El Festival de la Salud Mental de los Pirineos organizó ayer un encuentro en Huesca

LA LOCURA y de la palabra loco son términos recurrentes en las artes y la literatura porque abren las puertas a mundos imaginarios que escapan de la realidad, a pesar de que en la vida diaria estos conceptos suponen un tabú y un estigma.

Esta fue una de las conclusiones a las que se llegó ayer en el Sauvage. Encuentro sobre Arte, literatura y locura, una cita "bruta, espontánea y plural" que ofreció en la Sala Genius del Bar Bendita Ruina de Huesca el Festival de las Artes y la Salud Mental de los Pirineos (Fes-Map), organizado por CQTC branding talent en colaboración con el Ayuntamiento de Ayerbe. Para analizar, debatir y responder a estas cuestiones el encuentro contó con el punto de vista de Adriana Leira, Graciela García, Carlos Castán y Araceli Fernández, profesionales de diferentes vertientes artísticas y para los que la locura entra dentro de sus investigaciones y trabajo de todos los días.

UNA VISIÓN DE LA "DESMANICOMIALIZACIÓN"

Adriana Leira, fotógrafa y videorrealizadora, abrió el debate con la exposición de un trabajo fotográfico que ha realizado en un psiquiátrico de Toén (Orense), centro que cerró sus puertas hace cuatro años debido a sus malas condiciones dentro de un proceso de "desmanicomialización de Galicia".

La videorrealizadora, que filmó todo el proceso de cierre en 50 horas de grabación para elaborar posteriormente un documental, mostró un vídeo de diez minutos realizado con las fotografías del manicomio ya cerrado que planteó un interrogante sobre lo que para ella es una institución psiquiátrica.

"Lanzo una especie de crítica desde la idea de que los manicomios son como cárceles", comentó la autora, que añadió que en estos espacios se debería plantear realmente si la "desmanicomialización total", cerrar las puertas de un psiquiátrico y llevar a la los pacientes a sus casas, es la solución.

Leira apostó por "una política más de escucha, de intervención psicológica y menos medicamentos", comentó la videorrealizadora, que planteó este discurso a través de las situaciones que observó en esta institución psiquiátrica gallega.

Así, comentó que en sus visitas se planteó cómo habían llegado a ser pacientes crónicos los internos de más edad, que rondaban los sesenta años, algo que achacó a una "sobremedicación" de estas personas, "a las que no se daba otra opción".

Esta tendencia ha ido cambiando. "La gente joven con alguna enfermedad mental, dentro de lo que cabe, hoy en día tiene una mayor salida ya que se emplean más las técnicas de escucha y de trabajo social", explicó la autora, que apuntó que para los pacientes crónicos de un hospital psiquiátrico "no hay vuelta atrás". "Imagínate una persona que ha estado medicada durante 40 años a qué estado llega cuando tiene setenta. No tiene vida, directamente", aseguró.

En su vídeo, sobre las imágenes de este centro ya clausurado sonaron las voces de algunos usuarios de esas instalaciones, que planteaban su visión de una realidad "con espinas", tal y como apuntaba una de ellas. "Hay viejos que se dejan la vida en la planta de residencia, sin ningún tipo de observación", relataba Moises en la cinta.

LA LITERATURA TAMBIÉN SE NUTRE DE OTRAS REALIDADES

La sesión contó también con Carlos Castán, crítico literario, docente, escritor y licenciado en Filosofía que ha publicado entre otros títulos Museo de la soledad, Polvo de neón, Frío de vivir y La mala luz. Castán expuso la relación de la literatura con la locura durante una intervención en la que planteó la familiaridad que hay entre estos dos campos "porque a fin de cuentas los dos tienen que ver con una nueva aceptación de la realidad".

Así, explicó que "el escritor inventa mundos que no existen, se siente incómodo en el mundo real y la vida tal y como es le parece o insuficiente, escasa o no del todo interesante, por lo que se refugia en algo nuevo creado por él".

El autor tiró así de las concomitancias que existen entre un creador artístico generador de mundos y "quien tiene una disfunción que le hace hacer lo mismo porque tampoco se siente cómodo en este mundo y huye a lugares más oscuros que tienen poco que ver con la realidad".

Desde este punto de partida común, Castán habló de algunos escritores que padecieron enfermedades mentales y también de personajes que él crea en sus textos y que "no son muy normales".

"Pienso que la gente que es muy normal y conformada con la vida tal y como es tiene menos interés literario que aquel que tiene una obsesión y sufre experiencias delirantes, que me interesa más literariamente", comentó. El autor comentó que "cuando uno va a ese país del delirio y el sueño, lo deseable es poder volver. La locura aparece cuando se rompen los puentes y se imposibilita ese vaivén que para mí es lo interesante, porque te permite tener una vida adaptada a la realidad, al mundo real, a pagar las facturas y poseer un trabajo, pero que facilita también un refugio, un lugar propio donde defenderte de una realidad mediocre e insuficiente que no te satisface del todo. Para mí esa es la clave, que los puentes no queden deshechos para que haya un tránsito".

El escritor, que dijo no ser muy amigo de la normalidad, apuntó que tampoco lo es de "un delirio incontrolable que tiene como consecuencia el desastre y la inadaptabilidad absoluta al mundo en el que, a fin de cuentas, queramos o no vivimos".

Así, expuso que desde su papel de escritor ha podido ponerse en la piel de personajes que le interesan para intentar entender la raíz de su obsesión o de su planteamiento distinto y su deseo.

"Sí que te metes en lugares más oscuros porque te fuerzas a ello", afirmó Castán, que añadió que su faceta literaria le ha hecho aprender "que la vida es muy plural, que las maneras de enfocarla y entenderla son muy distintas y que hay bastante más luz de la que parece en algunas de estas mentes aparentemente oscuras y llenas de nudos".

CREATIVIDAD PARA ABRIRSE AL MUNDO

El encuentro prosiguió con Araceli Fernández, gestora cultural y coordinadora de proyectos sociales para personas en riesgo de exclusión, que mostró los beneficios de los talleres artísticos que ha impartido durante cuatro años a personas con un trastorno mental grave. Esta profesional mostró a los asistentes su manera de trabajar, la importancia del arte y los resultados del acto creativo en estos pacientes.

Frente a los resultados artísticos, Fernández destacó el proceso, el camino que recorrían los pacientes para abrirse y tener más autonomía y capacidad artística y creativa, "algo muy necesario y que está en la actualidad un poco de lado", valoró. "Desarrollar la creatividad es muy importante y también el dejarse llevar y ser uno mismo con las cosas buenas y malas", añadió.

SER UN "OUTSIDER" COMO VÍA DE ESCAPE Y COMUNICACIÓN

Completó este encuentro la visión de Graciela García, diseñadora, investigadora y comisaria especializada en Art Brut o Arte Outsider, que habló de algunos de estos artistas, entre ellos de dos que exponen en la muestra que Fes-Map ofrece en la plaza de los Fueros de Huesca.

García también presentó su libro Procesos creativos en artistas outsider, donde estudia varios casos y plasma las confluencias de estos autores sacando algunas pautas y contando algunas historias.

Sobre el arte "outsider" detalló que nace de personas que hacen arte al margen de la corriente principal y que muchas veces para ellos crear es muy importante porque no tienen otra forma de comunicarse "ya sea porque tienen una enfermedad mental, una discapacidad o por factores de la vida que hacen que su trabajo artístico sea algo nuclear para ellos, que son chamanes de ellos mismos en su propio mundo", concluyó.
Fuente: Diario del Altoaragón. 15/11/2015

 

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