Sabor agridulce en el encuentro de familias y niños saharauis porque diez se quedaron en los campamentos

CUARENTA familias altoaragonesas cumplieron ayer el sueño de abrazar a ese hijo, hermano, sobrino o nieto que vive a miles de kilómetros de distancia y que cada verano vuelve a su hogar vacacional con una maleta ligera de pertenencias pero repleta de ilusiones.

Un año más, la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui del Alto Aragón (Alouda) hizo posible este reencuentro entre las familias de acogida y los niños que viven en los campamentos de refugiados saharauis. Pero, desgraciadamente, la dicha no fue completa para todos, diez niños se quedaron en tierra, sin poder embarcar en el avión y cruzar el mar Mediterráneo para disfrutar de dos meses de vacaciones en el oasis de paz y esperanza que les ofrece la provincia.

Problemas de salud en el caso de unos niños y otro tipo de percances, que la organización desconocía, impidió que todas las familias que se citaron ayer en el salón de actos del IES Pirámide de Huesca regresaran a sus casas con un miembro más cogido del brazo.

El presidente de Alouda, José Luis Laliena, reconoció que la noticia había caído como "un mazazo" y, aunque dijo que todos los veranos fallaba algún niño por un motivo u otro, en esta ocasión habían sido "demasiados". Se disculpó con las familias altoaragonesas, deseó que este contratiempo no empañara un día tan especial y agradeció "profundamente" su generosidad por participar en el programa "Vacaciones en paz" de una manera tan altruista y solidaria.

Desilusionadas, varias personas fueron abandonando el salón de actos, mientras que otras muchas se deshacían en abrazos con los pequeños que sí habían podido llegar hasta Huesca.

Doble motivo de alegría había en el seno de la familia de Carmen Ramón, de Yebra de Basa, que daba la bienvenida por segundo año a Salma, el hermano pequeño de Bahali, un niño saharaui que tienen de acogida durante el curso escolar. Ayer los dos hermanos se reencontraron y, aunque convivirán muy poco tiempo, porque Bahali debe volver con su familia biológica a pasar el verano con ellos, todavía contarán con unas horas para jugar al fútbol y compartir risas y otros juegos. "Bahali comenzó viniendo a Yebra los veranos y luego lo acogimos en invierno, para que cursara los estudios aquí", explicó Carmen, que ayer acudió a recoger a Salma junto a su hija Begoña y Bahali, los dos muy felices de llevarse al pueblo a Salma, de doce años.

Algo más nerviosa que la familia de Carmen, que ya es una veterana en estas lides, estaba Lourdes Guiral, una oscense que debutaba en el programa de Vacaciones en paz. Lourdes se llevó a casa a una tímida Naha de nueve años, que estuvo hace dos años en Huesca, pero acogida por las asociaciones con discapacidad que también colaboran en esta iniciativa: Aspace, Atades y la Fundación Benito Ardid. Y es que Naha tiene algunos problemas físicos, algo que no le importa en absoluto a Lourdes, que tiene pensado dedicarle todo el tiempo. Con los hijos criados, un marido que trabaja mucho en el campo y libre de obligaciones familiares, la oscense se ha decidido este año a acoger para aportar su granito de arena a la causa.

Lo mismo va a hacer la familia de Javier Otero, de Loporzano, que a sus tres hijos suma ahora uno más. Es la primera vez que acogen a un niño saharaui y están emocionados, sobre todo los pequeños de la casa, que a partir de ahora tendrán un cómplice más en sus juegos. Aitana, de siete años, ya tiene pensado que le va enseñar a nadar a su nuevo hermanito.

"Ilusión" y "solidaridad familiar" fueron las sensaciones imperantes ayer en el IES Pirámide, dos conceptos que se encargó de destacar en su intervención el alcalde de Huesca, Luis Felipe, quien se mostró "orgulloso" de su ciudad y de su provincia por participar en un proyecto tan generoso.

Los cincuenta chavales que llegaron ayer a la ciudad pueden participar en el programa de actividades que Alouda ha preparado para que se reencuentren en algún momento del verano. La primera cita es en Campo, en el festival Sahara Colour Rice, el 4 de julio.

CUATRO NIÑOS, A LAS ASOCIACIONES

Además de las familias, asociaciones como Aspace, Atades y Fundación Benito Ardid, se suman al programa "Vacaciones en Paz", acogiendo en sus centros a cuatro niños con algún problema médico o discapacidad.

Este verano estaba previsto que se instalaran en las asociaciones de la provincia cinco pequeños, pero uno de ellos se ha quedado en Argelia por motivos que se desconocen, informaron desde la Coordinadora de Asociaciones de Personas con Discapacidad (Cadis) Huesca.

Fuente: Diario del Altoaragón 24/06/2015

 

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