El joven de la Asociación Down Rubén García firma un contrato indefinido
Rubén García se incorporó ayer a la plantilla del Burger King de la capital altoaragonesa con un contrato laboral indefinido, después de superar un periodo de pruebas, otro de prácticas y un año más de trabajo. Este joven oscense de 22 años es el octavo de la Asociación Down Huesca que encuentra su sitio en el empleo ordinario y que cumple así su propia aspiración personal y el objetivo de
la entidad de que estos chicos y chicas lleven una vida normalizada.
HUESCA.- La posibilidad de trabajar surgió a través de un convenio entre la Asociación Down y la empresa, y en el camino emprendido, Rubén ha contado, entre otros apoyos, con el del técnico de empleo de Down Huesca, Jesús Vázquez.
El joven recuerda que cuando Jesús le planteó este trabajo tuvo algunas dudas. "Me explicó que tendría que limpiar la sala y los baños, y tardé cinco días en decidirme. Me abrumaba pensar en la gente que habría en la sala y pasé muchos nervios".
Pero añade que enseguida se ilusionó. La idea de cobrar una nómina era importante para él, ya que le vendría bien para emanciparse de sus padres. "Primero entré de prueba con un compañero, pero él no quiso seguir", comenta, y se ríe al recordar el primer día de trabajo. "Fue entrar y empezar a recibir un montón de instrucciones de la jefa -relata-. Al final acabé con la cabeza en otro lado, la mente se me bloqueó. Pero después remonté el vuelo y conseguí ir para adelante, fue pan comido".
Finalizado este periodo, le hicieron un contrato en prácticas. "La jefa me dijo que me lo merecía y que sabía que podía hacer las cosas bien. Me sentí como uno más de la familia, como en una nube", asegura.
El horario era de cinco a nueve, de viernes a domingo, con alguna modificación según la temporada. En total catorce horas.
Unas compañeras le mostraron los procedimientos y le iban indicando lo que tenía que hacer, y el técnico de empleo de la Asociación Down le estuvo acompañando todos los fines de semana para apoyar su integración laboral. "Jesús Vázquez, que es un crack, me ha ayudado mucho, pero era duro", ríe Rubén.
El técnico interviene para destacar el trato que ha recibido Rubén durante todo el periodo de prueba y de prácticas. "Ha sido espectacular, casi familiar. Cualquier persona que entra nueva tiene sus limitaciones y allí lo han asumido perfectamente. Parece que en una cadena grande como ésta todo va más atropellado, pero no. A Rubén le daban todo el tiempo necesario".
El chico confirma las palabras del preparador laboral y asegura que tiene buenas compañeras. Destaca a Janette, de Ecuador, y Kenia, de Nicaragua. "Me llevo muy bien con ellas y somos como una piña", señala.
Se ve a sí mismo como una persona polivalente, capaz de hacer un poco de todo. Limpiar la sala no le importa y lleva un poco peor "limpiar lo de los niños", porque, a pesar de sus advertencias, se lo dejan todo "harto de agua".
"Pero lo limpio y ya está, como si nada", añade comprensivo, y apunta después que su principal hándicap es la relación con los demás, porque se confiesa "un poco cortadillo a la hora de dialogar con la gente".
"Y lo mejor de todo -bromea-, las hamburguesas, porque cuando terminamos de trabajar nos dan la cena antes de irnos a casa. Yo he probado de casi todas y la verdad que bien".
RESPONSABILIDAD Y TOLERANCIA
Rubén García ha puesto todo su empeño en conseguir el empleo y lo ha logrado. Además de lo importante de disponer de un sueldo, el joven asegura que el trabajo le ha enriquecido también como persona. "Me ha aportado más responsabilidad, coraje y tolerancia -afirma-. El dinero en casa va muy bien, porque mi padre está jubilado, y mi abuela lloró cuando se enteró que me habían contratado. Están todos muy contentos".
También ha compartido todo este sueño con sus compañeros de la Asociación Down Huesca, que se alegran mucho por él. Asegura que cuando se enteraron de que tenía posibilidad de probar en el Burger King le animaron a hacerlo. "Cada viernes o sábado vienen con sus familias, cenan y se van, y hay dos compañeros que me tienen envidia, que les gustaría también trabajar aquí", indica.
Rubén está satisfecho por él y por todos los que le quieren. "El que más orgulloso está es Elías (Vived), porque cuando se lo dije se le iluminaron los ojos y me dijo: eres el mejor", subraya.
Jesús Vázquez vuelve a intervenir para manifestar también su alegría. "Es una satisfacción muy grande todo esto, porque, después de estar de prácticas nueve fines de semanas seguidos, que te digan que Rubén vale y le hagan un contrato de un año, fue una gran satisfacción para él, para mi y para la asociación, que se está gastando dinero en un profesional para que encontremos puestos de trabajo para nuestros chicos. Administrativamente es un gasto que habría que comentar con las administraciones, habría que buscar una forma de que el técnico de empleo pudiera estar subvencionado de alguna manera".
"Agradezco mucho a Jesús que me haya ayudado y el esfuerzo tan grande que ha puesto -insiste Rubén-. Y a Elías, que aunque no está nunca en el Burger está empujándome cada día, y a la asociación, sobre todo a Enrique (Aguareles), que es un gerente especial".
UN MIEMBRO MÁS
Pilar Moya es la gerente del restaurante y ayer le entregó a Rubén los papeles que debía firmar para formalizar su contrato indefinido. "Estamos muy contentos, se ha incorporado como un miembro más del equipo -manifestó-. Al principio le costó un poco más, pero ha ido cogiendo el ritmo. Nos favorecemos todos con esto: él, porque está trabajando y contento, y nosotros porque tenemos una excelente persona en nuestro equipo. Estamos muy orgullosos de ver cómo reaccionó cuando le dijimos que se iba a incorporar a la plantilla, fue una satisfacción".
Asegura que en ningún momento hubo recelos en los compañeros ni la empresa cuando Rubén inició su periodo de prueba. "Hay gente que se incorpora mejor o peor y depende del interés que uno le pone. Hay mucha gente que ha pasado por aquí y al final no se ha quedado con nosotros, y es siempre por falta de ganas -explica la gerente-. Al principio parecía que le costaba, pero poco a poco se fue superando y ahora es una máquina en sala. Tiene controlados a todos los niños y no se le escapa ningún procedimiento".
Lo valora como un chaval "muy majo y alegre", pero también le anima a mejorar algunos aspectos. "Con los compañeros que está todo el día va muy bien, pero le cuesta un poco soltarse con los nuevos. Me gustaría que te involucraras un poco más con el personal y que te apuntes a las fiestecillas", le dijo, y Rubén aceptó rápidamente.
El gerente de Down Huesca destacó la importancia de este contrato. "Para la asociación es una satisfacción ver que un chaval de la organización se integra laboralmente en una empresa. Es fruto del compromiso de Burger King, por haber querido contratarle, de la asociación, que ha puesto los medios, y del preparador laboral, que se ha implicado en el proyecto. Eso es un éxito de todos".
Los ocho jóvenes incorporados al empleo ordinario desarrollan su trabajo en la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de Huesca, Simply, Burger King y Decatlon. "Down es una entidad que apuesta por el empleo con apoyo, que es poner a un profesional a disposición de las empresas para que el usuario adquiera los hábitos necesarios para desarrollar el trabajo de manera correcta y normalizada. Conforme el usuario va aprendiendo se baja la intensidad del apoyo, pero siempre está ahí para darse una vuelta y ver que las cosas siguen bien", indica Aguareles.
Fuente: Diario del Altoaragón. 31/05/2016














