El Mercado Medieval ofrece en sus cerca de 80 puestos todo tipo de productos con especial atención a la gastronomía. Compañías de diferente procedencia animan las jornadas con variadas propuestas escénicas para todos los públicos

"Damas y caballeros, plebeyos, soldados, guerreros, hombres montados, ministriles, barraganas, hombres de campo, aparceros. Hoy es un día grande, a pesar de que el Altísimo nos provee con este agua purificadora, porque es un día de comprar, de ver productos que no se ven de normal, de disfrutar de este mercado medieval". Con estas palabras -y tras el saludo de la presidenta de la Asociación de Salud Mental Huesca, Nuria del Río- se inauguró ayer en la plaza López Allué de la capital altoaragonesa el Mercado Medieval de Asapme que organiza la entidad y que alcanza su décimo sexta edición con un público fiel que aguardaba la cita con expectación.

HUESCA.- Por ella han llegado a pasar en torno a las 5.000 personas en ediciones anteriores, y el interés que suscita quedó patente el viernes, con un buen registro de asistentes en una tarde soleada, e incluso ayer, a pesar de la lluvia que cayó durante casi toda la mañana.

En el Mercado Medieval de Asapme se pueden encontrar los más variados productos en sus cerca de 80 puestos, desde cojines térmicos, anillos que cambian de color según el estado de ánimo, aceites, cremas, libros, prendas de punto, bisutería, plata o cuencos aromáticos, hasta juguetes para niños como xilofonos, puzzles, muñecos moldeables o arcos y espadas de madera, además de un montón de golosinas entre las que no falta el algodón de azúcar.

Los productos gastronómicos despiertan el apetito de cualquiera. Buñuelos de calabaza, crêpes, pizza, quesos, embutidos, jamón, bizcochos de naranja o de chocolate, rosquillas, miel, tarta de chicharrones, empanadas, frutos secos o conservas francesas son sólo algunas de las propuestas, que se pueden llevar a casa o comer allí mismo. Y es que en el mercado hay también espacios para tomarse una cerveza, pasar un rato en una taberna alemana, degustar una rica brasa o comer en una pulpería.

Por si fuera poco, los asistentes pueden contemplar cómo se elaboran todo tipo de objetos de bambú en directo, o admirar el oficio de Fumanal con el esparto -un clásico en este mercado- y el arte de un soplador de vidrio.

El Mercado tiene en cuenta todo tipo de gustos y edades. La prueba está también en las compañías que están contribuyendo con sus actuaciones a animar esta edición. Ayer, en el marco de la inauguración, se fueron presentando una a una. La primera en aparecer, procedente de Zuera, fue Barzonia Vinking Folk, que ofreció un anticipo de su espectáculo.

Le siguió Bombolea Producciones, cuyos integrantes salieron haciendo equilibrios sobre una gran bola azul y malabares con las mazas, todo ello desafiando a la lluvia.

La Compañía Arabesco-Caronte, que ya ha visitado Huesca otros años, bailó para el público y dio paso al grupo de reconstrucción histórica venido desde Monzón, Héroes Legendarios, que doblaron la rodilla para saludar a la ciudadanía. Este grupo es también el responsable del campamento medieval ubicado en la plaza de San Pedro, y de su mano llegó por la tarde la era del Orco, unos personajes que siempre son muy bien recibidos por los oscenses.

Otra novedad en esta edición es la presencia de Eulali Amalur, que durante todo el fin de semana está contando cuentos y haciendo títeres y juegos para los niños.

Para terminar la presentación, el grupo Acurba de Bailo hizo posible la entrada del rey Sancho III El Mayor con el Santo Grial, en medio de un redoble de tambores y acompañado de una comitiva a la que el público le fue abriendo paso. "En el nombre de Dios", Sancho III el Mayor hizo entrega del santo cáliz a favor de la iglesia de San Pedro de Huesca y nombró a todos sus vecinos caballeros protectores del Santo Grial, según proclamó el monarca. Tras ellos, desfiló el grupo de teatro Divina Comedia de Monzón, que realizó diversas actuaciones por la calle.

A la inauguración del Mercado asistió bastante público bien provisto de paraguas, además de un buen número de autoridades, principalmente representantes del ayuntamiento y de la Diputación Provincial, así como responsables médicos y psiquiatras de centros de Huesca y Barbastro, que atienden habitualmente a las personas que padecen alguna enfermedad mental.

La actividad no sólo se centra en la plaza López Allué, porque los puestos se extienden también por la calle Moya y la plaza de San Pedro. En esta se desarrollan las actividades para niños y se ubican dos campamentos, además de las entidades del tercer sector, que tienen la ocasión de mostrar en sus stands todo lo que hacen durante el cursos en sus diversos talleres.

En realidad, el Mercado abrió sus puertas el pasado viernes y Nuria del Río se mostraba muy satisfecha del arranque. "La gente lo acogió muy bien, tenemos una ciudad que acoge muy bien todos los actos que organizamos desde las asociaciones y eso se agradece mucho. Se nota que cada año la gente está más sensibilizada", declaró.

Destacó la colaboración iniciada este año con la asociación Cuna de San Lorenzo y la presencia en el Mercado de las entidades del tercer sector, y apuntó que en el espacio destinado a Asapme también se van a poder contemplar los productos y trabajos que la asociación lleva a cabo en sus sedes de Huesca, Jaca y Monzón. "Este año, además, tenemos como novedad unas chapas que hemos hecho a partir de cuadros pintados a lo largo del año, y hay boletos para el sorteo de un cuadro, obra de Eduardo Campo".

EMPLEAR SIN BARRERAS

El Mercado Medieval de Asapme es el acto central de una amplia programación que organiza la entidad con motivo del Día Mundial de la Salud Mental que se conmemora el 10 de octubre, y que este año tiene como lema Trabajar sin máscaras, emplear sin barreras. "Se hace hincapié en la integración del colectivo de enfermedad mental en los centros especiales de empleo y en el empleo ordinario -explicó la presidenta-. Queremos que se quite ese tabú, ese miedo a que una de estas personas pueda sufrir una crisis y tener una baja. Si tienen un empleo normalizado, con una atención adecuada pueden llevar una vida totalmente estable".

Nuria del Río pidió que las personas que tengan capacidad para emplear las tengan en cuenta. "Las asociaciones estamos para apoyar y guiar, y si hay un problema en un momento dado podemos orientarles y darles unas pautas. A todo el mundo le viene bien una rutina diaria y un sueldo a fin de mes que le permita tener una vida propia e independiente. Estamos trabajando para conseguirlo".

La presidenta de Asapme se lamentó de que sigue habiendo muchas reticencias a la hora de contratar en empleo ordinario, y los Centros Especiales tienen recursos limitados y a veces presentan listas de espera muy largas. "En el empleo ordinario, las empresas están obligadas por ley a contratar un número de personas discapacitadas, pero la mayoría de las veces recurren a una discapacidad física antes que mental", observó.

Asapme cuenta con un total de 408 socios en el conjunto de sus sedes de Huesca, Jaca y Monzón, y atiende a 71 familias y 183 usuarios.
Fuente: Diario del Altoaragón

 

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