DIFÍCILMENTE se puede encontrar una mejor combinación para la consecución de un objetivo que la de la convicción y el interés. La convicción de la bondad intrínseca de un logro y el interés que redundaría de su alcance en el propio desarrollo socioeconómico, sea individual, sea grupal, sea colectivo.
Uno de los sectores sobre los que se viene debatiendo en los últimos años es aquel que pretende un disfrute universal de los atractivos turísticos, sin barreras físicas ni mentales, sin impedimentos más allá de los que imposibilita la propia condición humana y la conveniencia para la salud.
El turismo accesible se ha convertido en una de las principales asignaturas pendientes dentro de un mundo en el que las personas con capacidades diferentes tienen tanta voluntad como deber la propia sociedad de perfilar definitivamente un entorno absolutamente normalizado, sin ningún tipo de obstáculos artificiales ni de convenciones injustas.
En este sentido que se marcaron Atades Huesca y Tuhuesca para Martillué, como anteriormente hicieron diferentes foros en torno a la Sierra de Guara con buenos resultados, confluyen las dos variables anteriormente aludidas. Por un lado, la justicia de ofrecer unas excelentes instalaciones y un entorno fascinante a aquellas personas que tienen algún tipo de discapacidad, gracias a la especialización en unos servicios diseñados específicamente para ellas. Por otro, la aportación al progreso del territorio, y es que no hay que olvidar que el turismo accesible multiplica el número de consumidores al implicar en muchos casos la presencia, junto al beneficiario, de acompañantes. El centro vacacional de Martillué seguirá siendo un lugar de vanguardia en esta especialización, y de paso un paradigma que deben observar y seguir empresas y agentes del sector turístico. Que la promoción sea un éxito.
Fuente: Diario del Altoaragón 12/06/2013.














