La falta de información y la escasez de medios afectan a este colectivo.
"El autismo está en todos los países con independencia del nivel socioeconómico y de su desarrollo". De esta forma, lo indicó este viernes Ruth Vidriales, responsable de Autismo España, en unas jornadas sobre el TEA que comenzaron en Huesca.
En la apertura de las mismas, tanto ella como Marta Plaza, investigadora en esta misma confederación, abarcaron la situación por la que pasa actualmente este colectivo en España, donde aparece una falta de información y de medios.
Por una parte, la ausencia de datos oficiales se debe a que actualmente, a nivel estadístico, no existe un grupo como tal que recoja a la población que padece TEA en España. "Se les identifica dentro de otras categorías, en grupos de personas con discapacidad intelectual u otro tipo de condiciones que no responden a la realidad", matizó Vidriales.
Desde la entidad han realizado un estudio en el que engloban tanto los datos estadísticos oficiales como los estudios realizados por las 77 entidades de autismo que existen en España.
La ausencia de información al respecto dificulta la posibilidad de saber cuántas personas padecen TEA en España. Según indicó Vidriales, "las estadísticas de prevalencia internacionales indican que uno de cada cien nacimientos sufre TEA, lo que haciendo una estimación a la población de España representaría a unas 450.000 personas con autismo identificadas".
Sin embargo, esta cifra, según la responsable, no se corresponde con la realidad, ya que hay muchas personas, especialmente más mayores, no identificadas.

La falta de información sobre este colectivo, genera a su vez una ausencia en los medios que necesitan. "Es muy importante que haya políticas publicas que recojan sus necesidades, que los sistemas de apoyo sean suficientes y que estén especializados y abarquen todos los territorios".
En consecuencia, las entidades de autismo están "absolutamente sobrepasadas por la demanda; tienen mucha más de la que pueden atender". Concretamente, el incremento de los casos identificados, en edad escolar, ha aumentado un 160 % en los últimos cinco cursos, según Vidriales.
Otro de los retos a los que se enfrentan las entidades de autismo y las personas que lo padecen es su llegada a edades adultas, tal y como detalló Marta Plaza. "La planificación en estas edades es inexistente. Todos llegan a edades laborales o a las universidades y no encuentran la manera de enfrentarse a ello", indicó. De esta forma, el envejecimiento y el empleo se presentan como dos grandes dificultades. "Las personas con autismo están muy lejos de acceder al mercado laboral y aquellas que lo alcanzan tienen contratos cortos y precarios", afirmó Plaza.
Por su parte, el envejecimiento en las personas con autismo, según destacó la investigadora, es un campo en el que queda "mucho por investigar, hay necesidades e incluso inexistencia de información en aspectos como el deterioro cognitivo en personas con TEA que envejecen".
Noticia completa y fuente: www.diariodelaltoaragon.es 19 octubre 2019














