EL VIRTUOSISMO de un espectáculo puede estar en la técnica o en la genialidad interpretativa. Y, sin embargo, el que más cala es aquel que es capaz de guiar a la sensación de plenitud a través de las emociones.
Ayer, la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad se sustanció a través de la sesión "Palabras en el aire", en la que el arte se erigió en un magistral conductor de sentimientos, de juego y de expresión en las figuras pasionales de unos creadores y unos intérpretes magistrales, que además nos sumergieron, a todos, en un océano terapéutico armonioso, reconfortante, maravilloso mediante la traslación de conceptos como el vuelo libre e imprevisible de las mariposas, el dibujo de un niño, la relación entre la rosa y el ruiseñor,
el plácido flujo del agua, la majestuosa viveza de las montañas, el valor de un entrañable abrazo, el cosquilleo de la música y la firmeza del caminante. Ante un salón repleto de la Diputación, pequeñas gotas de arte en un ambiente intimista propicio para la admiración y para la reflexión. Y, al final de este montaje envolvente, prorrumpió el público espontáneamente en una ovación desbordante y desbordada, de varios minutos de comunión entre el patio de butacas y los artistas que unieron sus manos sobre el escenario.
La Coordinadora de Asociaciones de Personas con Discapacidad, un paradigma de trabajo, de iniciativa, de integración y de aprovechamiento de todos los talentos y todas las discapacidades, entregó generosamente a nuestra tierra esta delicia que, metafóricamente, paladeamos largamente. Tanto, que el dulce regusto permanece. Sin duda, una original y eficaz fórmula para la reivindicación de un modelo normalizador en el que atrás quedan viejos estigmas y atavismos para centrarnos en el derecho universal e inalienable de la igualdad.
Fuente: Diario del Altoaragón. 04/12/2014














