Atades Huesca invita a varios colectivos a participar en un proyecto inclusivo e igualitario
EMBARCARSE EN un proyecto para el que te sientes poco capaz impone mucho, pero el primer paso para superar las dificultades es saber que vas a contar con los apoyos necesarios. La invitación nos cogió por sorpresa. "¿Queréis participar en el proyecto Enséñame a cantar de Atades Huesca " "¡Claro!" El director de
DIARIO DEL ALTOARAGÓN, Javier García Antón, que no se achanta fácilmente, que parece haber nacido con un micrófono entre las manos y que disfruta colaborando con las iniciativas sociales, enseguida dijo que sí. Y es que la cosa pintaba muy bien.
Desde luego, la idea fue muy bien acogida entre el resto de compañeros y pronto hubo un buen número de inscritos, pero hay que reconocer que la mayoría mostró su nerviosismo y hasta sus miedos. Temíamos ponernos en evidencia y no estar a la altura del Coro de Atades. Por otro lado, la idea de trabajar codo con codo con sus integrantes y recibir sus enseñanzas se nos mostraba como una atractiva experiencia que merecía la pena ser vivida.
El proyecto consiste en que los miembros de esta entidad, que aglutina a personas con diversas discapacidades intelectuales, comparten espacio y aprendizaje con profesionales de diferentes entidades públicas y privadas.
"El proyecto Enséñame a cantar tiene como objetivo invertir el proceso de enseñanza en el que las personas con discapacidad intelectual muestran valores y recursos para la interpretación a diferentes referentes sociales de una comunidad, aprendiendo juntos, compartiendo conocimiento y experiencia e intercambiando roles -explica Atades Huesca-. De esta manera, por encima de cualquier sensación de diferencia, con la música se construye un camino común hacia una sociedad inclusiva e igualitaria". Junto a representantes de los distintos agentes sociales como asociaciones, entidades públicas o privadas , agrega, "el Coro de Atades Huesca va a crear una iniciativa única, cantando junto a colectivos y entidades representativas de la provincia de Huesca en un proceso orientado a formatear las emociones, gracias a la música, con el fin de crear el impulso necesario entre las personas para generar un nuevo cuerpo social integrado".
ARRANCAN LOS ENSAYOS
El pasado día 2 de febrero, el Coro de Atades organizó uno de los primeros ensayos con el Grupo de Teatro Rebullicio del Colegio salesiano de Monzón. Durante la jornada, el alumnado del centro compartió una jornada de aprendizaje junto a los usuarios de Atades Huesca, que demostraron todos los conocimientos adquiridos durante estos años y durante el proceso de formación.
Asimismo, el grupo de voluntarios de Protección Civil de la Jacetania, se animó a participar en el proyecto y ensayó por primera vez, el día 12 de febrero, junto a los miembros del Coro de Atades Huesca, formado por usuarios de Martillué y Boltaña.
Este mes, los miembros del Coro de Atades Huesca tendrán la oportunidad de ensayar con otros colectivos. El Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) y el Instituto Aragonés de Empleo (INAEM), lo harán el próximo día 24 de febrero en casa Aísa.
Ayer nos tocó a nosotros, en el Hotel Abba de Huesca que gentilmente nos prestó uno de sus salones. Los alrededor de sesenta integrantes del Coro de Atades, acompañados por los miembros de Sonería, con Carlos Purroy a la cabeza, nos recibieron cariñosamente. El musicoterapeuta pidió a sus pupilos que expresaran el objetivo de la actividad y a la respuesta de "¡enseñarles!", bromeó: "Creemos que hay pocas posibilidades". Pero enseguida le espetaron: "¡Es buena gente!" Y ya nos habían ganado el corazón.
Nos metimos en faena enseguida. Antes de que perdiera intensidad ese calorcillo inicial, sonaron los primeros acordes en la guitarra de Carlos que dieron paso a una clase muy bien estructurada, que pasó por el calentamiento emocional, romper el hielo, calentamiento corporal, adopción de una postura adecuada y respiración.
Así, esos compases iniciales sirvieron para establecer los primeros contactos con nuestros compañeros de coro. Ya nos sentíamos así con su permiso, porque sabemos que aún nos lo tenemos que ganar. Eso nos permitió saber que a Anabel le encanta Mocedades, al gurretano Carlos Manolo Escolar, que Rocío es de Calatayud y prefiere a Bisbal y Chenoa, y que Fernando se queda con Ixo Rai, sabe hablar euskera y le gusta tocar el tambor. Cristina se proclamó seguidora del Barça, y otra Cristina, la hermana de Sergio, amante de los boleros. Lourdes es más de Camela y disfruta cantando y saliendo de marcha, y a Inma, aunque no se lo pregunté, quedó claro que le entusiasma y le hace feliz el baile.
Richi dirigió la sesión de calentamiento corporal e intervino eficazmente a la hora de trasladarnos, por indicación de Carlos, muchas de las instrucciones y conocimientos que nos irán de perlas cuando llegue la hora de enfrentarnos al público. En otras ocasiones, le apoyaron Isabel, Montse, Rocío y Lourdes.
Pasamos un cierto mal rato cuando nos comenzaron a enseñar la primera canción, Erile, un tema africano precioso y que nos pareció extremadamente complicado. "Nosotros la aprendimos sin tener el papel delante", rieron nuestros compañeros al vernos sudar tinta. Prometimos llevar la letra aprendida para la próxima sesión.
Luego nos mostraron cómo sentarse, cómo colocar la espalda, nos hicieron sentir el movimientos de los isquiones (unos huesos que, profanos en medicina, desconocíamos poseer), a respirar y sentir al mismo tiempo como si tuviéramos un muelle en la tripa, a seguir un ritmo fácil.
Y salimos a la pista a bailar en varias ocasiones y nos atrevimos con el Enséñame a cantar que popularizó Miki en 1977 y que nos colocó en un honroso noveno puesto en Eurovisión. Para entonces, yo me había entusiasmado tanto que Pedro tuvo que llamarme al orden tocándose la oreja levemente para indicarme que tratara de afinar un poco mejor.
En realidad, ayer nos recordaron y aprendimos mucho más de lo que nuestros sabios maestros quizá se imaginan. Nos enseñaron a perder el miedo, a dejar a un lado la vergüenza ("que con ella ni se come ni se almuerza", avisaron), a sentir que la diferencia está en todos y cada uno de nosotros, que la normalidad es vivir juntos esa diferencia, que la amistad es algo grande, que un solo gesto, una sonrisa o una palabra pueden causar una gran emoción y que ser feliz es una meta importante a la que todos debemos aspirar. En el próximo ensayo, ya nos enseñarán a cantar.
Fuente: Diario del Altoaragón. 18/02/2016














