Cadis, IAM y Ayuntamiento oscense abordan el tema en una jornada

JornadaMás del noventa por ciento de los cuidadores son mujeres, pero se desconoce cuántas de ellas cuentan con alguna discapacidad. Visibilizar su situación real y la labor silenciosa que muchas veces desempeñan como cuidadoras de su familia fue el objetivo ayer de un jornada en el Casino de Huesca en la que participaron mujeres que saben mucho de ambos temas. Pilar Argente, directora del IAM, clausuró una convocatoria a la que se inscribieron más de cien personas.

El Instituto Aragonés de la Mujer, el Ayuntamiento de Huesca y la Coordinadora de Asociaciones de Discapacidad Cadis Huesca organizaron una jornada bajo el título "Discapacidad, dependencia y mujer: cuidar y ser cuidada", en la que coincidiendo con el 8 de Marzo abordaron la labor callada de las cuidadoras no profesionales, más anónima incluso cuando padecen alguna discapacidad.

Marta Valencia, presidenta de la Comisión de la Mujer de Cermi Aragón, hizo hincapié en la necesidad de visibilizar una situación sobre la que no existen estadísticas. "Las mujeres con discapacidad se han relegado muchas veces a las tareas domésticas, por mayor sobreprotección familiar o autopercepción negativa de la propia mujer. Con la ley de autonomía personal y dependencia, en la que están las prestaciones y en su día la cotización a la Seguridad Social para las cuidadoras, no se sabe realmente cuántas mujeres cuidadoras con discapacidad hay", señaló. Además de por conocer los datos reales, abogó por "formar e informar, y que las mujeres con discapacidad puedan tener independencia económica para ser autónomas".

Aunque no se conocen cifras, supone que son muchas. "Durante toda la historia se las ha relegado a las tareas domésticas, aunque realmente no hay datos. Necesitamos una estadística real para saber cómo está, porque a las mujeres con discapacidad se les niega el que puedan decidir independizarse del todo".

Los cambios legislativos han supuesto un paso atrás, sobre todo en la eliminación de cotizaciones de cuidadores no profesionales. "Ahora es solo voluntariamente, con lo que es más difícil conseguir una pensión contributiva. Hay que intentar formar a la mujer con discapacidad para que sea lo más autónoma posible", manifestó.

Tras su intervención, tres mujeres que saben mucho de cuidados compartieron su experiencia personal, un ejercicio de generosidad que Marta Peña, gerente de Cadis, les agradeció. Verónica Bermúdez, orientadora y responsable del servicio de atención a familias de Aspace Huesca, comentó que en su trabajo se viven situaciones muy diversas, más o menos salvables, que evidencian que "las mujeres se ven sensiblemente afectadas por la discapacidad", solo el 15 por ciento de las que tiene personas con discapacidad a su cargo mantiene su trabajo "y su posibilidad de desarrollo profesional se ve seriamente minimizada".

Recordando sus conversaciones con madres de niños discapacitados, mencionó el dolor como primera emoción al afrontar su llegada, que supone que en una proporción muy alta la mujer "acabe prescindiendo de sus aspiraciones individuales", lo que puede desembocar en serios problemas emocionales. El descanso, asesoramiento y apoyo psicoemocional fueron citados como necesidades básicas para unas madres cuidadoras que anteponen siempre el bienestar de sus hijos al propio.

Pilar Castilla, componente de la Asociación de Personas Sordas Asza Huesca, relató en lengua de signos su experiencia como mujer que padece una discapacidad y además es cuidadora de su madre. En su intervención aseguró que el hecho de ser mujer determinó en su familia que el cuidado siempre estuviera en manos de las chicas, y que se había "puesto firme" para conseguir que todos se implicaran en la tarea.

Carmen Galbe, cuidadora de una persona con alzhéimer, reflexionó sobre aspectos como la necesidad de aceptar ayudas, saber llorar cuando es necesario y no empeñarse en ser siempre fuertes. Esta enfermedad tiene como dificultad añadida "la falta de comprensión por parte del paciente", con lo que la comunicación no verbal, y especialmente las caricias, adquieren gran importancia. Valoró además la existencia del centro de respiro de la asociación Alzhéimer Huesca, que junto a servicios similares de otras asociaciones ejerce de importante soporte para las cuidadoras.

En la clausura de la jornada, Pilar Argente felicitó a la organización por el interés y amplio seguimiento de las sesiones y constató la necesidad de seguir conmemorando el 8 de Marzo, ya que "todavía no se ha conseguido la igualdad efectiva de oportunidades".

Inauguraron la jornada Elena Pérez, jefa de sección del IAM en Huesca, Antonio Comps, director provincial de Sanidad, Bienestar Social y Familia, la concejala de Bienestar Social, Marta Escartín, y Pilar Abadía, componente de la junta directiva de Cadis Huesca.

Fuente: Diario del Altoaragón. 08/03/2013

 

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