Una mesa analiza varias experiencias laborales
HUESCA.- La sociedad está integrada por personas de lo más diferentes. Algunas tienen discapacidades intelectuales, físicas o sensoriales, características que, sin embargo, no les impiden trabajar, "sólo necesitan una oportunidad para poder demostrarlo". Con esta filosofía, Cadis Huesca quiso dar voz ayer en un debate a algunas de ellas, que trabajan en empleo ordinario,
protegido o en talleres ocupacionales. En los Centros Especiales de Empleo vinculados a las entidades de Cadis hay inscritas más de 200 personas con discapacidad.
Natalia Lascorz, responsable de recursos humanos de la empresa Reciclados y Derribos del Pirineo, explicó la experiencia de su empresa, que funciona desde 2010. Tiene una plantilla de 25 personas, 16 de ellas con trastorno mental grave. Según dijo, el empleo debe ser una herramienta para solucionar problemas sociales por sí mismo.
Una de esas trabajadoras es Lucía Mairal, que también tomo la palabra para explicar lo que significa para ella formar parte de esa plantilla. Trabajando, según señaló, se siente vital, saludable, capaz de superarse. "El trabajo es lo que me impulsa a seguir mirando al frente", aseguró.
Joaquín Grasa trabaja en el taller ocupacional de Aspace Huesca. Tras comentar, a grandes rasgos, cómo era su vida laboral antes y después de sufrir un ictus, explicó lo fundamental que es una ocupación para muchas personas con muy pocas posibilidades de acceder a un empleo. "El trabajo da posibilidad a las personas para alcanzar sus sueños", proclamó y reivindicó que todo el mundo tiene derecho a sus beneficios, y además ayuda a las personas a sentirse valoradas.
Isabel Román trabaja desde hace un año en Brotalia, uno de los Centros Especiales de Empleo de Atades Huesca. Comenzó limpiando la tienda y ahora atiende a los clientes y cobra en caja. Este puesto laboral le permite ser independiente.
David Pérez se encuentra en la actualidad haciendo prácticas en la empresa Plásticos Escanero SL y para desarrollar sus tareas cuenta con el apoyo de profesionales de la asociación Down Huesca. Con anterioridad realizó otros trabajos y ayer confesó que espera con ilusión saber si supera el periodo de prueba y la empresa decide contratarle. "Siempre he sentido el cariño y respeto de mis compañeros en todos los trabajos que he hecho -subrayó. Me he sentido realizado, como cualquier otro y muy bien conmigo mismo. Además, ganas algo de dinero, que también es importante".
Pilar Rivarés, que moderó esta mesa, observó que alrededor de la discapacidad y dependencia hay múltiples experiencias que permiten a unas personas disponer de un entorno protegido y a otras trabajar en una empresa cualquiera si se les da la oportunidad y se les aporta los apoyos necesarios. También hay quien lleva adelante su propio negocio, y ese es el caso que encarnó Bartolomé Martínez Peralta, un trabajador autónomo que ha creado su propia empresa de tapicería llamada Martínez Cardona en Fraga. Tras referirse a algunos hitos personales y profesionales, desde que estudió en un colegio para personas sordas en Lérida hasta hoy, su próspero negocio familiar ha evolucionado hasta exportar el producto al mercado internacional. "Todas las personas con discapacidad podemos hacer lo que queremos, sólo hace falta un poco de apoyo", defendió.
Fuente: Diario del Altoaragón. 04/12/2015














