Gemma Bardají recibe el Premio a la Actriz Destaca en los Buero de Teatro
MONZÓN.- La aventura del grupo de teatro del colegio de Educación Especial "La Alegría" de Monzón en la duodécima edición de los Premios "Buero" de Teatro Joven, a la que se presentó con la obra El fantasma de la ópera, concluyó con la concesión a la tamaritana Gemma Bardají, la protagonista, del Premio
a la Actriz Destacada. Antes, en mayo, el grupo había ganado el primer premio de la fase autonómica en categoría escolar (en Aragón se llaman Premios "Hermanos Argensola" y las bases son las mismas), pero no entró en la selección de los cuatro mejores (tres escolares y uno de talleres o asociaciones) que compitieron en la gran final celebrada en Madrid dentro del programa de la Semana de Teatro Joven.
Los "Buero", patrocinados por la Fundación Coca-Cola y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (homenaje al autor Antonio Buero Vallejo), no distinguen entre colegios de Educación Secundaria y Educación Especial. Los chavales del CPEE "La Alegría" compitieron en igualdad de condiciones y la versión de El fantasma de la ópera escrita y dirigida por Gisela Hernández, pedagoga y responsable del proyecto teatral del centro, y coordinada por Gisela Hermoso, profesora de danza y colaboradora voluntaria, encantó al jurado y al público. Asimismo, Gemma Bardají recibió su galardón como una más del elenco de cuatro actrices elegidas como "más destacadas" de entre todas las participantes en el ámbito nacional. El actor Manuel Galiana se encargó de hacer los honores.
EXPERIENCIA VITAL
Hernández y Hermoso destacan la "experiencia vital" que supone para los jóvenes con discapacidad la inmersión en el mundo del teatro y la danza. En 2009 el colegio ganó con la obra Burbujas de libertad, también firmada por la pedagoga, uno de los premios Crearte convocados por el Ministerio de Cultura "para fomentar la creatividad en la Educación Infantil, Especial, Primaria y Secundaria en los centros financiados con fondos públicos". Luego llegó La leyenda de Pyrene, y finalmente la aclamada versión de El fantasma de la ópera.
Gisela dijo: "Las obras transmiten sentimientos y valores, y los primeros que los perciben son los chavales. Por eso cambié el final (se suprime la muerte de la chica) y subrayé el mensaje principal: el amor y la belleza residen en el interior, así que la cara desfigurada del fantasma (aquí más enamorado que perturbado) es lo de menos".
Gemma está espléndida en su papel y emociona cuando hace la mímica de las canciones (aunque suena la grabación, ella las musita porque las ha estudiado y se las sabe de memoria). Gisela Hermoso, en el patio de butacas, hace de guía (referencia visual para la joven).
En el escenario, la pieza de break y hip hop que interpretan varios alumnos no choca, sino que contrasta con el libreto operístico y lo enriquece.
VIAJE A MADRID
El pasado mes de julio, Bardají y Hermoso pasaron una semana "fabulosa" en Madrid. "Qué pena que no pudiera ir todo el grupo", apuntan. Alrededor de 60 jóvenes y sus coordinadores convivieron bajo el paraguas de "la pasión por la escena".
El programa rezumaba atractivo: taller de cabaret con Gerard Clúa, de lucha escénica con Javier Mejía, de voz con Paloma de Pablo, clases magistrales y charlas con Silvia Marsó, Myriam Gallego, José Luis Gil y Helena Pimenta (directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico), y asistencia a la representación de las obras finalistas en el teatro María Guerrero.
Gemma comenta: "Yo en el escenario simplemente me pongo feliz. Hice muchos amigos que les gusta el teatro tanto como a mí. Hasta firmé autógrafos. Las clases con los actores y los profesores fueron la bomba y los talleres muy divertidos, sobre todo el de cabaret. Pasé las vacaciones de mi vida porque hice teatro, que es lo que más me gusta. El premio se lo dedico a mi familia, a Gisela madre y Gisela hija y a mis compañeros".
Y Gisela Hermoso remata: "La danza y el teatro proporcionan a estos chicos autoestima, autonomía, conocimientos y socialización entre otras muchas cosas, y lo más importante es que se sienten felices encima del escenario, y eso el público lo percibe. Que se haya reconocido nuestro trabajo, tanto por los asistentes como por la organización, nos da ánimos para seguir adelante y perseguir nuestros sueños. En mi caso concreto, llevo cuatro años de voluntaria gratuita en el centro y este premio ha supuesto la valoración de todo el esfuerzo y trabajo realizado, aunque el premio más grande es el día a día con los alumnos".
Fuente: Diario del Altoaragón. 12/08/2015














