Las entidades que forman Cadis alzan la voz para denunciar su situación
SE IMAGINAN tener que privar a sus hijos del sentido del oído por no poder hacer frente al coste de un implante ¿Se han planteado qué harían si la movilidad de su padre, de su madre, de su hermano, dependiera de una rehabilitación que la Sanidad pública no cubre Esta es la realidad que temen, y que enfrentan a base de creatividad y energía, las asociaciones oscenses que trabajan en el ámbito de la discapacidad.
La palabra más usada en estos tiempos, "crisis", cobra una nueva dimensión cuando ellos toman la palabra y dibujan con sus experiencias el crisol de una realidad que aún podría ir a peor. Gestores, trabajadores, usuarios y voluntarios alzan su voz para hablar desde su día a día, una cotidianeidad que cada vez presenta más "dificultades" y que denunciarán con todas sus fuerzas el próximo domingo durante la jornada reivindicativa que ha organizado la Coordinadora de Asociaciones de Personas con Discapacidad de Huesca, Cadis, decidida a plantarse ante esta situación para demostrar que son "capaces".
"Este debe ser un año muy reivindicativo, por lo que estamos viviendo y por lo que queda por venir", apunta el presidente de Alzhéimer Huesca, Javier Lasierra, que plantea desde su óptica cómo en los últimos tiempos ha tenido que dedicarse "a cuadrar números para que no se vuelvan rojos, en vez de estar atendiendo a las familias y a los enfermos, que es lo que tenemos que hacer".
Las económicas son, sin duda, una de las principales dificultades que afrontan estos colectivos, que tras ver cómo van descendiendo los servicios que pueden prestarles, se ven abocados a renunciar a servicios básicos. Así lo muestra Cristina Mainar, que optó por la lengua de signos para comunicarse. "Me expreso así -explicó verbalmente- porque a esta reunión tenía que haber acudido una persona sorda, pero no ha podido porque no podemos mantener los intérpretes. ¿Imagináis qué pasa cuando hay que ir al médico ". El acceso a los "servicios básicos se ve condicionado". Cristina habla en representación de la Agrupación de Personas Sordas Asza en Huesca, una entidad que, debido a los últimos recortes, se ha visto obligada "a presentar un ERE" y, con ello, a reducir buena parte de sus actividades.
La voluntariedad de los trabajadores se convierte, aunque lo ha sido siempre, en un capital más de la empresa, "aunque avergüenza tener que pedirles que echen una mano cuando están cobrando salarios de ochocientos euros" para sobrepasar, con creces, las jornadas para las que están contratados, apunta Manuel Rodríguez, presidente de Aspace Huesca. "Y lo peor es que vamos hacia un plan nefasto, que es convertir estos centros en almacenes de personas. Yo no voy a aceptar esto ni lo que estoy viendo", afirma rotundo con el beneplácito de sus compañeros de Cadis, entre ellos técnicos como Maider Nacenta, de Asapme Huesca.
"Todos vivimos situaciones muy similares, y en nuestro caso, la dificultad viene porque aunque la administración nos promete continuidad en las ayudas, el silencio se está alargando demasiado". En el aire, los más de sesenta usuarios del Centro de Día montisonense, que viven con la "incertidumbre" del qué pasará mañana.
Con todo, desde estas organizaciones matizan que sus críticas no caminan hacia la administración, ya que son conscientes de las dificultades generales que atraviesa la sociedad. "Hasta ahora, las administraciones siempre nos han respondido, y hemos alcanzado unos niveles de calidad a los que no podemos renunciar. Y eso es lo que pedimos, mantener lo que tenemos y no perder lo que hemos conseguido", afirman.
Y es que, su mayor temor es que familias, que también padecen de forma personal esta crisis, "tengan que asumir ese servicio público que se puede dejar de dar en estas asociaciones si la cosa sigue así", añade Pedro Pibernat, de la Fundación Agustín Serrate, sin hablar del perjuicio que toda esta incertidumbre está causando sobre los usuarios, como plantea la presidenta de la Asociación de Hipoacúsicos Francisco de Sales de Huesca, Sonia Zamora.
"En nuestro caso, vemos que existen los recursos técnicos para conseguir la inclusión social de nuestro colectivo, y si nos los retiran, supondrá un paso atrás muy grande. Y lo que vemos es que nuestros usuarios están derrotados, no piden subvenciones porque saben que no se las van a dar", lamenta. Y la pregunta que pende en el aire es: "¿Y si tenemos que cerrar mañana ". Y es que, en algunos casos, "no existe un plan b".
"Para las personas que atendemos en Cruz Blanca -explica Nuria Escuín, una de sus educadoras-, este es el único plan, porque trabajamos con personas en exclusión social, su familia somos nosotros". Lo corrobora José Antonio Fernández López, usuario de esta entidad desde hace más de una década. "No me imagino qué sería de mí si me dijeran que tienen que cerrar", apunta este madrileño que ha encontrado en Cruz Blanca el apoyo necesario para superar su alcoholismo y "ayudar a los demás", como lo hacen las decenas de trabajadores que cada día acuden fieles a sus puestos de trabajo. Entre ellos se encuentra Estela Salinas, trabajadora social de Atades Huesca, que narra "el miedo que siente uno cada día que va a trabajar" por si es el último, un temor que convive con "las preguntas de usuarios y familias sobre el copago, sobre qué va a pasar", algo a lo que no puede responder y que aumenta aún más esa angustia generalizada. Ese sentimiento lo comprende bien Peña Hernández, presidenta de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Huesca, una dolencia en la que "lo que se pierde en tres meses, tarda mucho más en recuperarse", con lo que todo esto supone para la movilidad y autonomía de sus usuarios, enfermos crónicos que no se resignan a lamentarse sin más.
Ante todo esto, Alex Scheffer, asesor de Aspace, se pregunta "qué calidad de sociedad queremos" y qué estamos haciendo para conseguirlo en un contexto en el que la dependencia ha pasado a ser responsabildad únicamente de quienes la padecen o la viven cerca.
"Y lo que queremos hacer este domingo -apunta Manuel Rodríguez- es mostrar a la ciudadanía oscense todo lo que estamos haciendo, decirles que somos capaces y que lo que estamos haciendo no lo puede quitar nadie, porque además, no estamos pidiendo nada que no nos corresponda", suscriben todos los presentes, que volverán a lanzar con fuerza este mensaje, de una forma multitudinaria, el próximo domingo en el preámbulo de la celebración del Día Mundial de las Personas con Discapacidad.
Fuente: Diario del AltoAragón, 30/11/2012.














