Trátanos y dirígete a nosotros conforme a nuestra edad: tener dificultades comunicativas no implica discapacidad intelectual, pero en cualquier caso, no te dirijas a nosotros como a un niño (salvo que de hecho sea un niño).
Queremos que nos ayudes a elegir por nosotros mismos y a tener la oportunidad de equivocarnos: aunque sabemos que la sobreprotección siempre tiene buenas intenciones y pretende nuestro bienestar, el verdadero valor de nuestras elecciones viene del hecho de que son nuestras
, no de que sean buenas o acertadas.
Queremos evitar, en la medida de lo posible, nuestra incapacidad jurídica, y eso sería posible aportando los apoyos necesarios para garantizar nuestra autodeterminación. Y respeta nuestros ritmos a la hora de tomar decisiones, siempre más pausados; no nos metas prisa.
Deseamos participar de las decisiones familiares como un miembro más, ser consultados y que nuestra posición sea tenida en cuenta en la familia, como a un igual.
Queremos vivir en pisos tutelados, con nuestras parejas o compañeros de piso: esto es sólo una mera cuestión de recursos.
Y en caso de no ser posible, las residencias deben dirigirse, poco a poco, hacia modelos más normalizados: de menor tamaño, ubicadas en los núcleos urbanos y no en la periferia, donde poder elegir a los compañeros y donde poder desarrollar una vida en pareja sana.
Debemos poder participar más activamente en la gestión de los centros que nos prestan apoyo: para ello, debemos recibir formación para poder ser miembros de pleno derecho de las juntas directivas y que los socios de la entidad seamos nosotros, no nuestros padres o tutores; además, querríamos poder optar a los puestos laborales de los centros y ser preparados para ello.
Animar a los profesionales que nos atienden (logopedas, fisioterapeutas, psicólogos...) a que apoyen nuestra voluntad y sean el pilar de nuestra autodeterminación.
Pedimos el fin de la austeridad y los recortes económicos, así como una verdadera dotación de recursos para la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Prevención de la Dependencia.
Necesitamos una apuesta firme y real por la figura del asistente personal para hacer realidad la independencia que como personas requerimos en todos los aspectos de la vida.
Fuente: Diario del Altoaragón. 12/10/2015














