La neuróloga Eugenia Marta explicó los procedimientos que se utilizan. La mayoría de los pacientes, según afirma, quieren saber lo que les pasa.
HUESCA.- Hasta el año 2011, los diagnósticos de la Enfermedad de Alzheimer se realizaban a partir de criterios que databan de 1984, cuyo grado de certeza era post-mortem. El paciente tenía que fallecer y practicarle una autopsia para confirmar esta dolencia, si se encontraban las características patológicas del alzhéimer. En vida, sin embargo, los especialistas tan sólo podían trabajar con probabilidades, y cuando se hacía un estudio del cerebro previsiblemente afectado, se comprobaba que en un 30 por ciento de los casos se había errado en el diagnóstico clínico.
En los últimos años, sin embargo, los investigadores han avanzado más en el diagnóstico de esta enfermedad que en su tratamiento. La neuróloga Eugenia Marta, responsable de la Unidad de Demencias del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, puso ayer fin al ciclo de conferencias organizadas con motivo de la II Primavera para el Recuerdo, que organiza la Asociación Alzhéimer Huesca y DIARIO DEL ALTOARAGÓN, explicando en qué situación se encuentra el diagnóstico precoz y los biomarcadores que hay disponibles en la actualidad, sustancias que permiten localizar y cuantificar una enfermedad. Además del alzhéimer, se emplean también para casos de diabetes y otras dolencias.
"Desde el año 2011, se han incluido en los criterios diagnósticos actuales unos biomarcadores que en vivo pueden definir con certeza si el paciente tiene una Enfermedad de Alzheimer o no, antes de que tenga una demencia -explicó la especialista-. Los biomarcadores reflejan el mecanismo patológico de la enfermedad, que consiste en la alteración de dos proteínas, la Beta Amiloide y la Tau. Miden la cantidad de esas sustancias que el paciente tiene en el cerebro en vida, a través de una muestra de líquido cefalorraquídeo del cerebro, tras una punción lumbar. Otra opción es hacer un PET, una prueba de neuroimagen funcional para la que se introducen unos trazadores por vía venosa que se unen a la proteína amiloide del cerebro y la iluminan".
Actualmente, en la cartera de servicios del sistema público de Aragón no se contempla el PET, que sí se practica en la Clínica Quirón de Zaragoza, y se están utilizando los biomarcadores en líquido cefalorraquídeo en el Hospital Miguel Servet. Según la neuróloga, su fiabilidad diagnóstica es equiparable. "Se va a comprar un PET que se instalará en el Hospital Clínico pero más dirigido a oncología", precisó.
La doctora Eugenia Marta recordó que el científico altoaragonés Manuel Sarasa y su laboratorio Araclon Biotech, ubicado en Zaragoza, está investigando en plasma un kit de diagnóstico precoz. "Probablemente, en estos años que vengan a lo mejor se consigue tener un diagnóstico de certeza con una ventana que no sea una punción lumbar, sino a través de sangre, saliva o de un examen de la retina. De esta forma, la muestra sería más accesible", consideró.
EL PROCEDIMIENTO
En el marco de la investigación, las pruebas se llevan a cabo con personas de riesgo, antes de que se detecten los síntomas, pero en la clínica diaria solo se practican en pacientes sintomáticos y siguiendo un protocolo. "Trabajamos con pacientes que presentan un estado de deterioro cognitivo amnésico, que tienen un problema aislado de memoria pero son independientes, no son pacientes dementes. También lo estamos utilizando en pacientes en los que el alzhéimer aparece de una manera diferente a las pérdidas de memoria y tienen perfiles clínicos que se solapan con otras enfermedades degenerativas. Por ejemplo, son pacientes que empiezan con problemas de lenguaje, visuales o de conducta. Estas variantes, que también se dan en los inicios de la enfermedad de Alzheimer, son debidos a enfermedades producidas por otras proteínas".
La neuróloga añadió que también se utilizan los biomarcadores con pacientes jóvenes agregados a familias con enfermedades complejas.
Las pruebas se llevan a cabo en el marco hospitalario. Los pacientes ingresan en una planta llamada "hospital de semana", donde permanecen unas horas. "Hacemos la punción lumbar pero luego se van a casa. Para extraer los resultados y poder hacer el análisis, se necesita recoger el líquido cefalorraquídeo de 25 personas".
Hasta ahora, los resultados se estaban dando en un plazo de cuatro meses, pero después de que el Salud lo incluyera en la cartera de servicios el pasado mes de septiembre, la doctora confía en que las muestras de los pacientes se podrán recoger mucho antes y se acortará el tiempo de respuesta.
CONSENTIMIENTO INFORMADO
Antes de someterse a estas pruebas, el paciente debe firmar un consentimiento informado por el que le quede constancia de que sólo va a recibir un diagnóstico con certeza. "Creo que el paciente tiene que tener autonomía para decidir si quiere saber el diagnóstico, y en general, estas personas demandan saber lo que les pasa -asegura-. Normalmente, vienen a las consultas por un problema de memoria, y en ese contexto lo primero tratamos de valorar con un estudio neuropsicológico es cuál es el perfil del trastorno, porque la pérdida de memoria te puede venir por la edad, depresiones, problemas vasculares y otros motivos".
Cuando el especialista sospecha que hay un problema en el hipocampo y puede tratarse de un alzhéimer, se le plantea la posibilidad de someterse a las pruebas específicas de esta enfermedad. "Antes teníamos que valorar al paciente cada seis meses, pero ahora podemos saber lo que ocurre antes y con certeza. El diagnóstico se ha logrado adelantar diez años y hay pacientes laboralmente activos, por lo que tienes que saber sin dudas ni probabilidades la enfermedad que tienen por su posible incapacitación laboral y para que puedan gestionar mejor su vida".
La neuróloga apuntó que también se les ofrece la posibilidad de participar en ensayos, pero "hay que tener también en cuenta, que hay personas que si no les puedes ofrecer nada más desde el punto de vista terapéutico no les interesa saber que tienen alzhéimer".
"Realmente -apostilló-, la mayoría de los pacientes quieren saber lo que les pasa; eso es algo que también se aprende, porque al principio te da mucho pudor ofrecer un diagnóstico de tanta dureza para luego no poder curarle".
Eugenia Marta es optimista ante las investigaciones que se están llevando a cabo para combatir el alzhéimer, aunque estima que se ha apostado en general por "vacunas que barran" el amiloide y los pacientes no han mejorado. "No soy muy optimista con estos ensayos que irán terminando estos años, pero el alzhéimer no es una enfermedad huérfana de investigación. En Estados Unidos se ha planteado el 2025 como el año que se encontrará algo y se ha invertido mucho dinero buscando una solución. Esperemos que sí".
Fuente: Diario del Altoaragón














