El artista, usuario del centro Arcadia, refleja su personal visión del mundo
Las pinturas de Lorenzo Parra adquieren pleno significado cuando el propio autor explica la historia de cada una de las obras que componen "Sensaciones de color", una exposición que puede visitarse durante este mes de febrero en el Espacio Ibercaja Castillo Montearagón de Huesca.
El artista es usuario del centro de día Arcadia-Huesca y practica la pintura en sus talleres, bajo la dirección de la arteterapeuta Magda Guerra. Él mismo califica su estilo como abstracto, aunque aclara a los que puedan considerarlo "raro" que es así como lo aprecia en su mente. "Lo que pinto lo veo natural", señala el autor, para el que la pintura es un fiel reflejo de su pensamiento. "Mi mano ejecuta ese cometido. Cuando dejo de pintar, vuelvo en mí y veo el cuadro como algo normal", asegura, y añade que "la misma pintura te lleva a describir así las cosas. Cuando terminas te quedas tranquilo".
A la inauguración de la muestra no faltó su profesora, el gerente de la Fundación Agustín Serrate, Javier Borau, y muchos de sus compañeros. El artista oscense Alejandro Brioso acudió expresamente a conocer la muestra, visita que Lorenzo Parra acogió con especial alegría. María Luisa Mañas, directora del centro, puso en valor la obra y destacó de Parra que al compartir su particular visión "hace sus cuadros abstractos figurativos".
El autor cuenta con una gran producción, que ha incluido en varias muestras colectivas, pero es la primera vez que la muestra de forma individual. Entre sus favoritos se encuentra "La divinidad", un cuadro que destaca por su profundidad y fusión de colores. "Tiene algo especial, a lo mejor la divinidad es algo así", reflexiona. Algunas de las obras son producto de la unión de dos cuadros, como "La transformación de la transformación", en el que sobre el cuadro original pintó otro, "dando una variedad de colores en la que se nota que en el primer cuadro hay unos colores diferentes a los que luego se superponen otros".
En otra de las obras se intuye una habitación infantil, en la que el pintor esboza una cama, una niña y una figura de mujer. "Si se mira de lejos se ve una figura de una niña y una señora. Yo lo veo así", asegura.
Aunque en el resultado final predomina la abstracción, la naturaleza está muy presente en sus obras, en las que con su personal estilo refleja rocas, árboles, vegetación, minerales y agua que fluye en algunas de las obras. El relieve cobra gran protagonismo cuando sobre la obra realizada a pincel "moldea" con la espátula los colores. "En algunos cuadros hay dos en uno, porque a veces no han salido y me ha dado pena destruirlos". Así que los reconvierte en obras diferentes, "aunque suele pasar pocas veces".
Ante todo, su pintura es fruto de sentimientos positivos, como "el gozo, la paz y la tranquilidad", y un elemento de integración, valor que reivindicó en la presentación de la muestra, en la que abogó por trabajar "todos juntos para un bien común".
En el texto de presentación de la muestra, Magda Guerra describe cómo mientras Lorenzo Parra pinta "en su cabeza las sensaciones se van ordenando formando un exquisito tapiz de colores, mareas oceánicas, fragilidad, dulzura, tumultos", y destaca su recorrido "de búsqueda constante, que empasta los sentimientos intentando contenerlos, expresarlos, transformarlos. Un camino de vida que nos invita a conocerlo".
Fuente: Diario del Altoaragón. 08/02/2013














