El cantante Micky apoyó con su presencia la iniciativa "Enséñame a cantar" de Atades Huesca, que se celebró el sábado en la Plaza de Toros de la capital

Atades Huesca culminó el primer año de su original iniciativa "Enséñame a cantar" el sábado en la Plaza de Toros de Huesca con una gala emocionante e inolvidable. "Enséñame a cantar" es, además del título de la canción con la que Micky participó en el festival de Eurovisión de 1977, una maravillosa locura con la

que durante el último año los usuarios de Atades Huesca han estado enseñando a cantar a distintos colectivos y entidades de la provincia, intercambiando los roles tradicionales maestro-alumno.

HUESCA.- Una actividad enmarcada en ese auge de las prácticas colectivas que, de alguna manera, intentan combatir el frío anonimato de las relaciones virtuales que se generan a través de Internet y las denominadas redes sociales a través de un contacto directo, íntimo y cotidiano entre colectivos.

Es así como los voluntarios de Protección Civil de la Jacetania, las mujeres, consumidores y usuarios de "El Eco" de Aínsa y del Somontano de Barbastro, la Policía Nacional de Huesca, los trabajadores del DIARIO DEL ALTOARAGÓN, del IASS y el INAEM, los empresarios del Comercio de Monzón, los trabajadores de Bodegas Enate, los voluntarios del Hogar de Personas Mayores de Fraga y la gente del Teatro Rebullicio de los Salesianos de Monzón han estado aprendiendo a cantar durante los últimos meses con el Coro Atades Huesca bajo la supervisión de la gente de Casa Sonería, que tiene una fe inquebrantable en el poder terapéutico y social de la música, en su capacidad para cohesionar y dar alegría. Y a la vista (y la escucha) de los resultados, está claro que es verdad. Como diría el bueno de Juan Pardo, "¡bravo por la música!".

El sábado era el día de la prueba de fuego en la Plaza de Toros de Huesca, y, desde luego, nadie salió defraudado.

En un acto conducido con soltura y humor por Javier García Antón, ayudado por Luis, Richi y Adrián, se fueron sucediendo las canciones bajo el calor sofocante de una tarde preveraniega. Pero nada de eso arredró a las cerca de 2.000 personas que acudieron a escuchar unas canciones que pertenecen a la memoria colectiva como Help, ayúdame, Contigo, La, la, la, A mi manera, Resistiré, Andar conmigo, El universo sobre mí, Amigos para siempre o Color esperanza. Canciones todas ellas imbuidas de un espíritu alegre, combativo, colaborativo, ilusionante y esperanzador, que fueron interpretadas con ganas y garra tanto por los que se subieron al escenario como por los espectadores de la Plaza de Toros. Todos a una.

El resultado final no solo poseía las ventajas derivadas del esfuerzo común y de los objetivos sociales conseguidos, sino que también fue un éxito a nivel artístico, al lograr armonizar voces diferentes de forma rotundamente creativa.

Y todavía quedaba el fin de fiesta. Micky, el célebre cantante que formó parte en los años 60 del grupo Micky y los Tonys, y que después continuó con éxito su carrera en solitario a partir de los años 70, aceptó la invitación del Coro Atades para cantar con sus componentes y con todos los alumnos del Coro la canción que ha dado nombre a esta peculiar iniciativa y otros dos temas más. Para ello contaban además con la inestimable ayuda del veterano grupo oscense Los Bisoños, a los que se añadió también como representante de la nueva generación de músicos oscenses Javier Aquilué (del grupo Kiev cuando nieva), que tocó guitarra y banjo en esta ocasión.

Si la memoria no falla, hacía ya dos décadas que Micky no actuaba en Huesca, desde cuando participó en el Teatro Olimpia en aquella recordada gala "Mágicos 60" junto a Lorenzo Santamaría, Tony Ronald, Karina y Jeanette. Pues bien, a pesar de sus más de 70 años, Micky conserva su estilizada figura, su voz, su gracia y su buen hacer con la armónica, como se pudo apreciar en El chico de la armónica, la primera canción que interpretó escoltado por todos los participantes de la velada.

Siguió, lógicamente, con Enséñame a cantar, la canción que le había traído hasta allí, cantada a voz en grito y con la emoción a flor de piel por todos, artistas y público. Y terminó, acertadamente, con su Bye, bye, fraulein.

El bis llegó con una nueva y más breve interpretación de El chico de la armónica, en esta ocasión con el único acompañamiento de la guitarra de Carlos Purroy, que ofició de conductor musical de una gala que se va a recordar en Huesca durante mucho tiempo. El año que viene, más.
Fuente: Diario del Altoaragón. 13/06/2016

 

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