Los problemas de adherencia terapéutica son un importante problema para la salud pública, que afectan a todas las patologías médicas, sobre todo en enfermedades crónicas, llegando hasta un 50 % de incumplimiento total o parcial en patologías
médicas en general, y entre un 75-80 % específicamente dentro de las enfermedades mentales. Se pueden considerar el "Talón de Aquiles" de la medicina contemporánea.
Los servicios sanitarios actuales muestran tener una alta efectividad diagnóstica y en orientación terapéutica, pero el alto índice de fracaso para conseguir un adecuado cumplimiento de tratamiento indicado nos señalan una deficiencia del sistema, que es muy significativo en salud mental y tiene gran repercusión específicamente en el trastorno mental grave (TMG).
Los TMG se consideran a una serie de enfermedades mentales, sobre todo dentro del las psicosis, que cursan con unos síntomas severos, crónico o rápidamente deteriorantes, con alta afección del funcionamiento personal y de la competencia social del paciente, gran carga para la familia o cuidadores, y una dependencia a terceros de la persona que la padece.
La aparición de fármacos, terapias psicológicas y psicosociales, más efectivos para un amplio abanico de enfermedades psíquicas, nos da la oportunidad de abordar a estas, de forma rápida y mantenida. Desde el punto de vista de los sanitarios, al atender TMG uno de los hándicaps es conseguir un adecuado cumplimiento de las pautas terapéuticas. La dificultad para conseguir un adecuada adherencia se puede considerar que se inicia tras el diagnostico, donde los sanitarios nos orientamos hacia entender las causas, el pronóstico y el tratamiento del problema. Obviando en muchas ocasiones la percepción de la enfermedad por quien la padece y el significado que se le da, que puede ser: pérdida, reto, alivio, amenaza o incluso negación de la misma. Está condicionada por el estigma, el temor a los tratamientos farmacológicos o psicoterapéuticos, y particularmente en el caso del TMG por la nula o escasa conciencia de enfermedad, siendo un síntoma de alta prevalencia, no una cabezonería de la persona. Debemos tener en cuenta que el cerebro, órgano que usamos para pensar en nosotros mismos y evaluarnos, es el órgano afectado en esta enfermedad. Lo que condiciona la capacidad de auto observación y de juicio sobre el propio padecimiento. Llevando en un gran número de casos a la negación de la enfermedad. Esto conlleva la no aceptación del problema como una enfermedad y el rechazo o abandono del tratamiento, que supone la principal causa de recaídas en TMG. Paradójicamente el paciente con TMG suele tener un gran ojo clínico para detectar su misma enfermedad en otros.
Las potenciales intervenciones a realizar de cara a mejorar la conciencia de enfermedad y la adhesión terapéutica deberían partir desde todos los estamentos sanitarios y sociales, incluso de la misma familia, teniendo en cuenta que al intentar confrontar a alguien con creencias profundamente irracionales, no vamos a conseguir nada, ni mostrando desacuerdo ni razonando constantemente con él. El objetivo será crear una Alianza Terapéutica con el paciente, no dándole la razón en todo, sino intentando entender su punto de vista -a eso lo llaman empatía-, para lo que debemos realizar una escucha activa y reflexiva, no "reflexionando o debatiendo" con la persona, sino intentando entender su propia experiencia con su enfermedad; "su mundo psicótico", con el tratamiento, sus miedos, perspectivas y esperanzas de futuro. Intentado evitar ser críticos, de cara a encontrar puntos de acuerdo desde el plano emocional, donde la persona se sienta segura. En esos momentos, puede llegar a ser posible que el paciente se sienta acompañado en "su mundo" e incluso nos pida nuestra opinión. La meta final no debería ser que el paciente reconozca su enfermedad, sino la posibilidad de necesitar ayuda, pudiéndole acompañar trabajando conjuntamente en un plan, que podría ser para conseguir estabilidad, y el mejor grado posible de funcionalidad, autonomía, desarrollo personal y social. Aprender de forma práctica, para profesionales y familiares, se puede conseguir a través el libro "no estoy enfermo. No necesito ayuda" del Autor Xabier Amador.
Fuente: Diario del Altoaragon














