Una representación visitó ayer algunos de los servicios que presta la entidad

Taller confecciónUna delegación de la asociación búlgara Civil Initiative for Social Development and Integration" viajó ayer a Huesca para conocer las experiencias que la Fundación Agustín Serrate está llevando a cabo en el campo de la inclusión social, con el apoyo de nuevos métodos y tecnologías de la información y comunicación.

La entidad foránea está trabajando en el proyecto europeo E-Inclusión, en el marco del Programa Operativo Fondo Social Europeo de Bulgaria, que pretende contribuir activamente a la incorporación social de los grupos desfavorecidos, mediante un modelo estable de estímulo de la cooperación efectiva entre organizaciones similares, adoptando buenas prácticas existentes en Europa, e intercambiando experiencias, conocimientos e ideas.

Los búlgaros le han pedido a la fundación zaragozana Ramón Rey Ardid que les asesore para la ejecución del programa y el responsable de Integración, Francisco Galán, les acompañó ayer a conocer el trabajo que la Fundación Agustín Serrate desarrolla en Huesca. También participó en la visita Eva Bumbury, que gestiona una empresa de colaboración internacional, y durante un tiempo se sumó el gerente de la entidad oscense, Javier Borau.

Según explicó a este periódico Galán, la entidad búlgara desarrolla actividades fundamentalmente en el ámbito rural, en una zona con dificultad de acceso a los servicios públicos. La asociación procede de una ciudad de unos 4.000 habitantes y el país tiene siete millones. Además, la orografía es muy montañosa, las infraestructuras están bastante obsoletas y los municipios son pequeños y están muy distantes entre sí. "Ellos han planteado una propuesta a su ministerio correspondiente, para trabajar todos los procesos de inserción social en general, pero con la idea de que el acceso a nuevas tecnologías puede favorecer el proceso de inserción de personas, bien que tengan alguna dificultad por discapacidad, o bien algún otro problema social".

En Zaragoza y en Huesca se les explicaron los diferentes proyectos que se están realizando. "Ellos tienen un problema importante de desarrollo del tejido social; la sociedad civil no está organizada, es lo que nos ocurría a nosotros hace veinte o veinticinco años", manifestó Galán.

La entidad búlgara conoció las asociaciones aragonesas a través de proyectos que se habían realizado con otras entidades, sobre todo proyectos de inserción para las personas con discapacidad por enfermedad mental, como trabajan la Fundación Agustín Serrate o la Fundación Rey Ardid, y eso les animó a viajar a España. A los búlgaros les impresionó también, entre otros, un proyecto que desarrolló la Fundación Etnodiversidad en la Comarca del Somontano, que potenciaba la participación de mujeres a través de la digitalización de documentos informáticos. El hecho de que se llevara a cabo en el ámbito rural, que pretendiera el desarrollo del tejido social y que abordara las necesidades de empleo les pareció muy atractivo. Además, el proyecto había sido señalado como buena práctica a nivel europeo. "Eso fue un punto de enganche y una primera aproximación -dijo Galán-. "Esta visita se corresponderá con otras dos que se harán por parte de técnicos de Aragón, para ayudarles a potenciar ese tejido social que ellos tienen en una situación larvaria".

Galán comentó que cuando se les explicó que en Huesca hay dieciséis organizaciones que se dedican a la atención de la discapacidad, ellos habían señalado que esa cifra supone la mitad de lo que hay en todo su país.

Cómo les puede ayudar la Fundación Rey Ardid es una cuestión que todavía tienen que dilucidar. "Nuestra labor puede ser más en el ámbito de la concienciación social y decirles que tienen que participar con las empresas, con el tejido ciudadano y la administración. Vamos a ser catalizadores y si nos abren la puerta, intentaremos motivarles".

Observa que antes tendrán que resolver sus carencias en infraestructuras y desarrollar una legislación para que los derechos no sean simplemente un desideratum, que cuando haya que apoyar a una persona con discapacidad se tenga que hacer por ley, no simplemente por una cuestión de voluntad particular.

"Les hemos ido dando las recomendaciones de cómo hemos evolucionado nosotros en esta situación a lo largo de los últimos veinte o veinticinco años. Daremos también recomendaciones a la administración y la ciudadanía para que las reivindique de una manera organizada".

UN MODELO INTEGRAL

Pedro Pibernat, responsable de empleo de la Fundación Agustín Serrate, hizo las labores de anfitrión en Huesca y explicó al grupo búlgaro el modelo integrado que desarrolla la entidad para dar respuesta a la persona en distintos momentos y apoyarle en temas como la residencia, la toma de la medicación o el trabajo. Pibernat les mostró también cómo funciona el Centro de Día, punto de referencia de las personas que atiende la Fundación Agustín Serrate, el taller de digitalización de textos, el de confección, la lavandería y los servicios de medidas y largas estancias.

"Venimos de muchos años de trabajo, pero hemos intentado transmitirles a los búlgaros que, aunque a ellos les parezca imposible, pueden llegar donde lo hemos hecho nosotros. Hemos intentado enseñarles algunas claves y les hemos recomendado que, sobre todo, se sustenten en profesionales que se atrevan a plantear alternativas; que si la persona tiene dificultad, también tiene capacidad; y que si tiene capacidad, por tanto, puede aumentar su autoestima, integrarse en un proyecto y empezar una vida".

Pedro Pibernat observó que la situación que se vive en Bulgaria ahora es la misma que se planteaba en España en los años 87 y 88. "Son casi treinta años lo que tienen que recorrer poco a poco", manifestó. En su momento, una de las claves que les hizo avanzar fue el que hubiera alguien -"que siempre lo hay"- que viera claro que a una persona que tiene una enfermedad mental no hay que dejarla de lado. "Y cuando una institución en la propia ciudad lo va reconociendo, ha llegado ese día. También nosotros debemos atrevernos a decir que sabemos arreglar jardines, que somos profesionales en serrería, que podemos hacer diferentes cosas. Y empiezas a ver un reconocimiento, sobre todo, cuando las personas disfrutan de una nueva situación de autoconfianza, de autoestima, cuando vuelven a funcionar. Ya no son enfermos, son ciudadanos que, en un momento determinado, pueden tener una dificultad u otra, pero si se cuidan correctamente pueden trabajar, disfrutan, cantan y le ofrecen a la ciudad lo que saben, como cualquier otro".

Pedro Pibernat reconoce que a los representantes de la entidad búlgara les pareció algo inalcanzable. "Me imagino que estamos en situaciones sanitarias y sociales y de apoyo diferentes. Por eso hemos bajado a esos momentos iniciales nuestros, para que tengan una referencia", dijo.

"ES MUCHO LO QUE SE HA HECHO"

La traductora del grupo búlgaro, Guergana Vénova, manifestó que las experiencias que habían conocido les habían parecido muy interesantes. "Nos han gustado muchísimo y es mucho lo que se ha hecho", indicó.

Le sorprendió la motivación de la gente por hacer cosas y vivir con normalidad, pero consideró que trasladar el modelo a su país va a ser "dificilísimo".

"Nos van a ayudar, pero no sé en qué grado podremos contar con la ayuda de nuestro gobierno y eso es un problema grave", señaló.

Fuente: Diario del Altoaragón. 28/09/2013

 

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