La Fundación Agustín Serrate está recurriendo a esta terapia, que se está aplicando de manera pionera en estos casos en Huesca y también para mejorar el bienestar de los familiares de sus usuarios.
EL Mindfulness o atención plena es un proceso psicológico que propicia la concentración del individuo en las experiencias internas y externas que se producen en el momento presente.
Esta toma de conciencia se desarrolla a través de la práctica de la meditación y de otro tipo de iniciativas.
En el Centro de Día Arcadia de la Fundación Agustín Serrate de Huesca se ha recurrido a esta "herramienta" para ensayar un programa innovador, una terapia que está resultando útil para tratar a pacientes con enfermedades mentales graves en determinados momentos. Las sesiones están dirigidas por el psicólogo Sergio Benabarre, coordinador del centro, el psicólogo clínico Fernando Villalba, especialista en esta materia, y la terapeuta ocupacional Ana Pérez.
El Mindfulness nació a finales de los años 70 en Estados Unidos, impulsado por Jon Kabat-Zinn, un biólogo molecular y médico emérito por la Universidad de Massachusetts. "Al parecer -explica Fernando Villalba-, las terapias conductuales parecían haber tocado fondo y se pensó para pacientes desahuciados, que habían recorrido todos los dispositivos y seguían sufriendo dolor y problemas de estrés. Se trata de una terapia de atención plena basada en el budismo, aunque despojada de este último componente".
Estas prácticas tuvieron éxito en Massachusetts y comenzaron a extenderse por Estados Unidos, primero lentamente y luego también por Europa. A España, agrega el psicólogo, ha llegado a principios de este milenio, basado en unos componentes ampliados. "Inicialmente fue un tratamiento para el estrés y para el dolor, y se aplicó también en casos de fibromialgia o a pacientes que no encontraban ningún calmante o se habían hecho resistentes a todas las medicinas -relata-. Se empezó aplicar en trastorno mental común, sobre todo para la depresión y la ansiedad, y Arcadia lo está empleando para pacientes con trastorno mental grave".
Sergio Benabarre y Fernando Villalba aseguran que, según los resultados obtenidos hasta la fecha, "esta terapia está teniendo éxito y los pacientes salen bastante contentos".
Fueron 24 sesiones de aproximadamente una hora de duración, en las que también se ejercitó una terapia de compasión. "Mindfulness significa atención plena, que consiste en estar en el momento presente. En los trastornos de ansiedad y depresión, el paciente piensa en lo que le ha pasado o en lo que le tiene que pasar; pero si estás siempre creyendo que las cosas no van a ir bien, baja la moral y aparece la ansiedad", indica Villalba. Por eso, esta terapia pretende que el paciente se concentre en el momento que está viviendo. "No quiere decir que no piense en el pasado ni en lo que puede ocurrir, pero a su debido momento -puntualiza el psicólogo-. Mindfulness es una terapia experimental basada en lo que puedes disfrutar del momento actual".
Un ejercicio de meditación que propone Jon Kabat-Zinn consiste en comer despacio una uva pasa, saboreándola, tomando conciencia de lo que se hace y no de manera mecánica como se realizan muchos actos cotidianos. Sergio Benabarre observa que esta técnica se ha utilizado para tratar a pacientes con dolores o depresión, pero resulta más novedoso en casos de esquizofrenia y otros trastornos de enfermedad grave. "Aunque el Mindfulness funciona desde los años 70, son terapias de tercera generación y se utilizan en pocos sitios", señala.
Añade Benabarre, que los pacientes apreciaron positivamente la influencia de esta terapia, a través de una mayor presencia en el presente, en la vida real y no en otros escenarios. "A nivel cognitivo, no se han apreciado grandes cambios de memoria o atención, pero lo que nos interesaba era mejorar su calidad de vida y con esas 24 sesiones parece que algo se ha conseguido, aunque es muy poco tiempo para sacar conclusiones", apunta.
Fernando Villalba recalca la importancia de que los usuarios de Arcadia participantes en el programa hayan aceptado las 24 sesiones, porque son pacientes con una tasa de abandono muy importante. "Empezaron 14 personas y lo terminaron 11, y eso es una buena cifra. Además de las meditaciones, se les daba un espacio para el diálogo, para que hablaran de sus problemas, de las dificultades que tienen y de su vida, y eso siempre les reporta grandes beneficios".
TAMBIÉN CON LAS FAMILIAS
Una vez que se vio que todo salía muy bien con los pacientes, los psicólogos de Arcadia contemplaron la posibilidad de aplicarlo también a las familias. En estas sesiones, interviene también Pilar Alagón, educadora social en el Centro de Día, que junto a Sergio Benabarre se responsabiliza del programa familiar.
Fernando Villalba explica que la dinámica es diferente a la que se sigue con los usuarios de Arcadia, porque estos últimos precisan meditaciones de menor duración y se estructuran de otra forma. "Tenemos un grupo de autoayuda, hablamos de la enfermedad, pero también hicimos Risoterapia y otras cosas diferentes porque no queremos que se venga aquí a hablar siempre de lo mismo. Se inscribieron 19 personas y siguen 16. Si esto sale bien, nos gustaría repetirlo con otras familias", señala.
Sergio Benabarre abunda en lo importante que es para las familias tener un desahogo, "porque viven para la enfermedad y para su hijo", y eso les mantiene absolutamente sujetos y pendientes. "No se van de vacaciones por no dejar a su familiar solo, les preocupa que será de él cuando no lo puedan cuidar... Estas sesiones suponen para ellos un tiempo ajeno a todas estas cuestiones. Además, les permite establecer relaciones, porque otra característica de muchas de estas personas es que la enfermedad de sus hijos les aísla de otros familiares y de los amigos", manifiesta.
Pilar Alagón observa que en este marco las familias que llevan tiempo en la enfermedad "ayudan a las que están iniciando el proceso", y además "se sienten cuidadas, que también consideran muy importante ver que se está pendiente de ellas".
"No se trata de hablar de mi hija ni de mi hermano, nos reímos, cerramos los ojos, vivimos el momento", asiente Sergio Benabarre, y Fernando Villalba insiste en que, más que buscar un lugar donde olvidar, "se trata de que afrontan los problemas de otra manera".
"Viven con miedo a la recaída y esa tensión termina pasándoles factura -apostilla Pilar Alagón-. Hay madres a las que les ha bajado la tensión gracias a estas sesiones, y familiares con fibromialgia u otro tipo de dolores crónicos propios de la sobrecarga de cuidar a un enfermo a los que les ha reportado beneficios".
Fuente: Diario del Altoaragón 9/04/2017














