Cerca de 50 niños saharauis, entre ellos cinco con discapacidad, se encontraron ayer con sus familias de acogida

Niños SaharauisNervios, ilusión, expectación y también, por qué no decirlo, algo de miedo. A las cerca de cincuenta familias que este año han decidido participar en el programa de la Asociación Alouda "Vacaciones en Paz" los minutos se les ayer hacían horas, pero por fin llegó el momento del encuentro, en unos casos, y del reencuentro en otros tantos.

Cuarenta y nueve niños recién llegados de los campamentos saharauis aguardaban junto a ellos el momento de conocer o de ver de nuevo a quienes serán su familia este verano, y entre ellos, cinco pequeños con discapacidad que tendrán su primera parada en Aspace. Posteriormente pasarán por los centros de Atades en Martillué y de la Fundación Benito Ardid en Isín.

Manuel Rodríguez, de Aspace Huesca, Francisco Ratia y Marta Peña, de Cadis, y la directora de la Residencia Aspace Huesca, Amalia Aguilar, no ocultaron su emoción al encontrarse con estos cinco pequeños que ahora tendrán que evaluar para determinar "qué discapacidad presentan y en qué grado", explicó a este periódico Aguilar, abrumada por lo emotivo del encuentro.

"No nos ha dado apenas tiempo de verlos, pero sí sabemos que ha habido alguno de los niños que se ha venido desvaneciendo durante todo el viaje y no saben por qué, y otro de ellos se ha caído, por lo que nos preocupa, lo primero, ver en qué situación llegan para prestarles atención sanitaria que necesitan", destacó, aunque confía en que los dos meses que pasarán en Huesca den mucho más de sí.

"Ahora, de momento, vivimos esto con vértigo, emocionados, porque nos ven y se nos echan a los brazos, pero lo que vamos a intentar es que tengan lo que más puedan necesitar", añadió Aguilar, que espera asimismo poder mostrar a las dos monitoras que acompañan a los pequeños, de entre cinco y nueve años, "cómo se trabaja aquí".

"Pero creo que también va a ser muy importante que ellas nos cuenten cómo trabajan allí, creo que va a ser una gran lección para todos", concluyó.

Sus palabras se referían a Memona Mohamed Abdalahi y Memona Bechiri, dos de las profesionales que atienden a estos pequeños en los campamentos de refugiados del Sáhara. Para Bechiri, éste es su quinto viaje, mientras que para Mohamed Abdalahi es su primera experiencia como monitora. "Yo sí que vine a través de este programa pero como niña, para ser acogida, y a partir de ahí me hice monitora, para mí fue una experiencia inolvidable", recuerda, consciente del trago por el que han pasado ahora estos cinco pequeños.

"Ellos tenían muchas ganas de venir, pero cuando ha llegado el momento de salir y han visto llorar a sus madres, ha sido más difícil. Yo me he quedado muy impresionada, pero sé que van a estar bien, y sé que aquí los "Amigos del Pueblo Saharaui" les van a ayudar", aseveró.

Sus nervios, su ilusión y, en definitiva, el torbellino de emociones que estaba sintiendo no era ayer, sin embargo, una sensación única. Las decenas de padres y de niños que aguardaban el encuentro tampoco podían ocultar esas sensaciones que les embargaban y que hacían, en el caso de los pequeños, que pasaran rápidamente de la risa al llanto.

Así le pasó a Hasina, una pequeña de diez años que, aunque sin perder la sonrisa, comenzó a emocionarse tremendamente cuando se encontró con Yolanda Ramón, de Jaca, con quien pasará los próximos meses. "Es el primer año que acogemos, pero no sabría decirte por qué. Me lo propusieron y sólo tuve que consultarlo con mis padres, para que me ayudaran, y me dijeron rápidamente que sí, así que nos lanzamos a esta aventura", explicaba mientras su hija Sara y Hasina hacían las primeras migas. "Me apetecía mucho que llegara y jugar con ella", corroboró Sara, que como su madre, espera que sea un verano estupendo, aunque son conscientes de que "habrá momentos no tan buenos", explicó Ramón tras el acto oficial de entrega, presidido por José Luis Laliena, de Alouda, y Eloy Solano, concejal de Seguridad Ciudadana en el Ayuntamiento de Huesca.

Cuestiones como el idioma o la nostalgia que puedan sentir los niños es quizá lo que más preocupa a estas familias de acogida, sobre todo, en sus primeras experiencias. Así lo transmitieron también Juan José González y Begoña Sanz, de Binéfar, tras encontrarse con Yusef. La sonrisa de los tres era suficientemente explícita. Las buenas sensaciones se transmitían, y así lo sintió Begoña, que explicó que con este paso habían querido "dar al niño la oportunidad de que conozca España, de tener atención sanitaria, una alimentación más completa".

"Lo que queremos -apostilló- es que estos dos meses sean para él lo más felices posible. Creemos que va a ser una experiencia enriquecedora para todos", aseveró. "Y la familia también lo está esperando", añadió mientras comentaba la larga lista de planes que han preparado para él y entre los que no faltan, por supuesto, las tardes de baño, ya sea en la piscina ya sea en alguna escapada a la playa. Para muchos, ayer fue el momento de conocerse, mientras que para otros, tocaba reencontrarse. Es el caso de Elisa Labuerda, de Tamarite de Litera, y la pequeña Ahjab, que se mostraba algo tímida tras el largo viaje. "Pero si luego no calla", bromeaba Elisa, satisfecha y plena en el tercer año de acogida a la pequeña, que como Tanyeh, ponía ya rostro a quien se va a ocupar de ella las próximas semanas.

En su caso, es Amparo Leyva, de Huesca, quien estará a su lado, este año, aseguraba, "con una sensación agridulce", ya que será el último que Tanyeh pueda acogerse a este programa. "Cumplen los doce años y ya no pueden seguir, es una pena, así que este verano vamos a intentar disfrutar de ella todo lo posible".

Y es que, al final, año tras año, se crean vínculos tan fuertes que permiten hablar de verdaderas familias. Y si no, que se lo pregunten a Amal, que no dejó de ser "pinchada" por Abel desde su misma llegada. Junto a ellos, Javier Oliván y Lola Peiret, que se harán cargo de su cuidado y que no ocultan su sonrisa ante esta fraterna relación. "Al final, se portan como hermanos", sonreían, satisfechos y dispuestos a emprender el camino de vuelta a casa.

Ahora les quedarán por delante dos meses de juegos, médicos y nuevas relaciones entre las que se "colarán" algunas de las programadas por Alouda para que los chavales mantengan el contacto entre ellos durante esta esperamos que agradable estancia en Huesca.

Fuente: Diario del Altoaragón. 22/06/2013

 

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