Algunos que conocen nuestro centro de Aspace Huesca, pensarán que estamos locos pensando en hacer kilómetros caminando, teniendo en cuenta que casi un 90% de los usuarios tenemos movilidad muy reducida, o nula. Pero....¿Por qué no Hay muchos de nosotros que nos gusta estar en contacto con la naturaleza. Y sin prisas, chino, chano.
Sabemos que, con el soporte de profesionales
, voluntarios y nosotros mismos, trabajando y empujando las sillas en equipo, podremos algunos cruzar la meta.
Aunque nuestro objetivo como tal no sea éste, sino uno muy diferente. Queremos, primero, disfrutar de una largo recorrido por la naturaleza en este día. Queremos también, en segundo lugar, hacer ver a muchas personas que apostamos por la inserción social, y que estamos vivos, que formamos parte de la sociedad; aun caminando mucho más despacio, porque lo más importante es saber participar y llegar.
Para que este día se haga realidad, requerirá un planteamiento muy bien organizado. De eso nos encargamos todos, usuarios, organizadores, voluntarios y profesionales.
En la primera edición hubo una gran marea roja de gente con caras de alegría e incertidumbre. Lucían en sus camisetas el eslogan de la primera Marcha Aspace. Tomó la salida ocupando calles y avenidas de la ciudad, hasta salir al propio recorrido de la marcha (totalmente adaptado para todas personas con y sin discapacidad).
Aunque no se trataba de ninguna competición, pronto en los primeros lugares se situaron los compañeros que usan sillas eléctricas, y las empujadas por voluntarios y familiares de los mismos, quedándonos rezagados aquellos que caminamos con muletas. Pero nos daba igual, estar acompañados por tanta gente con caras de alegría y expectación era impresionante.
Martín, Nacho y yo nos quedamos casi de los últimos, como el trío calavera. Ellos caminaban con dos muletas y yo con una, a causa de una hemiplejía por un ictus cerebral. Intentaba mantener un ritmo: uno, dos, tres, cuatro, ... llegaba a contar hasta cien y volvía a comenzar de nuevo. Todavía caminamos juntos varios cientos de metros disfrutando del bello paisaje del campo y de sus aromas, todavía más acentuados por la poca lluvia que caía, pero ellos, a causa del cansancio y un poco de frío, decidieron subirse a un coche escoba tomando la decisión de abandonar el recorrido. Yo me resistía y ahí me dejaron por imposible de renunciar. Tan sólo hubo un rato que, por causas del frío mi mano casi no podía coger la muleta y mi pierna perdía el ritmo y se quedaba sin movilidad.Tuve la idea de fumarme un cigarrillo para entrar en calor, pero tan sólo pude encenderlo y, al volver a caminar, se cayó al suelo por no poder sujetarlo con mis dedos.
Creo que fue la única vez que pensé en abandonar la marcha. Pero, en realidad, nunca caminé solo. Mucha gente anónima y compañeros con sillas seguían adelantándome y alguno preguntaba ¿cómo vas Joaquín, hasta dónde quieres llegar Y yo, con una mentira piadosa, les contestaba: voy bien, ¡quiero llegar hasta Banariés! ¿Dónde está el avituallamiento , ¿cuánto falta Una mujer que vio la acción del cigarrillo, se me acercó y cogió mi mano con las suyas dándome una friega con ellas y su aliento, ¡uf, ya notaba el tacto de nuevo!, y sólo me faltaba un kilómetro hasta el avituallamiento.
¡Cuánto calor humano transmitía toda aquella gente!, desconocida, pero unida por una causa: La Marcha Aspace.
Una larga columna de camisetas rojas se iban acercando hasta Banariés. Me incorporé como pude a la cola y llegué cansado, pero pletórico de alegría por llegar al pueblo y haber recorrido ¡cinco kilómetros cojeando! Muchos de mis compañeros ya estaban con el bocadillo y el refresco, disfrutando de la música marchosa de los Gaiters y el espectáculo de los gigantes de Ayerbe. Intenté caminar un poco más después de este pequeño descanso, pero la lluvia arreció y tuve que coger un transporte hasta cerca de la meta.
La llegada fue muy escalonada pero emotiva. La mayoría de nuestras monitoras nos estaban esperando desde hacía horas para ver el resultado de esta primera experiencia. Ellas, junto a otros voluntarios, tras muchas horas de preparativos, tenían cara de cansancio, pero una gran alegría en sus ojos, nos hacían pronosticar que todo el esfuerzo había valido la pena.
Todos los compañeros que iban en sillas de ruedas y se atrevieron a hacer todo el recorrido, parece curioso, pero ninguno de ellos recuerda haber pasado excesivo frío. Y recuerdan lo mucho que se disfrutó ese día por el campo, rodeados de multitud de gente y, también, protegidos y dirigidos por los agentes de la Policía Local, Guardia Civil, Protección Civil, etcétera. Incluso el ejército nos echó una buena mano para que este día tuviera éxito y consiguiéramos nuestros objetivos: pasar un día agradable demostrando a la sociedad que somos parte de ella, y conseguimos una buena parte de fondos para reformar nuestra cocina de Aspace.
Por un día, con este acto, nuestra asociación de Aspace Huesca fue la más grande de España. Y por todas estas experiencias vividas durante este día, y el año siguiente en la segunda edición, ya estamos preparando la Tercera marcha Aspace Huesca. Y desde aquí queremos invitaros a todos a participar con nosotros en un día tan especial. No sin antes dar las gracias a todas aquellas personas que mostraron su apoyo incondicional desde nuestra primera marcha.
¡Gracias de corazón! Joaquín Grasa, Peni, Concha, Martín, etcétera.
Fuente: Diario del Altoaragón. 24/03/2015














