HUESCA.- Un Centro Especial de Empleo funciona como una empresa. Puede ser una iniciativa pública o privada, y puede tener ánimo de lucro o no. Para serlo, se requiere que el 70 por ciento de los empleados tenga cualquier tipo de discapacidad, de al menos el 33 por ciento, tanto física, como sensorial, intelectual o enfermedad mental grave. El CEE de Atades Huesca no tiene ánimo de lucro y es de interés público. Su base es la discapacidad intelectual.
Su responsable, Conxi Malavia, explicó en el foro celebrado ayer que este Centro comenzó con ocho o nueve personas y hoy el número oscila entre 62 y 65 con discapacidad. Además, hay un equipo de apoyo. La mitad de los trabajadores se dedica a la limpieza de edificios, tanto de comunidades de vecinos como centros propios de Barbastro y Monzón. También se realizan labores de jardinería exterior para administraciones y particulares, mantenimiento y obras, así como comercio a través de las tiendas de Semonia, especializada en producto ecológico, y Brotalia, de jardinería.
"Tenemos que trabajar en varias rentabilidades. En la social, porque la base es la integración de las personas, y lo hacemos a través de la creación de puestos de trabajo. Pensamos que es la manera de facilitarles la oportunidad de que lo consigan de la manera más normalizada posible -explicó Conxi Malavia-. También debe haber rentabilidad económica, porque si no el centro de empleo no tendría sentido, y medioambiental. Hay que trabajar mucho todos los días, porque tenemos dos tipos de clientes: nuestros compañeros de trabajo y las personas que contratan nuestro servicio y compran nuestros productos". Atades pretende seguir trabajando en la integración plena de personas con discapacidad en la empresa ordinaria, porque entiende que no son incompatibles. "Nosotros podemos brindar a las empresas nuestra experiencia y conocimiento del sector. En las Olimpiadas de Oficios celebradas el pasado fin de semana en Burdeos, Atades Huesca regresó con una medalla en jardinería. El lema era "Mi discapacidad no es mi oficio". Nuestras etiquetas deberían ser las habilidades que podemos desarrollar", concluyó.
El Centro Manuel Artero asiste a 190 personas, de las cuales 151 tienen capacidad de trabajo. Hay 143 que "quieren, pueden y tienen derecho a trabajar" y que acuden a los talleres ocupacionales. Chema Salvador, responsable de Talleres de Atades Huesca, hizo hincapié en la importancia que la actividad laboral tiene para las personas. "Sería una falta de respeto si les ocupáramos el tiempo solo con ocio. El taller es lo más parecido a un empleo real".
Les contratan empresas en Fraga, Monzón, Boltaña y Martillué. "Yo prefiero hablar de capacidades. A lo que no llego yo, llega otra persona, y entre todos sacamos la producción y procuramos cumplir con el cliente respetando al trabajador -indicó-. Todos los trabajos son válidos y necesarios, aunque no estén reconocidos jurídicamente como tales. En la medida que valoramos su trabajo, les valoramos a ellos".
Fuente: Diario del Altoaragón. 31/03/2016














