ES RAZONABLE la pregunta: ¿es preciso recorrer a pie la nada desdeñable distancia de 17 kilómetros para expresar todo el respaldo a una asociación tan admirable como es Aspace Huesca Lo que sucede es que, indefectiblemente, surgen respuestas no sólo igualmente razonables, sino cargadas de argumentos para exponer el valor de una jornada como la que hoy constata que la oscense es una verdadera capital española de la acción social.
El primero de ellos, se desliza por el camino de la empatía: los usuarios de Aspace Huesca, como los de las organizaciones que atienden a personas con discapacidad, recorren varias veces diecisiete kilómetros virtuales cada día para avanzar en su objetivo de la normalización que consiste, simplemente, en convertir en derecho el objeto de su desarrollo personal. El segundo, por el de la admiración: los profesionales y los voluntarios de la asociación tienen a sus espaldas y por delante un recorrido inacabable en su entusiasta y pasional vocación de servir a uno de los colectivos que representan la sangre ética que circula por las venas de una ciudad. El tercero, incluso si se desea, por los vericuetos del más frío raciocinio: ¿se imaginan ustedes, amigos lectores, cuál sería el coste que para toda la comunidad tendría el desempeño de una labor cuyo rendimiento se multiplica exponencialmente por la sabia eficiencia del asociacionismo más meritorio Y, sin embargo, ni siquiera estas respuestas pueden alcanzar toda la dimensión que explique por qué nada menos que 5.400 personas se han inscrito para estar al lado de nuestros maravillosos amigos de Aspace. Para entenderlo, hay que disfrutar de la vivencia de andar, codo con codo, mirándonos a la cara, sellando nuestra complicidad porque, con Aspace y con las personas con discapacidad, lo que hacemos todos es crecer. Y soñar. Y vivir. A la Marcha.
Fuente: Diario del Altoaragón. 19/04/2015














