Cadis celebró ayer una jornada en la que abogó por contemplar todas las particularidades de la sociedad.
ACCESIBILIDAD UNIVERSAL es un concepto que anima a derribar las barreras físicas, del conocimiento y sociales, que se puede encontrar cualquier persona en su vida cotidiana. Son dos palabras que exigen cambiar de óptica cuando se diseña una actividad o una infraestructura, para pensar con las diferentes perspectivas propias de una sociedad heterogénea.
La Coordinadora de Asociaciones de Personas con Discapacidad (Cadis) celebró ayer una jornada en el Centro Cultural del Matadero, con el fin de realizar un diagnóstico de la situación y comentar cómo vencer las barreras que en cada caso se encuentran las personas con discapacidad. La iniciativa, en un principio, se había planteado para profesionales de la Coordinadora y sus entidades, pero finalmente se decidió abrir la convocatoria también a profesionales de la Once, miembros del Consejo de Participación y Autonomía Personal del Ayuntamiento de Huesca, así como a responsables de los grupos políticos y técnicos municipales. "Al final, han venido hasta doce concejales y técnicos del Ayuntamiento de las áreas con las que más trabajamos que prácticamente son todas, como la Policía Local, Igualdad, Fiestas, Medio Ambiente y Urbanismo -explicó al término de la jornada la gerente de Cadis, Marta Peña-. La accesibilidad universal afecta a todo y eso es lo que hay que conseguir, que se entienda como algo transversal".
La jornada comenzó con la intervención de Cristina Mainar, de Asza Huesca, y María Ángeles López, de la Asociación San Francisco de Sales de Hipoacúsicos. Las ponentes se refirieron a las ayudas que existen para facilitar la comunicación de las personas sordas y de servicios que se prestan relacionados con esta discapacidad como el de intérprete de la lengua de signos.
Gemma Ubieto, de la Fundación DFA, participó, a continuación, para hablar de la accesibilidad para personas con discapacidad física, las barreras que cotidianamente se encuentran en la calle, en los accesos a la propia viviendo y en su interior. Ubieto mostró, asimismo, algunos ejemplos de respuestas adecuadas a estas problemáticas.
La Once acudió con su director provincial, Ricardo Espiérrez, y el técnico Manuel Martín. Tras aclarar que la discapacidad visual no se refiere sólo al ciego total, sino que también tiene en cuenta a las personas con un resto visual, baja visión o problemas de campo o de agudeza, observaron que los problemas con los que se encuentran suelen ser comunes en la mayoría de las ciudades españolas: insuficiente número de semáforos sonoros, señalización que no sigue una estandarización, falta de espíritu cívico y, en general, poca aplicación de la normativa establecida, que lleva a estas personas a encontrarse con escaleras mal colocadas, pasos de cebra deficientemente diseñados y señales mal ubicadas, entre otros problemas. "Es importante que cuando se hagan las cosas no se piense sólo en que queden bonitas", apuntó Ricardo Espiérrez.
Tras el descanso, Laura Abarca y Susana Poy, de Aspace Huesca, explicaron en qué consiste el programa "Te invito a merendar" (Tim). Un vídeo mostró cómo se puso en marcha y algunas herramientas que utilizan como intercomunicadores o tabletas táctiles con las que pueden comunicarse mucho más fácilmente las personas con parálisis cerebral.
Además, Marta Hernández, de la Asociación Down Huesca, comentó algunos de los fundamentos de la lectura fácil, que consiste en "hacer los textos asequibles a personas que tengan dificultades lectoras: personas con discapacidad intelectual, inmigrantes que no tienen un buen conocimiento del idioma o personas con un bajo nivel de escolarización". Para ello, se siguen criterios de legibilidad y de comprensibilidad. "La accesibilidad en la discapacidad intelectual, donde se ve más clara la barrera es en lo referente a la información -consideró-. Estamos rodeados de información y estas personas lo tienen complicado para entender muchas cosas que salen impresas; no sólo textos literarios, también periódicos, folletos y textos legales".
Marta Hernández forma parte del equipo de Cadis que ha elaborado material de lectura fácil como el Estatuto de Autonomía. Ayer se encontraba también en la jornada Miguel Montori, de Aspace Huesca, que ha participado en este proyecto, y reflexionó sobre algunos términos. "El concepto de accesibilidad no debe ser el de "adaptar a otras personas", sino que lo que no sirve para todo el mundo no debería ser válido".
Miguel Montori distinguió la lectura fácil de la lectura llana. Esta última, recordó, surgió de las personas con discapacidad del entorno de Cadis, que se estaban preparando para unas oposiciones. "Convinimos la idea de hacer lo posible por ayudarles a preparar el examen y se buscó una forma simple de contar las cosas; se suavizan los conceptos para que cualquier persona los pueda entender, con independencia de su capacidad intelectual, el nivel de estudios o la barrera idiomática". Con ese propósito se adaptaron los textos de la Constitución y del Estatuto de Autonomía, y luego se validaron. "Gracias a las personas con discapacidad, estos textos que muchas veces se nos hacen indigestos podemos comprenderlos y sirven para otros colectivos". Marta Hernández agregó que hay que lograr ahora que se empleen cuando se convoquen las oposiciones para las personas con discapacidad y que los exámenes se basen en ellos.
Finalmente, Pedro Pibernat, de la Fundación Agustín Serrate, se refirió a las barreras sociales que sufren las personas con enfermedades mentales, a las que tradicionalmente se les asocia con la violencia, y cómo se tiende a encasillarlas y el rechazo que esto provoca.
Marta Peña destacó "el trabajo en común que están haciendo las entidades de la discapacidad con las administraciones públicas, tanto a nivel técnico como político" y apuntó que es necesario continuar "reforzando" esa labor. "En la medida en que nos empapemos todos de esta manera de ver las cosas, obtendremos resultados", consideró. Por otro lado, recordó que la accesibilidad "es un derecho de las personas, independientemente de sus circunstancias y capacidades" y hay que trabajar "para que puedan gozar de una plena ciudadanía".
"A nuestro entender, esto debería ser un eje fundamental en las políticas públicas", finalizó Marta Peña.
Fuente: Diario del AltoAragón, 10/04/2013.














