno aragonés pone a su disposición. Este tipo de asistencia ha permitido en el Sector de Huesca la ausencia, en este momento, de lista de espera para ingresos en los recursos del Centro de Rehabilitación Psicosocial Santo Cristo de los Milagros; la reducción de estancia media y del número de estancias globales en Unidad de Corta Estancia; la acogida de cinco pacientes del Centro Neuropsiquiátrico del Carmen de Zaragoza; y también ha contribuido a ser el área de salud en Aragón con menor gasto psicofarmacológico global e individual. Villacampa afirma que ello es posible porque la administración le destina más fondos que a otras entidades de la región. Pues aplaudámoslo y aspiremos a dotar de más dinero a Zaragoza y Teruel, no a la inversa.
La reunión de hoy tiene una vital trascendencia, porque debería ser un lugar de encuentro y acercamiento que permita desenrocar posturas para garantizar de verdad el modelo actual, tal y como el propio Villacampa dijo. Es el momento de empezar a escuchar lo que quiere la ciudadanía y de habilitar los cauces necesarios para darle una respuesta que esté a la altura.
Fuente: Diario del Alto Aragón














