Vecinos y comercios se volcaron ayer con la jornada en favor de la asociación
HUESCA.- El número de familias asociadas a Autismo Huesca "se ha duplicado en menos de un año", pasando de las 18 a las 36. Los datos confirman la evidencia: "Cada vez se diagnostican más casos de personas con Trastorno de Espectro del Autismo (TEA)". Así lo puso de manifiesto ayer la portavoz de Autismo Huesca, María de la Cal, en la jornada solidaria organizada por la Asociación de Empresarios de Comercio y Servicios de Huesca en la plaza López Allué, donde la excelente climatología y la variedad de actos programados convirtió el evento en un éxito de público y participación.
Talleres de globoflexia, marcapáginas o llaveros, hinchables y pompas gigantes hicieron las delicias de los más pequeños, mientras los mayores hacían cola para adquirir los boletos de una rifa, en la que, con la colaboración del director de DIARIO DEL ALTOARAGÓN, Javier García Antón, se sortearon unos cuarenta productos donados por cerca de una treintena de comercios de Huesca.
Además, en Ultramarinos La Confianza, el enólogo Alberto Torres, de Mu-Wine, guió una interesante cata en la que los asistentes pudieron probar "el mejor vino del mundo", afirmó el experto. Como colofón, antes del esperado sorteo, la Banda de Música de Huesca ofreció un multitudinario concierto.
Una vez más, la ciudadanía oscense respondió a la llamada de la solidaridad. En esta ocasión, para ayudar a una entidad que "necesita verdaderamente los fondos", señaló la secretaria técnica de la asociación de comerciantes, Vicen Mateo, quien recordó que en 2016 ya impulsaron una iniciativa para colaborar con Autismo Huesca a través de unas huchas solidarias. "El objetivo es hacer una acción cada año para conseguir dinero para diferentes asociaciones", porque -apuntó-, "al igual que los vecinos de esta ciudad, sus comercios también son muy solidarios".
"NO SE VE Y NO TIENE CURA"
Con la jornada de ayer, Autismo Huesca logró dar mayor visibilidad al colectivo y concienciar a la sociedad sobre la existencia de una discapacidad del desarrollo que "no se ve y no tiene cura", manifestó De la Cal.
El TEA, en el que se incluyen autismo, síndrome de Asperger y los llamados trastornos generalizados del desarrollo, afecta cómo una persona se comporta, interactúa con otros, se comunica y aprende. Y se le llama "trastorno de espectro" porque los que lo padecen pueden tener una gran variedad de síntomas distintos.
La detección precoz permite "intervenir lo antes posible", algo "fundamental para que ganen en autonomía y puedan adaptarse a las normas sociales", destacó De la Cal, quien reclamó "más investigación" sobre un trastorno cada vez más presente, que actualmente afecta a uno de cada cien nacimientos.
En Huesca, entidades como la de María de la Cal, facilitan apoyos y servicios específicos y especializados para personas con este tipo de trastornos y sus familias con el fin de mejorar su calidad de vida.
Fuente: Diario del Altoaragón 22/10/2017














