La primera vez resuta más excitante. En todo. En la vida. En el amor. En el trabajo. En el deporte. En la música. En el espectáculo. En el colegio . En la oración. En la contemplación. En la acción. Estamos virginalmente expuestos a las emociones sin necesariamente haber armado nuestra estructura intelectual o nuestros cimientos vivenciales.
La primera vez que acudes al Ayuntamiento, a disfrutar este momento histórico de
cada año, el lanzamiento del cohete, la explosión sensorial es inabarcable. Por el decoro, sufres hasta arribar a la Casa Consistorial, sembrado como está de “minas vinateras” el recorrido. Soportas el inmenso calor del salón del Justicia, donde confluyen la atmósfera agosteña y la gran afluencia de personal. Pero, cuando el cohete dispara la fiesta, el escalofrío recorre la piel al ritmo del Dance de Espadas del maestro Gardeta. En medio, los discursos y las parrillas de oro, protocolo no exento de contenido. Todo este acúmulo de impresiones bañó al colectivo de jugadores de la Liga Genuine que estableció el punto de encuentro con el presidente Agustín Lasaosa y el jugador Juanjo Camacho frente al Sancho Abarca. La animación sacudía a Marcos -como ariete, Rufat fue el encargado de encender la mecha con Belén Cavero, Lasaosa y Camacho-, pero no era un estado ajeno al juglar Pablo -¡qué poesía recitó a Petón!-, a Antonio, a David y a toda la expedición al cargo de las Martas, Nuria, Jorge... Al ver sus caras, remembras la primera vez de San Lorenzo. Y a la melancolía le sucede el orgullo. Así pintan la felicidad.
Fuente: Diario del Altoaragon














