Presentaron en Huesca sus últimos libros, Manzana de vaho y Del peligro de suerte

tertulia poetas Marta Fuembuena y Juan Manuel Uría escriben poesía para poder contar la realidad de otra manera, para establecer puentes con ella, para alimentarse el alma. Ambos escriben poesía, porque es la manera que tienen de estar en el mundo.

Juan Manuel Uría y Marta ­Fuembuena presentaron el pasado viernes sus dos últimos títulos en la librería Anónima de Huesca, editados por Quadrivium, pero antes participaron en una tertulia literaria con Mayte y Mary, del taller de redacción de Cadis Huesca, que se desarrolló en el Café del Arte. Les acompañó también el poeta oscense Paco Grasa, que después presentaría a los autores en el acto celebrado en la Anónima.

En el encuentro con Mary y Mayte, que ambos poetas valoraron con entusiasmo ante el público, Juan Manuel Uría comentó que a la hora de crear es "de proceso lento" y que invierte casi el mismo tiempo para escribir como para desechar y corregir sus textos. Su fruto más reciente, Manzana de vaho, es un libro muy metapoético, que también habla del amor trascendido a otras facetas de la vida. "Al principio, comienzo a escribir ingenuamente, pero poco a poco todo va tomando forma y coherencia -señaló-. Después, vas viendo que los poemas tienen algo en común y queda la tarea de darles una unidad, aunque tampoco es necesario que la tenga".

Marta Fuembuena, por su parte, explicó que ella siempre escribe "en paralelo" a la vida y finaliza un proceso "con un fundido en negro", como si de una película se tratara. "A veces es un poco brusco, un carpetazo. En esos momentos de creación, existen muchos contrastes y vaivenes, pero llega un punto en el que intuyes que quizás no puedes ir más allá y le doy el cierre. Pero no quiere decir que todo se acabó, es un cierre para poder seguir en otra dimensión. Es el hecho de saber, aun sin saberlo".

La aragonesa Marta Fuembuena Loscertales, como explicó Paco Grasa, escribe para varias revistas y periódicos, ha colaborado en muestras de fotografía, ha recibido varios premios literarios y es autora de varios libros, el último, Del peligro de suerte.

Juan Manuel Uría, natural de Rentería, ha publicado cuatro libros en los últimos ocho años, es miembro del grupo cultural Gatza y codirige la revista de pensamiento y literatura Soliloquio, y el cuaderno de poesía Pidgin. Hay muchas maneras de reflejar las cosas, pero ambos han optado por la poesía como su vehículo natural de comunicación. "Uno no decide un día que va a ser poeta, es un proceso. Al final, me permite expresarme de la mejor manera, traducir esa realidad, contarla con otro lenguaje -señaló Uría-. La base de la literatura está en la poesía. Es una forma de estar en el mundo, de establecer puentes con la realidad para intentar transformarla y transformarle a uno".

"Es una manera, también, de reequilibrar aquello que sucede a nuestro alrededor, una forma de permanencia, de acercamiento a la esencia de lo que uno es o de lo que uno cree percibir, pese a que muchas veces se dice que la poesía es muy borrosa -añadió Fuembuena-. A la gente le parece complicada, pero a veces es lo único que te permite explicar el verdadero sentido de las cosas. La poesía mata, cuando resulta que todo lo que te quita, también te lo está dando, si sabes aceptarlo".

Juan Manuel Uría reconoció que la poesía tiene una gravedad y que a los poetas, normalmente, no les gusta demasiado el mundo, ni la vida ni la realidad, y viven instalados en un conflicto serio.

"El ser humano aprende a reproducir por imitación y lo que supone un cambio de vertiente no le es fácil -abundó Marta Fuembuena-. Pero no tiene que existir la culpa, hay que seguir el instinto que te puede llevar a una cosa y a otra, no. No pasa nada. Sería triste y desgraciado, que todos tuviéramos que ir hacia una poesía romántica, melancólica o del humor".

Ambos coincidieron en que la poesía "requiere una lectura atenta y profunda", a la que el público, en general, "no está acostumbrado".

"Pero es verdad que al lector hay que incomodarlo e impactarlo -observó Uría-, porque la poesía tiene que conmocionar y provocar ciertas cosas. La poesía trata de desvelar un misterio, que no se puede desvelar; he ahí la paradoja. Lo único que tenemos es el lenguaje y lo retorcemos para intentar expresar lo inexpresable y llegar a algo a lo que nunca llegamos".

"Por suerte", apostilló Marta.

En el acto que se desarrolló posteriormente en la librería de José María Aniés, ambos leyeron algunos poemas y comentaron cuestiones de sus respectivas obras. Marta Fuembuena descubrió sus poemas como "un acercamiento a la existencia" y "una cristalización de la vida", comentó el título de su libro y finalizó con la reflexión de que "hace falta mucha poesía para alimentarse de lo vivido".

Juan Manuel Uría, por su parte, desveló que el título de su poemario no es sino la definición de la poesía. "Una manzana de vaho es una manzana evanescente e inasible, pero que nutre y alimenta el alma -observó-. Como todo alimento, es necesaria e imprescindible".

Fuente: Diario del Altoaragón. 17/03/2013

 

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