Denuncian desconocimiento sobre la identidad sexual y la discapacidad. Reclaman programas específicos y transversales para los centros educativos
HUESCA.- Existen diversas dificultades, necesidades y limitaciones en el ámbito de la educación para abordar la afectividad, la sexualidad y las cuestiones de género y para resolverlas hay que superar algunos retos que pasan por una mayor formación de todos los profesionales implicados en estos ámbitos y la
implantación de unas programas específicos y transversales. A esta y otras conclusiones llegaron el pasado miércoles expertos universitarios, sexólogos, psicólogos, pedagogos y familias en la XXIX Jornada de Psicología del Campus de Huesca de la Universidad de Zaragoza, que se celebró en la capital altoaragonesa y organizan la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación y el Departamento de Psicología de la UZ, con la colaboración del Centro Cultural de Ibercaja.
Con esta iniciativa se pretende contribuir al debate y la formación de docentes y estudiantes de Magisterio, de Educación Infantil y Primaria. Ya había advertido Nieves Moyano, coordinadora de este foro, que aunque la educación afectiva y sexual constituye un derecho fundamental, su abordaje desde las aulas resulta todavía una cuestión compleja y prácticamente continúa ausente.
Tras una intensa jornada con numerosas ponencias, talleres y actividades, el psicológico de la Asociación Down Huesca y profesor de la Facultad organizadora, Elías Vived, la presidenta de Chrysallis -la Asociación de familias de menores transexuales en Aragón-, Natalia Aventín, y la profesora del Campus de Huesca y responsable del Servicio de Atención Sexológica del Ayuntamiento de Huesca, Lucía González Mendiondo, participaron en una mesa redonda en la que se abordaron estas cuestiones y se plantearon qué retos sería preciso superar.
Natalia Aventín comentó que es frecuente encontrar mucho desconocimiento en profesionales que no diferencian entre identidad, expresión y orientación de género. "Los genitales no determinan si alguien es chico o chica, la identidad es una cuestión de autoconciencia, de saber quién eres -aclaró-. La mayoría de las personas que nacen con vulva son mujeres, pero no todas. Vamos a dejar que la persona sea quien es en cada momento de su vida".
Según subrayó la presidenta de Chrysallis, "no hay un solo aspecto objetivo que diga qué es un hombre o una mujer", y agregó que la mejor manera de tratar a todas las personas es "el respeto", tengan la edad que tengan. "Hay que escucharlas, creo que con eso se puede llegar bastante lejos", consideró.
El segundo reto sería que las familias puedan acompañar a sus hijos e hijas, porque cuando se habla de transexualidad o de otras identidades enseguida se piensa en la prostitución, marginalidad, droga, dificultades y personas no educadas. Hay que lograr que las familias pierdan sus miedos, desvincular la transexualidad de esas referencias y buscar otras positivas", y puso como ejemplo, entre otros, a la ministra de Taiwan Audrey Tang.
Otra meta es sacar la transexualidad de la lista de enfermedades mentales de los manuales diagnósticos y conseguir una atención "en condiciones", además de cambiar la imagen que proyectan los medios de comunicación, donde con frecuencia aparece este tema ligado a los malos tratos, las drogas, asesinatos o a la prostitución.
Asimismo, Aventín destacó la necesidad de cambios en las leyes, que deben llevar aparejadas una sensibilización social, y finalmente se centró en la educación. "En Aragón y desde hace un año hay instrucciones para atender a estas persona en función de su identidad y utilizando las estructuras de que se disponen -explicó-. A través del cambio educativo hay que hacer un cambio social, teniendo en cuenta todas las diversidades sexuales y todos los ámbitos".
DISCAPACIDAD
Elías Vived, por su parte, se refirió a la educación sexual y a la forma de vivir la sexualidad de las personas con discapacidad y especialmente de las que tienen síndrome de Down. "Cuando esto se vive de manera adecuada mejora su calidad de vida y la de su entorno", aseguró.
Observó que esa educación sexual es una "responsabilidad compartida" entre todo el ámbito que rodea a estas personas, la familia, sociedad, el ámbito educativo y asociativo y, por supuesto, el propio protagonista.
"Debe ser una sexualidad plena, satisfactoria y segura", dijo, y lamentó que sigue habiendo escasez de estudios y programas al respecto. "La necesidad de una educación sexual es mayor cuanto más integrados están en la sociedad", manifestó, y subrayó que es necesaria una mayor formación en los docentes. "Los criterios que deberían primar son la coherencia y un enfoque positivo, y al mismo tiempo debe haber programas específicos para profesionales, familias y jóvenes".
Elías Vived rechazó algunos mitos que giran en torno a las personas con discapacidad, como que no tienen deseo, que son asexuadas, niños y niñas eternos, que no es posible educarles, que la educación fomenta su actividad sexual, que tienen una sexualidad incontrolada, o que no albergan un deseo definido y solo aprovechan la ocasión. Tampoco es cierto, aseguró el experto, que no quieran o puedan tener hijos, que no haya transexuales entre ellos o que si los hay o con otra identidad sea producto de su discapacidad. Vived rechazó también que tiendan a la promiscuidad y, en definitiva, que su vida sexual y afectiva sea distinta a la del resto de la sociedad.
"Hay encuestas en las que estas personas han lamentado que no les dejan tener pareja, no respetan sus deseos, les sobreprotegen, nos les dan información o la que les dan es falsa, les esterilizan sin consultarles, no les dejan ser madre ni les llevan al ginecólogo. En definitiva, no les respetan", añadió.
El psicológico declaró que la autonomía personal, y ahí entra también la sexualidad, "es una cuestión de riesgo que hay que fomentar en estas personas con unos apoyos con la suficiente intensidad, frecuencia, duración y calidad desde el momento que nacen". Las estrategias de enseñanza deben ser "claves" para el cambio de actitudes. "El amor y la confianza es lo que nos debe llevar a asumir esos riesgos", manifestó.
SE HA AVANZADO POCO
Lucía González lamentó que en estos últimos quince años se ha avanzado muy poco en educación sexual y la prueba de ello, observó, es que tanto Natalia Aventín como Elías Vived tuvieron que recordar que las personas a las que se referían tienen derechos como el resto de ciudadanos.
La especialista apostó por la naturalidad como la mejor manera de abordar estos asuntos en las aulas. "No hace falta tener todas las respuestas, basta con estar dispuestos a buscarlas y ser cercanos".
Las Jornadas comenzaron por la mañana en el Palacio de Villahermosa con el acto inaugural en el que intervinieron la decana de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación de Huesca, Marta Liesa, el director del Departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza, Santos Orejudo Hernández, y el responsable del centro cultural Ibercaja, Roberto Cerdán.
A continuación, el profesor Agustín Malón disertó acerca de los dilemas que surgen en torno al conocimiento sexual en la educación de los niños y Lucía González desarrolló otra ponencia bajo el título De la prevención de la violencia a la educación para la convivencia de los sexos.
Además, en la Facultad de Ciencias de la Educación se llevaron a cabo cinco talleres simultáneos, dirigidos por la psicopedagoga Estefanía Sáez, el médico Santiago Frago, Silberio Sáez, de la Universidad Camilo José Cela, y las profesoras del Campus de Huesca Mara Socolovski y Eva Lira. Estas últimas coordinaron, respectivamente, un taller en el que se abordaron casos prácticos para tratar estas cuestiones en la escuela, y otro centrado en el entrenamiento emocional para la igualdad de género.
Fuente: Diario del Altoaragón














