Resultado positivo de un proyecto de transformación
HUESCA.- ¿Imagina poder degustar frutos rojos cultivados en el Pirineo altoaragonés convertidos en un snack saludable tras un proceso de liofilización? Tal posibilidad ya se ha ensayado gracias a un proyecto de cooperación cuyos promotores buscan que los habitantes del Pirineo recuperen o refuercen la
agricultura con el cultivo de frutos rojos y su transformación, mediante innovadoras técnicas, en productos alimenticios que mantengan las beneficiosas propiedades que para la salud posee la fruta.
Este proyecto piloto, enmarcado en el Programa de Desarrollo Rural (PDR), se ha llevado a cabo durante un año y ahora se han presentado sus resultados, halagüeños y esperanzadores, aunque para su posible traslación a la realidad aún quedaría un largo camino por recorrer. De momento, ahí está el ensayo y sus buenos resultados.
Los impulsores del proyecto son los miembros del grupo de cooperación "Casa Lila": Ecodes, la Universidad de Zaragoza, Esnepi (Escuela de Negocios del Pirineo), el Centro de Jardinería El Remós de Benasque, Fruit Luxury Company (empresa radicada en Albalate de Cinca) y Zufrisa (compañía de Calatorao), que han contado con el apoyo de los fondos Feader de la Unión Europea y del Gobierno de Aragón.
María Oria, directora de Esnepi y coordinadora de "Casa Lila", explica que la iniciativa tuvo su germen en la idea que maduraron algunos de los promotores que pensaban que, ahora, ciertos cultivos "se darían muy bien" en el Pirineo -aunque antes fueran "impensables", matiza-, tanto por su naturaleza como por el aumento de las temperaturas asociado al cambio climático. Así, se optó por cultivar en ecológico frutos rojos (como una forma de "domesticar" y "ordenar" un poco el cultivo de las especies silvestres, comenta María Oria) tanto autóctonos, como frambuesa, mora, arándano y guillomo, como no autóctonos, como haskap y aronia.
En total se plantaron 2.500 plantas repartidas en 800 metros cuadrados en varias zonas y a diferentes alturas del valle de Benasque, "y también probamos con el cerezo, a ver qué tal se desarrollaba a más de 1.000 metros de altura en vez de a 400", relata María Oria. Este año se ha recogido la producción de frambuesa, mora, haskap y aronia, y para 2018 se prevén recolectar los arándanos y los guillomos. De su cuidado se ha encargado el Centro de Jardinería de El Remós.
La coordinadora del grupo señala que el proyecto contempla la transformación de parte de los frutos, además de porque en fresco es un producto perecedero porque así se consigue una fuente de ingresos durante todo el año. A la hora de buscar técnicas de transformación de los frutos se optó por aquellas menos agresivas, ya que el objetivo final es "vender salud", por lo que todo el proceso productivo se "mima" al máximo. En definitiva, se quería que el producto final no perdiera cualidades y se vendiera "salud" y "Pirineo".
Con esta filosofía, los mejores resultados se han conseguido con la técnica de liofilización de haskap, aronia, frambuesa y mora, obteniendo un producto "con excelentes características organolépticas y nutricionales, que mantiene la concentración de compuestos fenólicos del fruto fresco". El producto obtenido podría comercializarse como snack o preparados para repostería, batidos, smoothies e infusiones.
De manera paralela a este "ensayo general", los promotores han trabajado en definir un modelo de negocio que ofrecer a los agricultores interesados. Para poner en marcha la iniciativa se necesitaría la creación de una infraestructura para la transformación de los frutos (liofilizadora y deshidratadora), de embalaje y de comercialización conjunta, para lo que se plantea, asimismo, la definición de una marca. Se trataría, en definitiva, de ofrecer a los interesados un modelo de negocio cerrado a modo de "manual de instrucciones" de cómo cultivar, transformar y comercializar los frutos.
La directora de Espeni reconoce que "todo es lento", pero incide en que trabajan para lograr "un desarrollo económico más sostenible y más a largo plazo" en el Pirineo altoaragonés.
Fuente: Diario del Altoaragón














