Arancha Ortiz y Javi Hernández presentaron "Como ella me enseñó"
En medio de una intensa semana divulgativa de la enfermedad de Alzheimer, con conferencias científicas de extraordinario interés y ponentes de reconocido prestigio en el campo sanitario y de la investigación, hacía falta un "respiro emocional, marcado por los valores, la buena literatura y el arte", que llegó en forma de un precioso álbum ilustrado titulado Como ella me enseñó.
HUESCA.- El director de DIARIO DEL ALTOARAGÓN, Javier García Antón, introdujo ayer con estas palabras la presentación del libro de Arancha Ortiz y Javi Hernández, que con la complicidad de la editorial Doscuartos quisieron sumarse a la Primavera para el recuerdo, que organiza Alzhéimer Huesca y el Diario, con un homenaje a la memoria construida a partir de las vivencias, muchas de ellas universales, compartidas durante la infancia con nuestros mayores.
Juan Ramón Giménez, que da vida a Doscuartos junto a Agnes Daroca, explicó que la editorial recoge el testigo del proyecto editorial anterior "Los Imaginantes" y sigue apostando por la edición y publicación de libros con un criterio de calidad en los textos, la imagen y la producción final.En su colección "Niebla", tiene como máxima la publicación de ediciones limitadas muy cercanas al libro-objeto y sus características distan mucho del libro o álbum ilustrado habitual: materiales y acabados artesanales y sorprendentes. "Con el tiempo y gracias a la búsqueda constante de nuevo material, hemos ido conociendo a gente increíble -señaló a este periódico-. Algunos ya los conocíamos del mundo editorial pero no de forma personal. En el caso de Arancha Ortiz y Javi Hernández, creemos que era cuestión de tiempo y gracias a encuentros, ferias o presentaciones propias o de colegas acabamos por juntarnos. Ya publicamos en 2013 Lola y el Tiempo, con los textos de Arancha y cuando al tiempo nos contó el proyecto de Como ella me enseñó, no dudamos en estudiar la propuesta y darle forma".
Añade que, como editores, también han vivido muy de cerca los efectos del mal de Alzheimer y quizá de forma inconsciente han querido realizar su propio homenaje personal "a todas las personas que investigan, sufren, cuidan y viven esta enfermedad".
Arancha Ortiz escribió esta historia tras una visita a su tía Salomé, a la que la enfermedad le estaba despojando ya de su memoria y de su personalidad. La autora añadió que valora extraordinariamente sus recuerdos, especialmente los que le proporcionaron su abuela, su madre y otros mayores que marcaron su niñez.
Arancha Ortiz observó que no ha vivido directamente en su casa los efectos de esta enfermedad, por lo que entiende que no puede hacerse completamente a la idea. "He hecho lo que me ha salido del corazón y después de pensarlo todo mucho", aseguró, y valoró el trabajo de Javi Hernández. "Ha completado el texto con unas ilustraciones preciosas y ha hecho suya la historia", indicó.
Javi Hernández manifestó su felicidad por haber podido compartir este proyecto con todos los compañeros de viaje que participan en él, y manifestó que la realización de este libro ha constituido para él la experiencia creativa más bonita a nivel emocional. "No siempre se encuentra uno con un libro alejado del postureo, del quedar bien, de lo que se lleva", aseguró.
Como ella me enseñó ha permitido al ilustrador argentino reencontrase con algunas vivencias de su pasado, que ha querido plasmar en el álbum con sus acuarelas y sus lápices de colores. "Ella (por Arancha Ortiz) tenía miedo de que la historia me pareciera triste y lo que me parece es muy esperanzadora, me vincula con mis recuerdos, con mi infancia, y eso ha sido para mí muy emocionante. Nunca vinculé el libro a la enfermedad de Alzheimer, tengo una sensación muy agradable de haber hecho este trabajo y os animo a que le echéis una mirada esperanzadora". Javi Hernández finalizó el acto con la narración de la historia y el acompañamiento musical al piano de Kike Lera.
"Los textos de Arancha son de una exquisitez emocionante y cumplen con el principio no escrito del álbum ilustrado en que el texto no tiene por qué adoptar una forma narrativa extensa pero la historia o el mensaje que cuenta sí han de ser plenos de significado y coherencia de principio a fin -comentaron a este periódico los editores-. Por otro lado, las ilustraciones de Javi Hernández suponen el compañero perfecto: su tratamiento de la ilustración aun siendo figurativo, tienen una textura, un tono y una gama de color a medio camino entre lo onírico y la idealización de la memoria. Javi Hernández rara vez añade un negro intenso en sus dibujos, esto y su técnica vaporosa con reminiscencias puntillistas al estilo de Seurat hace que hasta el espacio en blanco tenga cosas que contar. La suma de ambos es la estructura ideal para contar la experiencia de cómo el niño experimenta la progresiva pérdida de memoria de la abuela a través de los hilos conductores de la narración: el piano, los recuerdos o los cordones de los zapatos".
Fuente: Diario del Altoaragón. 12/05/2016














