El científico ayerbense lleva más de 25 años investigando y trabajando en la vacuna
El alzhéimer es una patología neurodegenerativa que cada vez padecen más personas, cada año se detectan casos nuevos, a la par que hay fallecimientos como consecuencia de esa muerte de las neuronas y de la atrofia cerebral.
HUESCA.- Lo que comienza con una simple pérdida de memoria, acaba con
un profundo deterioro cognitivo, que origina trastornos de conducta y si no se diagnostica a tiempo, disminuye la esperanza de vida, que se sitúa en unos diez años de vida tras el diagnóstico.
El científico Manuel Sarasa, que lleva más 25 años investigando sobre esta enfermedad que "no tiene cura una vez detectada", pero que espera que se podrá "prevenir con una vacuna", de ahí la importancia de un "diagnóstico temprano".
Para luchar contra el alzhéimer, Manuel Sarasa, fundador de Araclon Biotech, pionera en la investigación y tratamiento de esta enfermedad, se alió en 2012 con la multinacional Grifols, una empresa catalana con más de 75 años de historia, especializada en el sector farmacéutico y hospitalario, que ha contribuido al desarrollo de los proyectos del investigador ayerbense, que pasan por el test para determinar en sangre las proteínas beta amiloides implicadas en la enfermedad de Alzheimer y la vacuna cuya fase I arroja unos primeros resultados esperanzadores.
Recientemente, Manuel Sarasa, participó en el foro "Ideandando", en Huesca, en el que se refirió a las dificultades de emprender en el ámbito de la investigación frente a la satisfacción de dar pasos como el desarrollo de la vacuna contra esta enfermedad degenerativa. "Ser investigador es una forma de vida, una manera de ser", declaró este científico ayerbense.
Pasar de la comodidad de un puesto en la Universidad a fundar una empresa comentó que fue una "decisión de riesgo", pero fundó la empresa porque era "algo necesario". Aunque, matizó, "no basta con tener ideas" porque la investigación requiere una inversión "muy fuerte". Aparte del mantenimiento de la plantilla, el mayor coste del trabajo lo generan los ensayos clínicos, tanto por los medios necesarios como por la gente implicada, rozando los 60.000 euros por persona en las primeras fases.
Por eso fue vital la llegada de Grifols hace cuatro años, una de las compañías líderes en medicamentos biológicos derivados del plasma. A pesar de todo, siguen teniendo "recursos limitados", por lo que Sarasa lamentó no poder dar trabajo "a tanto talento" que hay en nuestro país. "No tenemos tanta capacidad como una Universidad" ni tampoco, dijo, tienen la intención de crecer "mucho más".
Fuente: Diario del Altoaragón 02/08/2016














