El IASS ha reducido en un 88,6% la subvención a esta organización, que teme tener que cerrar sus puertas.
ZARAGOZA
«Hola, soy una persona sorda y le hablo a través de un intérprete de lengua de signos ». Si nadie lo remedia, muy pronto esta frase ya no será repetida por las personas que trabajan como intérpretes en la Agrupación de Personas Sordas de Zaragoza y Aragón (ASZA) y que ayudan, a diario, a hacer llamadas telefónicas a los asociados que quieren hacer alguna gestión tan básica como pedir hora para el médico.
ASZA teme tener que echar la persiana después de 90 años de existencia.
El motivo, el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) ha reducido en un 88,6% la subvención que le ha otorgado para 2012, pasando de 345.000 euros el año pasado a 39.000 este. Esta ayuda es la principal fuentes de ingresos de la agrupación, a la que pertenecen 500 personas pero que atiende a unos 2.000 usuarios, siendo 7.000 la cifra aproximada de personas afectadas por esta discapacidad en la comunidad aragonesa.
«O la DGA aporta más dinero o desapareceremos en mes y medio o dos meses», explicó el gerente de la Agrupación, Antonio Costa, que recordó que la partida global para las entidades que trabajan con personas discapacitadas ha sufrido este año un recorte del 55,73% respecto a 2011. En total, la convocatoria del IASS ofertaba 1,7 millones de euros para todas las entidades que trabajan con estos colectivos.
Dinero adelantado
Lo malo es que la agrupación esperaba recibir, contando con los recortes, unos 180.000 euros que ya ha gastado y se encuentra ahora mismo con un agujero de 300.000 euros, ya que la resolución de las subvenciones no se conoció hasta el pasado mes de octubre. «Hemos soportado el gasto durante todo el año y ahora no lo vamos a cobrar», se lamentó el gerente de la agrupación.
A esta situación se suma el recorte «moderado» de las ayudas que reciben de otras administraciones (Ayuntamiento de Zaragoza o Instituto Aragonés de Empleo, por ejemplo).
Previendo los recortes que se avecinaban, la agrupación ya ha tenido que despedir a seis personas y dejar de contratar a otras cinco de un total de 36 que había. Entre los afectados, intérpretes de lenguas de signos, un logopeda y una trabajadora social. Porque, afirmó Costa, «ofrecemos unos servicios integrales a la persona sorda, tanto en el ámbito familiar, como el educativo o en el social. En total, redujeron 200.000 euros en gastos.
Contrato para 2013
Aunque en años anteriores hubo algún intento de firmar conciertos con la DGA, la iniciativa finalmente no prosperó. Lo único que consiguieron fue cerrar un contrato de 75.000 euros para el servicio de intérpretes que entrará en vigor a partir de diciembre, por lo que no cubre los gastos adelantados de este año. Además, este contrato solo cubrirá servicios esenciales y no, por ejemplo, la visita a los médicos especialistas, solo a los de familia, algo que han denunciado ante el Justicia de Aragón.
«La decisión del IASS afectará a otros departamentos», añadió Costa, ya que los intérpretes de la asociación, por ejemplo, acuden a institutos para atender a alumnos sordos o a las oficinas del Inaem para facilitar la búsqueda de empleo a estas personas. Costa pone un ejemplo: «Ahora no podemos ofrecer un intérprete a una persona que quiera firmar una hipoteca en un banco». Ante esta situación, ASZA se ha dirigido a los grupos parlamentarios de las Cortes de Aragón para reclamar su apoyo y conseguir una respuesta positiva de la DGA. Incluso la agrupación intentó obtener algún dinero de la Junta Distribuidora de Herencias del Gobierno de Aragón, pero no lo consiguió.
Todos, trabajadores y usuarios, esperan que llegue una solución de última hora que evite la desaparición de la entidad, la única de Aragón que ofrece este tipo de servicios a las personas sordas.
Fuente: Heraldo de Aragón














