Ana Capitaine trae a Huesca el libro sobre su hija y el Síndrome de Down
Carlota es una chica de 23 años alegre, que irradia vida y desprende ternura. Tiene varios talentos artísticos: dibuja, pinta, baila y toca el violín, pero, como cualquier joven de su edad, piensa poco en el futuro. Nació con una copia extra del cromosoma 21, lo que la convierte en una persona con Síndrome de Down,
a la vez que en alguien muy especial.
HUESCA.- Así la describe su madre, Ana Capitaine, que ayer estuvo en la biblioteca Antonio Durán Gudiol de Huesca para presentar Retrato de Carlota, un libro con el que trata de "desmitificar negativamente la figura de las personas especiales", ofreciendo una "guía" optimista y desenfadada en la que explica lo positivo que es tener cerca a alguien como su hija.
Repleto de dibujos, porque Ana Capitaine, más que escritora, se siente ilustradora, la publicación presenta una serie de respuestas a preguntas que surgieron en la vida de la autora cuando se convirtió en la madre de una niña con Síndrome de Down. "Es un libro muy sencillo, una guía muy positiva para quitarle hierro a este tema", señala.
La obra está dirigida a gente ajena al entorno de la discapaciidad, "para mostrarles este mundo de una forma más atractiva y acercarlos a él", explica, al tiempo que apunta que la idea nació con el deseo de arrojar algo de luz sobre este colectivo.
"Todos somos humanos y hay que ser más empáticos con las personas que tienen dificultades, porque todos tenemos problemas diariamente, y hay que enfrentarse a ellos con alegría y con ganas de compartir tanto lo positivo como lo negativo".
Y es que, muchas veces las personas tienden a ocultar lo malo, mientras que Ana Capitaine defiende todo lo contrario. "No hay que tener miedo a compartir con todo el mundo quién es uno", subraya.
Recuerda que cuando llegó a su vida Carlota ésta dio un vuelco de 180 grados, mucha gente de su entorno, incluso su marido, se derrumbó, al contrario que ella, que lo aceptó desde el primer momento. "Yo conocía la situación y no me vine abajo, me pareció natural, sabía que había un porcentaje de personas que nacían con estas características".
De aquella experiencia también sacó algo positivo. "Fue un golpe fuerte, pero resultó interesante ver de qué pasta estaba hecha cada persona, amigos que parecían ser amigos resultaron no serlo tanto, y otras personas que estaban más alejadas se acercaron más con esta situación".
"Carlota me situó en la parte noble de nuestra sociedad", afirma. Su llegada y la oportunidad de compartir su tiempo con ella le ha enseñado "la profundidad y el brillo de la palabra paciencia".
Ambas llevan una vida "muy creativa", alejada de los convencionalismos. "No seguimos los patrones generales, vivimos el aquí y el ahora", dice, sin deseos de mirar al futuro, porque "es muy incierto para todos". En la actualidad, Ana Capitaine se dedica a cuidar de Carlota y de todas aquellas personas que son como ella, especiales, en Arenas de San Pedro (Ávila) donde tienen fijada su residencia pese a proceder de Madrid. "Mi hija me convirtió en una maestra de educación especial". Aunque, la autora, no ha descuidado sus inquietudes artísticas, continúa ilustrando y escribiendo, pero "más como un hobby", como consecuencia de la crisis y la caída de las ventas en el mundo editorial, comenta.
Ayer los oscenses se acercaron un poco más al universo de las dos artistas, en una presentación literaria tan original como ellas, que comenzó con una exhibición de violín, en la que el público pudo descubrir uno de los muchos talentos que posee Carlota.
Fuente: Diario del Altoaragón. 14/05/2016














