Más de cuarenta familias reciben en Huesca a los 46 niños que pasarán en la provincia unas "vacaciones en paz"
Más de cuarenta familias altoaragonesas celebraron ayer por anticipado la noche mágica de San Juan. Lo hicieron a plena luz del día y en el IES Pirámide de Huesca, donde el fuego de las hogueras se sustituyó por el cálido abrazo de los niños y niñas saharauis, que han regresado a la provincia para pasar un verano inolvidable.
HUESCA.- Un año más, la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui del Alto Aragón (Alouda) hizo posible este reencuentro entre las familias de acogida y los niños que viven en los campamentos de refugiados saharauis. Esta vez no hubo bajas de última hora y los 46 chavales que estaba previsto que llegaran lo hicieron, colmando de felicidad a sus padres, hermanos, tíos o abuelos altoaragoneses.
La nota negativa de la jornada estuvo relacionada con los monitores que iban a acompañar a los cinco pequeños con discapacidad, que también pasarán sus vacaciones en la provincia gracias a la implicación de Aspace, Atades y Adislaf (antigua Fundación Benito Ardid). Al parecer, hubo un problema y no cogieron el avión, aunque se espera que lleguen en los próximos días. Hasta entonces, la organización ha solventado con efectividad la papeleta y ha contactado con dos chicas saharauis que viven en Huesca y en Zaragoza para que hagan "de puente de unión" entre las asociaciones y los niños con discapacidad.
Así, ayer, la oscense Kinta Bachir, de 27 años, y la zaragozana Salka Bachir, de 25, tuvieron su primer contacto con los cinco pequeños con discapacidad. Se mostraron encantadas de poder colaborar con la iniciativa y aseguraron que ayudarán "en lo que haga falta".
También se acercaron al IES Pirámide a prestar su colaboración desinteresada voluntarios y técnicos de Cruz Roja Juventud de Huesca, que se ocuparon de mantener entretenidos a los pequeños saharauis mientras llegaban sus familias de acogida.
De igual modo, Dadah Abeidat, un joven saharaui de 15 años afincado en Huesca, estuvo ayer en el IES Pirámide dando la bienvenida a los pequeños. Dadah vive con una familia de acogida en la capital oscense, donde pasa el curso escolar, luego, en verano, regresa a los campamentos de refugiados para disfrutar de sus vacaciones con la familia. Esta opción también la brinda Alouda, a través de otro programa de acogida que opera a la inversa que Vacaciones en paz.
Dadah comenzó viniendo a Huesca los veranos, como todos los niños que llegaron ayer a la ciudad. La oportunidad de participar en el programa de Alouda le cambió la vida, reconoció el joven, que tiene pensado regresar a la capital oscense en septiembre y continuar su formación, porque en un futuro no muy lejano se plantea ser profesor.
Sin Alouda, pero sobre todo sin las familias de acogida los sueños de chicos como Dadah serían muy difíciles de cumplir, y así lo reconocieron ayer las autoridades presentes en el acto.
El presidente de Alouda, José Luis Laliena, agradeció la "generosidad y la solidaridad" de los altoaragoneses, y recordó algunas de las actividades previstas en el calendario estival para facilitar el encuentro entre las familias y los niños saharauis. La más próxima será el del 7 de julio en la recepción que ofrecerá el Ayuntamiento de Huesca. El concejal de Bienestar Social, Manuel Rodríguez, también tuvo palabras de agradecimiento hacia la asociación y las familias.
Además, recordó el drama que viven miles de refugiados saharauis desde hace más de cuarenta años, y confió en que con las elecciones del domingo "la política económica pueda cambiar", para que se garantice el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui y se devuelva a sus ciudadanos sus derechos fundamentales.
"PEQUEÑOS HÉROES DE LA COTIDIANEIDAD"
Para la responsable de Derechos Sociales de la Diputación Provincial de Huesca, Susana Blanes, las familias de acogida son "pequeños héroes de la cotidianeidad", manifestó, al tiempo que felicitó a Alouda por su décimo aniversario y la encomiable labor que realiza.
Y aunque es cierto que "Vacaciones en paz" no sería posible sin la colaboración de las familias, éstas aseguraron que con la experiencia recibían más de lo que daban. Así lo consideró toda una veterana del programa, Ana Ornos, que lleva más de doce años acogiendo a niños saharauis en su casa de Zaidín.
"En realidad te dan más de lo que tu les das, acoges pensando que vas a ayudarles, pero al final son ellos los que te ayudan a tí", afirmó.
La relación que tiene con los pequeños se extiende también a sus familias, por ello, Ana ha ido en varias ocasiones al Sáhara y ya planea un nuevo viaje para este año. "He ido a los campamentos de refugiados varias veces y tengo que volver porque siempre te dejas un trozo de corazón allí", manifestó.
También repite experiencia Conchi Serra, que ayer se mostraba "muy emocionada" por poder volver a ver a su pequeña saharaui. Con ella y con una gran sonrisa regresó a Belver de Cinca, dispuesta a pasar un verano inolvidable, como lo harán los otros 45 niños saharauis y todas las familias que los acogen a lo largo y ancho de la geografía altoaragonesa.
Fuente: Diario del Altoaragón. 24/06/2016














