El director de Nurtac, Xavier Moreira, lleva un mes "tomando nota" en la capital
HUESCA.- Nurtac es una fundación que trabaja en Guayaquil, la ciudad más grande de Ecuador con tres millones de habitantes. Su sede se encuentra en un suburbio al Oeste de la urbe, en la popular Zona 40.
La relación institucional entre Guayaquil y Huesca se inició hace veinte años. El cineasta Jesús Bosque,
por aquel entonces trabajador social del Ayuntamiento de la capital altoaragonesa, se encontraba realizando un proyecto audiovisual en un barrio del centro de la ciudad ecuatoriana para Asociación Solidaria Aragonesa (ASA), de la que era miembro. A través de una voluntaria española, conoció la Zona 40 y a Ana, una costurera con tres hijos, separada y con estudios escasos, pero con mucha voluntad y deseos de trabajar en barrios conflictivos, con muchas bandas y riñas en la calle. En su casa, una planta baja con techo de latón, se reunía con otras mujeres del suburbio e intentaba hacer algo. Xavier, uno de sus hijos, tenía entonces 13 años. "Ana era muy líder -recuerda Jesús Bosque-. Cuando la Policía cogía a algún niño de alguna banda, llamaba a Ana y ella acudía con otras mujeres hasta que sacaban al chaval del precinto. Era una líder reconocida y seguida".
Jesús Bosque agrega que enseguida se pensó en acometer un proyecto para que la labor de Ana y las otras mujeres se llevara a cabo de manera más organizada. "Era necesario construir un pequeño centro comunitario, para que tuvieran un espacio físico donde reunirse y que estuviera gestionado por la propia gente del barrio", comenta. Nuevo Rumbo de Trabajadores Artesanales Comunitarios (NURTAC) se creó oficialmente el 3 de diciembre de 1996, como una organización sin ánimo de lucro, sin ninguna vinculación política ni confesión religiosa, cuyo objetivo es fortalecer las capacidades de las personas en extrema pobreza, que viven en los sectores más vulnerables y excluidos del Ecuador.
Desde el primer momento, comenta Jesús Bosque, Nurtac encontró el apoyo de ASA Huesca y ASA Aragón, y alguna ayuda económica del Ayuntamiento oscense y la Diputación Provincial. El Instituto Pirámide dedicó la recaudación de una de sus "operaciones bocata" a esta iniciativa, y en momentos puntuales ha encontrado otras colaboraciones oscenses.
El centro se construyó en varias fases y más adelante tuvo incluso que ampliarse. Jesús Bosque se ha ocupado de realizar un seguimiento de toda la labor que se estaba efectuando y casi cada año ha viajado a Ecuador.
Desde un principio, la idea era que la fundación fuera autosuficiente y, a pesar de los momentos difíciles que ha podido atravesar, lo ha conseguido. Ahora es una de las más potentes de Guayaquil, con 110 personas trabajando en ella. Su labor se dirige a personas mayores, también con discapacidad, niños que trabajan en la calle, mendicidad y microemprendimiento Recientemente, ha puesto en marcha el proyecto de un albergue para transeúntes.
Jesús Bosque viajó recientemente a Guayaquil para ayudarles a confeccionar la página web. La Escuela de Arte de Huesca ha colaboración en este proyecto, como ya hizo el año pasado para diseñar el logotipo y la imagen corporativa. La relación continuará este curso, porque el alumnado de Macu Vicente se va a ocupar también del diseño de las empresas de microemprendimiento que se van a poner en marcha.
HUESCA TRASLADA SU EXPERIENCIA A GUAYAQUIL
Xavier Moreira, el hijo de Ana, es el director de la fundación desde 2012 y antes ocupó el cargo de director juvenil. Lleva en Huesca aproximadamente un mes, manteniendo encuentros con responsables de Servicios Sociales, de la Facultad de Trabajo Social de Zaragoza y de la Escuela de Arte de Huesca, y visitando otras instituciones y centros públicos y privados. También ha hecho lo propio en Zaragoza y se ha reunido con algunos concejales de la Corporación oscense.
El objetivo es conocer cómo funcionan los Servicios Sociales en Aragón, de cara al proceso de implantación que está realizando la fundación Nurtac en Guayaquil. "En Ecuador están ahora los Servicios Sociales como estaban en España hace treinta años -observa Jesús Bosque-. Están pasando de la idea de los servicios sociales como una asistencia benéfica a ser un derecho como la educación o la sanidad".
Xavier Moreira está tomando buena nota, porque su organización va a participar en el diseño de los servicios sociales de su país. "Hemos visitado muchos lugares y he conocido a mucha gente. Me interesan especialmente las experiencias que tiene específicamente Huesca tanto con personas mayores como con personas con discapacidad y me llevo mucha información -explica el director de Nurtac-. Otro objetivos es elevar el nivel técnico de nuestro personal, porque no queremos que sea solo vocacional. Además, queremos establecer acuerdos con la universidad para hacer un intercambio de experiencias o, incluso, en un momento dado de personas, para reforzar el conocimiento".
Uno de los centros visitados fue el de Aspace Huesca, donde el responsable de la sección de Adultos, Miguel Montori, le habló, entre otras muchas cuestiones, del proyecto de comunicación radiofónico Los Bandidos de la Hoya. "Me pareció una iniciativa increíble, que yo creo que casi va de cajón para allá. Creo que se podrá adaptar a nuestro entorno", indica.
LOS PROGRAMAS DE NURTAC
En Guayaquil, Nurtac atiende a 2.500 personas. Sus tres programas básicos son para niños de la calle, personas con discapacidad y mayores. "El servicio a las personas con discapacidad es en la modalidad de atención a domicilio, vamos a casa a hacer terapia y también a mejorar las relaciones entre la familia Y la persona con discapacidad", explica.
El programa de niños en la calle tiene dos vías, una de ellas dirigida a aquellos que están mendigando y a los que realizan trabajo infantil, aunque esto último, según explicó Moreira, no va ligado necesariamente a la carencia de recursos, y ahí entraría la segunda línea de actuación. "Hay niños que viven muy bien, pero trabajan en la calle para pagar sus caprichos. Es una característica cultural. Hay niños de la sierra que hacen unos trabajos y niños de la costa que se dedican a otros".
Para los mayores hay un programa de atención diurna, en espacios donde pueden pasar de seis a siete horas, ir a clubes, de viaje o hacer intercambios.
También se les presta atención domiciliaria, donde se trabaja la motricidad de la persona y se ayuda a la familia a entender ciertos aspectos que cambian.
Por último, se organizan actividades de gimnasia y otras lúdicas en la calle, dos o tres veces por semana, aprovechando que en Ecuador siempre hace buen tiempo. "Pero carecemos de espacios, son muy precarios", se lamenta. El Estado no es el que presta la atención social, sino las organizaciones sociales a través de convenio. Y entre ellas, se encuentra Nurtac.
Xavier Moreira regresará a su país mañana contento, porque ve "grandes posibilidades" de que se puedan llegar a nuevas colaboraciones entre Guayaquil y Aragón. La Universidad ya le ha pedido una propuesta y han hablado de intercambios, al igual que con la Escuela de Arte.
Además de Los bandidos de la Hoya, le interesó mucho La Marcha Aspace, entidad que se mostró dispuesta a colaborar en lo que hiciera falta, y se quedó también sorprendido de la labor de la Cruz Blanca, los Servicios Sociales de la Comarca de la Hoya y la atención de la Residencia para Mayores Sagrada Familia, del IASS, ubicada en el Perpetuo Socorro. Cuando comentó estos asuntos con este periódico, todavía le quedaban unas cuentas visitas por realizar.
Jesús Bosque, que ha acompañado a Xavier Moreira durante su estancia en Huesca, señala que muchas iniciativas no surgen desde arriba, sino que es el tejido asociativo el que las pone en marcha. "Nosotros tenemos la gran suerte de que Jesús siempre se ocupó de supervisar todo lo que hacíamos y de imprimir un nivel muy técnico. Yo crecí con esa escuela y, además, creo que ésa es nuestra esencia", manifestó Xavier Moreira.
Fuente: Diario del Altoaragón. 02/12/2015














