Carmen Portella y Eva Franco fueron las últimas ganadoras de este certamen.
HUESCA.- La madrileña Carmen Portella González, con su microrrelato Danzan los recuerdos, y la oscense Eva Franco Alastruey con la fotografía Ciudad adormecida, han cerrado con sus premios el ciclo de los 12 meses y 12 temas de los Concursos de Arcadia,
que concluyó el pasado mes de enero, y cuyo fallo se conoció recientemente tras haber recibido para su última convocatoria un total de 150 microrrelatos y 30 fotografías.
Tras doce intensos meses, y con casi un millar de relatos y trescientas fotografías, los temas que desde la Fundación Agustín Serrate se propusieron han permitido recuperar vistas y visiones tan cautivadoras como sugerentes de Huesca. "La respuesta local e internacional plasmada en la alta participación, la riqueza temática y la creatividad expresada a través de la sensibilidad de los participantes, nos han descubierto cómo late la ciudad en los que la vivimos y padecemos y en los que, sin estar la sienten o se han acercado a ella", indican desde Arcadia a través de una nota de prensa.
"La fiesta y el encuentro, la memoria histórica y las cicatrices de la guerra, el caciquismo, la megalomanía, el impacto emocional del paisaje y su entorno, todas estas preocupaciones humanas que nos unen fraternal e internacionalmente han surgido de Huesca con Huesca y por Huesca", apunta.
Con un ciclo de los 12 meses y 12 temas de los Concursos de Arcadia, "hemos asistido a la deconstrucción de Huesca desde el gesto humano y solidario de acercarnos a entenderla, de amarla y odiarla", y de ese conocimiento no están exentas las dificultades que plantea la vida a nivel individual y social, expresada de varias formas.
"Ha sido un placer compartir todo lo que han sentido los participantes a través de su pluma o de su cámara cuando descubrían o diseccionaban esta ciudad", confirma desde Arcadia.
Para la Fundación Agustín Serrate, este premio supone sumar la pluralidad de capacidades del colectivo, que ha sabido mantener la tensión durante doce largos meses, trabajando con un material tan sensible y ajeno, pero que han hecho suyo y de todos. "El premio ha sido el vehículo de canalización de la contribución artística y humana desde los cinco continentes: Huesca-Arcadia, una identidad como ciudad, como espacio rehabilitador que contempla las dificultades humanas y la enfermedad mental".
Cada relato leído, cada foto estudiada, ha requerido un lento y meticuloso trabajo, en el que los jurados del premio han empoderado sus criterios bajo la responsabilidad de hacer una buena elección. Con esta lectura comprensiva y de la observación metódica de las fotografías se ha cumplido uno de los objetivos: disminuir los déficit meta-cognitivos alcanzando estados de compartición y modificando la capacidad de integración y sencuencialización de la trama narrativa por el ejercicio reiterado de la lectura y los comentarios de textos, así como del estudio de cada fotografía.
"Desde la Fundación estamos dando forma a una idea que, recogiendo todo el material recibido y realizando un trabajo de selección del mismo, nos sumerja en un "Paseo por Huesca", es decir, nos plantee una ciudad concebida como un ser vivo que siente y padece, objeto y sujeto a la vez. Este paseo pretende fijar la observación en las emociones, en el sentimiento que nos producen las cosas que vemos. La idea la hemos tomado del libro de Robert Walser y pretende recuperar su memoria, su posición ante el mundo. Una figura que dignifica al ser humano en sus dificultades", comentan desde la Fundación.
Fuente: Diario del Altoaragón














