El Festival también se acerca a las personas con discapacidad y a otros colectivos. El programa de proyecciones consta de 4 cortos que compiten en esta edición.
HUESCA.- Un año más, el Festival Internacional de Cine de Huesca se acerca a los colectivos más alejados del circuito cultural de la capital oscense de la mano de la sección "Mayores al Festival". En esta edición, la iniciativa se amplía a siete centros de la ciudad: la residencia Sagrada Familia y el Centro Manuel Artero de Atades Huesca
(donde residentes y usuarios disfrutaron ayer de la primera tanda de proyecciones), el Hogar del Instituto Aragonés de Servicios Sociales y el Centro de Rehabilitación Psicosocial Santo Cristo de los Milagros (donde recalarán hoy), la residencia Ciudad de Huesca (mañana), la Fundación Cruz Blanca (jueves 15) y la residencia Saturnino López Novoa (viernes 16).
Así, a lo largo de esta semana, no solo los mayores, también las personas con discapacidad o las más vulnerables tendrán la ocasión de disfrutar del mejor cine en formato cortometraje gracias a una cuidada selección con temáticas para todos los gustos, señala el coordinador del ciclo, Jesús Bosque.
En la presente edición de "Mayores al Festival" destacan algunas novedades. La principal, indica Bosque, es que las cuatro cintas que se emiten en las sesiones han sido escogidas de las obras que se han presentado este año a concurso.
De este modo, el Festival de Cine sale verdaderamente de su cuartel general, el Teatro Olimpia, para llegar a colectivos que, por lo general, tienen más dificultad para acercarse a la cita.
Los cuatro cortometrajes que se proyectan en esta Sección tienen una temática "muy variada", detalla Bosque. La sesión arranca con Acogida, de Gaizka Urresti, que retrata el típico enredo de un triángulo amoroso. Luego se proyecto el corto de animación Darrel, de Marc Briones, y después Los hombres de verdad no lloran, del realizado jacetano Lucas Castán, y El mundo entero, de Julián Quintanilla. El corto del altoaragonés relata una historia de superación, de un niño con discapacidad, y tiene como aliciente que está rodado en Jaca. Por su parte, la cinta de Julián Quintana cuenta con dos pesos pesados de la escena nacional, Loles León y Cándido Gómez, que protagonizan una cinta que toca el tema de la homosexualidad en los pueblos.
Además de las proyecciones, las sesiones incluyen una pequeña introducción sobre el Festival de Cine y un coloquio posterior, conducido por las voluntarias que junto a Jesús Bosque se encargan de organizar esta cita social y cultural, con la que el Festival oscense enarbola la bandera de la inclusión.
Fuente: Diario del Altoaragon














